Dioses de época (1993-2006)

01 de agosto de 2021

Sale a la luz un nuevo tomo de diarios del escritor mallorquín Valentí Puig y sus lectores no catalanoparlantes debemos celebrar que aparezca en español. Puig, escritor prolífico y periodista de amplio espectro, ofrece entre vivencias personales y con su estilo particular, un retrato que va mucho más allá que el de la Cataluña de esos años.

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La obra de Valentí Puig (Palma de Mallorca, 1949) va tomando la vasta dimensión de un arca literaria de Noé, con la apariencia de caos de una nueva Babel: ensayos, biografías, novelas, recopilaciones y poemarios. Pero en realidad, visto desde los años y la distancia, conforman un mundo de plena coherencia y no poco esplendor.
Acaba de aparecer Dioses de época (Ediciones Destino, 2021), un volumen de diarios que comprende el periodo transcurrido entre 1993 —fecha en que regresa a Barcelona desde Londres— y su mudanza a Madrid en 2006. Desde el comienzo Puig aclara que reflejará las cosas como las veía en aquel momento, con sus aciertos y sus errores de pronóstico (y desde luego que no era fácil tener criterios certeros sobre los atentados del 11S o los del 11M y sobre sus repercusiones geopolíticas). Gesto de honradez que ya pudimos comprobar —en el juicio a los primeros gobiernos socialistas, por ejemplo— en otro de sus volúmenes de diarios, el fantástico Ratas en el jardín (Libros del Asteroide, 2011).

En Dioses de época se entremezclan sus vivencias más personales —accidentes de tráfico, la decantación paulatina hacia el catolicismo y su boda, los entresijos familiares de Mallorca—, sus relaciones con personajes del momento, de Aznar a Pujol o Collin Powel y los retratos en distancia corta de escritores: Marsé y Carlos Pujol (¡qué finura de retrato nos ofrece de este último!). Y Pla, a cada página. Pero también hay escenas de vida cotidiana, cómicas algunas (las de Xavier Domingo en un hotel de Marbella, singularmente) y piadosas otras: recuerdos de sus caseros, de unas viejas libreras y, desde luego, las que tratan de Montse, su mujer. De fondo el retrato de una Barcelona —Lesseps, la fuente de san Felipe Neri, el Liceu— que se muestra en la curva de una profunda transformación.

Nos encontramos una prosa exenta de sentimentalismo, pero a la que no falta una mirada de misericordia que es, al cabo, la mejor manera de mirarse cada uno a sí mismo. Porque en estas páginas se narran grandezas y mezquindades, pero nunca encontramos desprecio. Son especialmente interesantes las reflexiones sobre política, historia reciente y prospectiva. Puig nos ofrece una interpretación de la política catalana de los últimos años, y todo ello desde una añorada visión del mejor autonomismo, con el subrayado de la cultura local y, a la vez, en el amplio marco de la herencia clásica. Son páginas que adquieren nuevo sentido a la luz de lo ocurrido en los últimos años y posiblemente nos lleven a un examen de conciencia.

Al mismo tiempo el lector entiende que está encarnada en Puig, por decirlo así, la alta misión de convertirse en influidor del mundo moderno, a través de toda una obra periodística y de la asistencia a un sinfín de encuentros y convenciones organizadas en medio mundo por think tanks de nota a veces más liberal, a veces más conservadora. Por el carácter pragmático de este autor no se lee el libro con la sensación de que todo ese esfuerzo fuera un trabajo baldío: su pretensión es la de orientar un mundo cada vez más plural y multiforme. Y su vitalidad lectora, expresada en tantas lecturas comentadas, se aparece como una brújula a la que asirse. Por fuerza quien se acerque a este Dioses de época acabará con una nueva ristra de libros en la estantería.

Es infrecuente encontrar personas que hayan pensado sobre España —su pulsión cultural, la tradición, la vertebración regional— con tanto realismo y aprecio, pero que parezcan, a la vez, tan poco españolas: por su apertura moderada, por el convencimiento (más racional que vehemente) liberal-conservador, por su formidable capacidad de trabajo y por su naturaleza de nómada laboral. Y todo ello desde una curiosidad completa por los sistemas políticos extranjeros, de Taiwán a Estados Unidos, de Polonia a Marruecos, pasando por Israel. Se acaba el libro con ganas de más: como en la amistad con los buenos maestros, aunque uno sepa que ha escuchado mucho, sabe también que aún queda otro tanto por decir.

Dioses de época (1993-2006)
Valentí Puig
Ed. Destino
Páginas: 322
Publicación: 23/06/2021

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