Adiós definitivo al petróleo español

27 de mayo de 2021

España dejará de producir petróleo este próximo mes de junio. Repsol y Cepsa han decidido abandonar la explotación de la única plataforma petrolífera que quedaba en funcionamiento en España desde que hace 60 años se lograra el primer descubrimiento de petróleo en Ayoluengo (Burgos).

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Repsol ha decidido cerrar la plataforma Casablanca, que podía seguir operando hasta 2038, al no contar con las ventajas competitivas necesarias y después de que la producción de petróleo de los yacimientos se redujera de forma considerable por los problemas para incorporar nuevas prospecciones.  La compañía se ha desprendido de activos de exploración y producción en algunos países como Rusia con mayor desarrollo y da carpetazo así a 60 años de historia de la producción petrolífera en España.
Repsol se adelanta con esta medida a la exigencia del fin de los permisos de exploración de hidrocarburos recogida en la Ley de Cambio climático pese a que contaba con autorizaciones para algunos de ellos hasta el 2040.
El Gobierno, de hecho, estuvo a punto en 2018 de no renovar los permisos de la plataforma petrolífera existente en nuestro país cuando dejó transcurrir el plazo legal de un año para dar la autorización administrativa pertinente para prorrogar la vida del histórico yacimiento pero, finalmente, decidió darle la autorización.

El cierre de la plataforma petrolífera de Casablanca, supone que los pozos de Boquerón, Chipirón, Lubina y Montanazo, que tienen licencia de operación al menos hasta el año 2025, dejen también de funcionar. La producción actual de petróleo en Casablanca supone un valor aproximado (a precios de hoy, en torno a los 60 dólares por barril) de 4 millones de euros. A eso hay que sumar el conjunto de actividades que se generan alrededor de esta instalación como transporte, logística, suministros de todo tipo, lo que afectará previsiblemente al aeropuerto de Reus desde el que parten los helicópteros que van a la plataforma o al puerto de San Carles de la Rápita donde tienen base los dos barcos que suministran a dicha plataforma y previsiblemente el cierre de la base en tierra, que se encuentra en Els Garidells, una vez que acaben los trabajos de desmantelamiento de la misma, un extremo que se demorará todavía durante años.
La producción actual, unos 200 barriles de petróleo al día se tendrá que importar a partir de ahora aunque en el sector petrolífero español se da por hecho que el consumo de crudo nunca volverá a los niveles vistos antes de la crisis de 2008 por la mayor eficiencia del parque automovilística y la progresiva electrificación del transporte.

Los yacimientos españoles llegaron en sus mejores momentos a producir 45.000 barriles y en 2018 la cifra rondaba los 2.000 barriles. El cierre que ahora han decidido llevar a cabo Repsol y Cepsa se suma al de Columbus Energy Resources en 2018. La empresa que explotaba el yacimiento de hidrocarburos de La Lora, situado en Ayoluengo y que era el más antiguo de España y el único peninsular, anunció su desmantelamiento aquel año tras rechazarse la renovación de la concesión.
Según informó la compañía a la Bolsa de Londres en su momento, su filial Compañía Petrolífera de Sedano (CPS) recibió la notificación del Gobierno para iniciar el desmantelamiento del yacimiento. La compañía, que esperaba una nueva licitación desde enero de 2017, indicó entonces que el Gobierno "no ha dado ninguna razón para decidir no hacerlo".

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