Una novela corta, pero intensa

Carne de primera

09 de agosto de 2015

Segunda novela de la serie de inspector Proaza. Una pieza policiaca corta que penetra en el ambiente de una unidad de Murcia que opera en la costa del Mar Menor y pueblos de los alrededores. Dura como ella sola, extrema, sin concesiones al lector. Desde este ángulo la novela es impecable.

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Hay un asunto de dispersión que son los veganos -distintos de los vegetarianos, más radicales- y de los que se da noticia extensa en la novela, pero el asunto de fondo se refiere al tráfico de órganos. Es todo a pequeña escala pero es un negocio lucrativo de unos sujetos sin escrúpulos.

Proaza es un inspector joven, que ha tenido suerte en la resolución de un caso y que ahora se enfrenta con un asesinato en el que no sabe moverse. Virginia, es su novia y aunque no quiere meterla en su trabajo, llega un momento en que está atascado y acaba contándole lo poco que tiene de la investigación y Vir le ofrece una pauta de actuación que resulta ser la correcta. A la vez la inspectora Marín investiga otro caso con un nuevo policía que le ha llegado de los Mossos catalanes, buscando más tranquilidad.

Con las nuevas visiones el caso avanza rápidamente y se llega un final lleno de tensión.
Proaza es un apasionado de la música y en cada capítulo va apareciendo un autor y una canción actual y que dan una idea del personaje, de sus gustos, de su cultura y de su formación.

La novela es muy rápida, recuerda más a un episodio de una serie televisiva, y se lee con facilidad.
Gustara a los amantes del género y es una aportación a la novela española policiaca.

Carne de primera
Rafael Estrada
Madrid, 2015. Auto edición en Me gusta escribir.
Se pude adquiere en Amazon

 

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