Materias primas: aumenta la demanda 

16 de marzo de 2021

Con el petróleo a la cabeza en aumento de precios, algunas materias primas se encuentran en máximos históricos, en línea con la previsión de demanda acumulada, señal en su último informe la consultora Euler Hermes.

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El maíz, la soja y el cobre han alcanzado máximos de siete u ocho años desde los mínimos alcanzados en mayo de 2020, mientras que el algodón cotiza en máximos de tres años. Sin embargo, los precios de la energía, impulsados en gran medida por el petróleo, han experimentado la mayor subida. La mayor parte de ella se explica por la aceleración prevista del crecimiento del PIB en 2021, después de que la economía de bloqueo haya detenido al mundo, de forma intermitente, durante todo un año. Calculan que China crezca un +8,2%, EE.UU. un +5,3%, la zona euro un +4,3% y los mercados emergentes un +6% en 2021.
 
Por otra parte, las limitaciones de la oferta y los inventarios están empujando los precios de las materias primas temporalmente al alza. Mientras que los inventarios de los metales industriales han disminuido en los almacenes de la LME (London Metal Exchange), observamos un repunte de los inventarios de algunos metales, especialmente el cobre y el aluminio, en los almacenes de la SHFE (Shanghai Futures Exchange) china. El almacenamiento de metales realizado por la Oficina de Reserva del Estado (SRB) ha sido históricamente una medida de apoyo político en China. Además, este país también acumuló productos alimentarios por razones estratégicas.
 
La oferta de materias primas se ha visto duramente afectada por la COVID-19: las minas tuvieron que cerrar, la extracción en los campos de petróleo de esquisto tuvo que interrumpirse y las cosechas se perdieron por falta de trabajadores disponibles. Sin embargo, a medida que la situación sanitaria mejore, tanto la demanda como la oferta se normalizarán. En particular, esperamos una menor actuación de China en los mercados de materias primas, ya que el apoyo político disminuirá y las reservas estratégicas son elevadas. También se  espera una cierta apreciación del dólar en el segundo trimestre de 2021.
 
En otro orden de cosas, en el segmento del petróleo, es probable que el grupo OPEP+ aumente con prudencia su planteamiento de producción. El sector del esquisto estadounidense sigue centrado en la reestructuración financiera. En el ámbito de los alimentos, es probable que los efectos meteorológicos combinados con las restricciones a la exportación de algunos países exportadores (por ejemplo, Rusia y Ucrania), pongan un tope a la producción disponible en los mercados mundiales. En cuanto a los metales, los mineros están contentos de poder permanecer por detrás de la curva: los precios actuales les permiten reconstituir las reservas de efectivo.
 
Más allá de los problemas de demanda y oferta, no se ve ninguna señal de que los participantes en el mercado apuntalen todo el espacio de las materias primas. Tampoco vemos indicios de especulación financiera en materias primas individuales. En conjunto, estas presiones inflacionistas ponen en peligro a algunos sectores a corto plazo. Los últimos datos de encuestas procedentes de EE.UU. y Europa sugieren un aumento de los precios de los suministros. Como algunas empresas ya trabajan con márgenes estrechos y otras intentan compensar los malos resultados del año pasado, podrían aumentar los precios de venta. Este efecto de bola de nieve podría provocar presiones inflacionistas en la economía en general.

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