FOMC: A pesar del riesgo “ómicron”, se acelera el tapering

13 de diciembre de 2021

En la última reunión de política monetaria de noviembre, el FOMC anunció que iniciaría el proceso de reducción (el denominado 'tapering') de su programa de flexibilización cuantitativa a gran escala, puesto en marcha al inicio de la crisis del COVID-19.

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Las compras netas de activos se redujeron en 15.000 millones de dólares al mes (10.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 5.000 millones de dólares en valores respaldados por hipotecas); a este ritmo, el programa de compra de bonos se reduciría a cero en junio de 2022. Sin embargo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, ya señaló que el programa podría terminar "unos meses antes", ya que el banco central está luchando por frenar el reciente aumento de la inflación en EE.UU.

Antes de la aparición de la ómicron, casi todos los inversores coincidían en que en la reunión del FOMC de este mes se anunciaría un nuevo aumento del ritmo del tapering. Sin embargo, estas apuestas se han atenuado un poco tras la llegada de la nueva variante, ya que los traders temen que se produzcan nuevas restricciones y una ralentización del crecimiento mundial. Desde entonces, la preocupación por el impacto económico de la nueva variante se ha atenuado. Aunque la ómicron parece estar extendiéndose más rápidamente que otras cepas, cabe señalar que los casos notificados sólo han provocado hasta ahora síntomas leves y su propagación aún no ha provocado un fuerte aumento de las hospitalizaciones y fallecimientos en las zonas más afectadas. Pfizer también ha intentado lanzar un mensaje tranquilizador al sugerir que tres dosis de su vacuna proporcionan suficiente protección contra la nueva cepa.

A principios de diciembre, el presidente del FOMC, Jerome Powell, adoptó un enfoque más agresivo (hawkish). Si bien advirtió sobre los riesgos para el empleo y la actividad económica que plantea la ómicron, no pareció excesivamente preocupado ni indicó que fuera a alterar significativamente los planes del banco. Powell también afirmó que había llegado el momento de "retirar la palabra transitoria" en lo que respecta a la inflación, en una clara confesión de que la Fed había subestimado en gran medida el grado en que el crecimiento de los precios superaría el objetivo fijado por el banco central. Las declaraciones de la mayoría de los miembros del FOMC en las últimas semanas han seguido esta línea. Los miembros Bullard, Bostic y Clarida, por nombrar algunos, han indicado que probablemente votarán a favor de una reducción más rápida este mes.

Las razones para una eliminación más rápida de los estímulos monetarios son claras. La inflación en EE.UU. sigue siendo muy elevada y ha sorprendido al alza en los últimos meses, subiendo al 6,8% en noviembre, su nivel más alto en treinta y nueve años. El mercado laboral estadounidense también está funcionando bien, y el informe de nóminas no agrícolas de noviembre sugiere que podríamos estar acercándonos o estar ya en los niveles que la Fed considera de pleno empleo. Lo que no está tan claro, sin embargo, es si la Fed considerará que el riesgo de la ómicron es suficiente para retrasar sus planes de endurecimiento; nosotros creemos que no.

¿Qué esperar del anuncio del FOMC?
Creemos que el miércoles la atención se centrará en la decisión que la Fed tome sobre el tapering. El momento en que el programa QE llega a su fin es un detalle bastante intrascendente en sí mismo. Lo que sí hace, sin embargo, es informar al mercado sobre el momento aproximado de la primera subida de tipos de interés de la Fed en la era de la pandemia. Los responsables de la política monetaria ya han indicado que el banco no subirá los tipos hasta después de que haya terminado el tapering, es decir, no hasta la segunda mitad de 2022, tal y como están las cosas. Los mercados de futuros prevén una primera subida en mayo y creen claramente que se acelerará el ritmo de reducción de la compra de activos. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es si la Fed acelerará o no el tapering, sino cuándo y en qué medida.

Como ya se ha mencionado, creemos que la Reserva Federal aumentará la velocidad del tapering en la reunión de esta semana. Esperamos que se duplique el ritmo de reducción de las compras netas de activos, de 15.000 millones de dólares a 30.000 millones, con efecto a partir de enero. Tras el testimonio de Powell ante el Tesoro de EE.UU., pensamos que esto ya es muy esperado por el mercado, y la reacción del dólar a tal anuncio sería de neutral a ligeramente positiva. La ausencia de cambios en el tapering supondría una importante sorpresa para los mercados y, con toda seguridad, provocaría una fuerte caída del dólar. Una aceleración más modesta del ritmo de reducción también sería recibida negativamente por los inversores, y el dólar probablemente también caería, aunque en menor medida.

Estaremos también muy atentos a los comunicados del presidente Powell, sobre todo en lo que respecta a la inflación y al impacto económico de la ómicron, las últimas proyecciones macroeconómicas de la Fed y su "diagrama de puntos" actualizado. Se espera que la Fed abandone formalmente la palabra "transitoria" al describir la inflación, y esperamos que Powell indique que será necesario un ritmo más rápido de endurecimiento para que el crecimiento de los precios vuelva a acercarse al objetivo del banco. Es casi seguro que sus previsiones de inflación para 2021 y 2022 se corregirán al alza, mientras que también esperamos una modificación a la baja de las previsiones de desempleo a corto plazo.

En cuanto a las previsiones actualizadas de los tipos de interés, vemos probable una revisión al alza desde la reunión de septiembre a la luz de las recientes sorpresas al alza de la inflación. En la última reunión, el comité estaba dividido al 50% en cuanto a si veríamos una sola subida de los tipos de interés en 2022. Creemos que el punto medio se desplazará de forma bastante marcada hacia arriba, e indicará que se producirán al menos dos subidas de tipos de interés el próximo año. Esto corroboraría nuestra opinión, y de hecho también la del mercado, de que la primera subida de tipos podría producirse en el segundo trimestre de 2022 como muy tarde, y podría suponer una subida adicional para el dólar esta semana.

En general, esperamos que el tapering llegue a su fin en marzo del año que viene, lo que permitiría a la Fed empezar a subir los tipos en la reunión de mayo de 2022, con dos o tres subidas adicionales durante el resto de 2022.

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