Beber o no beber. Una odisea etílica. 

02 de mayo de 2021

Ha habido borrachos encantadores, como los de las películas de John Ford; borrachos sensibles y melancólicos, borrachos violentos y autodestructivos. Lawrence Osborne (Londres, 1958) tiene, sin duda, algo de todos ellos. 

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De la estirpe de Bowles y Leigh Fermor, nómada insatisfecho, escritor poliédrico, hombre de mirada cínica pero sensible; honesto, inconsecuente y notablemente alcohólico, no hay muchos escritores vivos como este Osborne. 
Su vida parece ordenarse a la persecución de una idea, de una pulsión que cristaliza en un libro de viajes o una serie de artículos para alguna de las más importantes cabeceras internacionales, de Vogue al New Yorker, del New York Times Magazine a Newsweek. Ha pasado 30 años entre Nueva York, Marruecos, México, Estambul y Bangkok (su residencia actual), como un escritor freelance de columnas y reportajes, metiéndose en problemas y, últimamente, desarrollando una creciente carrera literaria con novelas que Gatopardo ediciones está traduciendo con regular perseverancia: solo en los últimos años El turista desnudo (2017), Bangkok (2018), Cazadores en la noche (2019) y, en el año 2020, esta que ahora se comenta. 

Beber o no beber recoge, con un estilo ágil y sencillo, las experiencias alcohólicas de Osborne -y sus reflexiones sobre esas mismas experiencias- en 15 regiones del mundo, desde un fin de año en Omán hasta unas semanas en Islamabad o sus recuerdos de infancia y adolescencia en Inglaterra. Esa localización geográfica y las prácticas alcohólicas son, en realidad, los únicos elementos comunes del volumen. El resto es un fascinante cajón de sastre en el que aparecen, sin orden ni concierto, peripecias durante dos años por ciudades en las que está restringido o prohibido el consumo de alcohol; viajes a las bodegas de aquellos productores de vino instalados en países mayoritariamente abstemios: en Líbano son memorables las referencias a Chateau Musar y, en la tierra de los faraones, a los productores de ¡espumosos egipcios! Uno puede imaginarse a este molesto extranjero que se pasa los días preguntando a abstemios por las razones de su decisión, muchas de ellas relacionadas con el orden moral.

Pero este libro es, a la vez, un recorrido por la historia cultural y social del alcohol. Ahí se describe la irrupción etílica y la consiguiente destrucción de tantos pueblos indígenas durante lo que se ha dado en llamar “la conquista del oeste”. El lector no puede sino encontrar un dramático paralelismo entre el boom de la cocaína colombiana en los Estados Unidos en los años 80 o la reciente expansión de los opiáceos legales. Hay constantes menciones al papel y la función del alcohol en la historia, como un motor -una rémora otras muchas veces- del desenvolvimiento de los tiempos. Los destilados aparecen, en paralelo con la vida del propio autor, como ángeles y demonios.
Porque Osborne se muestra a ratos como un adicto, como alguien cuyos movimientos solo pueden ir determinados por el consumo de esa sustancia. Y aunque a veces se porta como un exquisito, otras muchas veces solo desea un shot, sea cual sea su calidad. En ocasiones es temerario y se juega la vida por consumirlo. En otros muchos momentos aparece como sentimental, fino, delicado. Hace observaciones agudas. Desea-y demuestra tener- un consumo de disfrute, de exquisitez. Unas veces el trago de la fineza, otras el de la embriaguez sexual. Al tratarse de un libro con tal mezcla de planos y referencias, no dejamos de ver ciertas simplificaciones, en torno al origen del alcohol, en torno a la expansión del mismo y, sobre todo, en torno al estilo de consumo y el papel de las religiones en todo ello. Hay una filosofía de fondo según la cual el alcohol sería una suerte de agua de vida dionisíaca para sobrellevar la vida, al cual se opondría un puritanismo irracional.
El resultado es un libro de notable disfrute, ligero y sugerente. Recorrido por el fuerte carácter del autor, a quien uno llega a encontrar como ese tío lejano que llegó tarde a nuestra boda, profundamente contradictorio y, al fin, humano.

Beber o no beber. Una odisea etílica. 
Lawrence Osborne. 
Trad. Magdalena Palmer. Gatopardo ediciones. 2020
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