Hombres que caminan solos

18 de abril de 2021

El problema es no querer hacer frente al problema. El libro de José Ignacio Carnero abre la mirada al mundo que existe: el de los sentimientos, la tristeza, la depresión y la fragilidad masculina. 

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Hombres que caminan solos es un relato narrado desde lo más profundo para hacer frente a los innumerables tabúes de la sociedad actual. En concreto aquellos que rodean al género masculino.
El libro habla de libros y es la belleza más intrínseca de la literatura. Entre la realidad y la ficción existe un hecho puramente necesario: contar para avanzar. Es una liberación de hechos que han marcado un antes y un después en la vida del personaje. Además, es una dosis de realidad en sí misma, nadie es más débil que nadie por sentir. La fragilidad se esconde en los centilitros de una botella de alcohol, en las noches de insomnio y en las palabras no dichas.
Hombres que caminan solos refleja un salto entre generaciones. Es un cambio de sociedad, donde la lujuria digital está presente y alberga la posibilidad, una vez más, de desmontar toda masculinidad. Como medida ante cualquier fracaso, la solución más rotunda acaba siendo alejarse de todo, vivir de forma anónima durante un tiempo. Aunque, finalmente, no resulta ser la salida correcta. El relato cerciora que, en determinadas circunstancias que este mundo nos depara, lo importante es entender la tristeza. Ni aprender a vivir con ella, ni eludirla por completo. Simplemente comprender que está y que es provechoso servirse de ella para tomar aliento.
El varón sumido en un desconsuelo persistente opta por un comprimido que acabe con cualquier infortunio. Supone un quehacer más del hombre contemporáneo, cubrir cualquier dificultad con la solución más rápida y fácil posible. La depresión se presenta como un obstáculo para dar cuenta de que no lo es. Para hacer consciente una vez más al hombre de la realidad que le rodea. Sentirse incomprendido por quien no lo padece es un hecho, pero la guerra se libra contándola. El libro que habla de libros, por tanto, manifiesta la necesidad de exteriorizar lo que no es fragilidad, sino necesidad.
Finalmente, nadie nace sabiendo amar, pero nadie aprende si no le enseñan. Un padre que no siente, una pérdida irreparable y un hijo que no camina solo, pero casi. En cambio, una vez más, el inconveniente es la debilidad que el hombre muestra cuando ama. Es, en definitiva, una apertura sentimental difícil de revelar.


Hombres que caminan solos. 
José Ignacio Carnero. 
Literatura Random House. 2021




 

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