Cos deja claro que el BCE no subirá tipos 

29 de julio de 2021

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha asegurado que el Banco Central Europeo (BCE) no tocará los tipos de interés de la eurozona hasta que no exista una evidencia suficientemente sólida de que realmente se está produciendo un proceso de reflación, es decir, de inflación estructural que aumente en virtud de los estímulos fiscales y monetarios. 

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En este sentido, el instituto emisor mantendrá una actitud de persistencia, que implica mantener un tono acomodaticio durante el tiempo que sea preciso para lograr el reanclaje de las expectativas de inflación en torno al objetivo de medio plazo. 
De este modo, será necesario recibir señales consistentes de que la inflación observada está aumentando y de que es muy probable que se estabilice en torno al nuevo objetivo. En una entrevista con 'Bloomberg', Hernández de Cos ha indicado que la reciente recalibración del 'forward guidance' del BCE sobre tipos de interés constituye un buen ejemplo de una acción persistente. En todo caso, ha admitido las dificultades que supone la cercanía al límite inferior de los tipos de interés. En estos contextos, ve muy necesario que se actúe de manera enérgica. 

Las nuevas indicaciones sobre la orientación futura de la política monetaria son más precisas y están diseñadas para evitar un endurecimiento prematuro de las herramientas que pueda poner en riesgo el compromiso de simetría con el objetivo de inflación. El gobernador, que también es miembro del Consejo de Gobierno del BCE, ha explicado que el hecho de que se señalice que los tipos no aumentarán hasta que se haya observado que la inflación se sitúa en el 2% bastante antes del final de su horizonte de proyección y de forma duradera, así como que el progreso observado de la subyacente es compatible con una estabilización también en el 2% a medio plazo, subraya el compromiso con el mantenimiento de una orientación muy acomodaticia. Reconoce que esta estrategia podría implicar un período transitorio en el que la inflación se sitúe moderadamente por encima del objetivo.


Reconoce que la nueva estrategia podría implicar un período transitorio en el que la inflación se sitúe moderadamente por encima del objetivo El gobernador del Banco de Francia, Villeroy de Galhau, afirmó recientemente que el marco temporal que contempla el BCE para que la inflación se sitúe en el 2% bastante antes del final de su horizonte de proyección es de 12 a 18 meses. Hernández de Cos coincide completamente con su homólogo francés. "Una interpretación plausible de 'bastante antes' es el punto medio de nuestro horizonte de proyecciones. Según el trimestre del año, ese horizonte cubre entre 2 y 3 años, así que el punto medio se sitúa, efectivamente, entre un año y un año y medio", ha precisado. 
Respecto a la reacción del mercado a este cambio de postura, el jefe del Banco de España considera que fue "relativamente contenida", lo cual podría sugerir que estaba en línea con lo esperado. "Es una reacción bastante similar a la que pudimos ver cuando la Reserva Federal (Fed) anunció su nueva estrategia y recalibró su 'forward guidance', hace algo menos de un año", ha dicho, añadiendo que el mercado y los analistas necesitan tiempo para procesar todas las novedades que se han incluido y analizar sus implicaciones desde el punto de vista de la función de reacción del BCE ante cambios en el entorno macroeconómico.

Desea que los nuevos programas se parezcan al PEPP
En relación al programa de compras de activos de emergencia por la pandemia (PEPP), Hernández de Cos considera que se deben extraer lecciones del mismo ante su extinción el próximo año o, como mínimo, mientras persista la crisis del Covid-19 y sus efectos sobre la economía. El principal aprendizaje que se deriva de este programa es que la flexibilidad en la distribución de las compras de activos ha aumentado notablemente no sólo la efectividad, sino también la eficiencia de las operaciones. Por tanto, ve deseable discutir la posibilidad de que los programas de compras futuros mantengan algunos de los elementos  del PEPP.

Hernández de Cos ha remarcado que la puesta en marcha del PEPP en marzo de 2020 supuso una reacción de contundencia o 'forcefull' por parte del instituto emisor. Según ha dicho, fue un compromiso de reacción temprana y resolutiva ante un shock desinflacionario que suponía una amenaza significativa para el correcto funcionamiento de la política monetaria, sobre todo en un escenario en el que los tipos ya se encontraban en mínimos históricos y la economía se estaba viendo golpeada por una nueva perturbación recesiva. 
 

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