Reunión de la OPEP+ para estudiar su estrategia frente a Omicron

03 de enero de 2022

Compartir en:

En un primero momento el impacto de la variante ómicron en los mercados fue devastadora. El petróleo se hundió y pasó de coquetear con los 87 dólares el barril de Brent a perder los 70 dólares. Ómicron amenazaba con devolver a las economías a una suerte de confinamiento que reduciría sin duda el consumo de combustibles y, por ende, la demanda de petróleo.
Sin embargo, tras varias semanas la situación parece un tanto diferente. Ómicron se expande rápido pero su impacto en la salud es menor, lo que está permitiendo a los gobiernos mantener abiertas las economías. El petróleo ha recuperado buena parte del terreno perdido en las primeras semanas de diciembre y el Brent vuelve a acercarse a los 78 dólares por barril. La demanda está resistiendo y quizá la OPEP y Rusia decidan seguir abriendo las espitas para que el crudo fluya por el mundo.

A todo ello se le suma el debate de la inflación que está alcanzando niveles insospechados en buena parte del mundo. Más allá de las subidas de precios provocadas por la escasez de chips y otros materiales, el encarecimiento de la energía ha sido el principal propulsor del alza del coste de la vida. Si la OPEP y Rusia deciden contener la producción de crudo y elevar los precios, el impacto sobre la inflación podría suponer una amenaza seria para la recuperación global.

Según los analistas, se espera que esa alianza liderada por Arabia Saudí y Rusia de luz verde a la próxima etapa del plan adoptado en julio de 2021, que prevé subidas mensuales de 400.000 barriles diarios (bd) hasta septiembre de 2022. El objetivo es devolver al mercado los barriles que aún mantiene bajo tierra del gran recorte, de 9,7 millones de barriles diarios (mbd), que adoptó en abril de 2020 para compensar la caída histórica de la demanda energética causada por las restricciones a la movilidad para frenar la expansión del coronavirus.
En su última reunión virtual, el pasado 2 de diciembre, la OPEP+ confirmó el aumento correspondiente a enero, de forma que el tope oficial de producción conjunta se elevó de 40,094 a 40,494 mbd. De ese volumen, 24,554 mbd corresponde a la OPEP (sin Venezuela, Irán y Libia que sufren problemas internos) y 15,94 mbd al grupo de aliados. Venezuela, Irán y Libia están exentos del compromiso de limitar su bombeo debido a que su industria sufre caídas involuntarias a raíz de diversas razones, como sanciones, conflictos y crisis. Las exportaciones de crudo iraníes podrían regresar a los mercados internacionales este año si se logra un compromiso en las negociaciones multinacionales que tienen lugar en Viena para reactivar el acuerdo sobre su programa nuclear.

Los aumentos de la oferta petrolera de la OPEP+ se suman a la liberación de reservas estratégicas anunciada por EEUU a finales de noviembre y medidas similares de China, India, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido, por un total de unos 70 millones de barriles.
Washington lanzó la inusual iniciativa después de que la OPEP+ desoyera sus peticiones de abrir más los grifos para detener el encarecimiento de la energía y la subida de la inflación. La alianza de productores no ha reaccionado hasta ahora ni a esa medida, ni a la fuerte expansión actual del SARS-CoV-2, impulsada por la contagiosa variante ómicron.

Así las cosas, en su último informe sobre la situación del mercado, la OPEP mantuvo sin cambios su pronóstico sobre la demanda mundial de petróleo en 2022, al estimar que ómicron tendría solo un impacto "leve y de corta duración". Los expertos de la organización prevé que el consumo de "oro negro" aumentará este año en 4,15 mbd (un 4,3% respecto a 2021), hasta mediar los 100,79 mbd.

El precio del barril del crudo Brent, la referencia en Europa, se apreció el año pasado en un 52% y terminó el año a 77,78 dólares, al tiempo que el del petróleo intermedio de Texas (WTI, la referente para EEUU) subió un 55%, hasta los 75,21 dólares.

Compartir en:

Crónica económica te recomienda