La inflación de EE.UU. hace que el dólar se dispare

18 de julio de 2022

El pico de la inflación en EE.UU. se ha ido dilatando durante un tiempo, y el mes de junio tampoco fue una excepción. Esta incómoda circunstancia hizo que el dólar se disparara en general, pero el euro defendió con ahínco el nivel de paridad, de gran importancia psicológica, y tras romperlo brevemente consiguió terminar la semana por encima de él.

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Los mercados están valorando ahora la posibilidad de una subida sin precedentes de 100 puntos básicos en la próxima reunión de la Reserva Federal, y en este contexto resulta tranquilizador que los activos considerados de riesgo, como las bolsas y las divisas de los mercados emergentes, hayan terminado la semana sin cambios o ligeramente a la baja.
Todas las miradas están puestas ahora en la reunión del BCE del jueves. Con una subida de 25 puntos básicos y una probabilidad del 10% de una sorpresa de 50 puntos básicos, habrá cierto margen de apreciación si el BCE decide agitar los mercados. El Banco de Japón también se reúne, y se espera que siga siendo la rara avis de la política monetaria, aferrándose a su extrema acomodación anterior a la inflación. Los datos de inflación de Reino Unido (martes) y los índices PMI de julio en la mayoría de las grandes economías completarán una semana muy intensa.
GBP
Los sólidos datos económicos de mayo que se publicaron la semana pasada en Reino Unido no ayudaron mucho a la libra, que se depreció frente a todos los pares del G10 excepto el yen japonés. Los datos del IPC seguramente alcanzarán un nuevo récord de varias décadas, lo que, junto con el tono agresivo que se ha desprendido de los últimos comunicados del Banco de Inglaterra, confirmaría nuestra expectativa de una subida de 50 puntos básicos en agosto.
El informe sobre el mercado laboral de esta semana también nos dirá si los efectos secundarios de la inflación se están haciendo evidentes en el proceso de determinación de los salarios. Los índices PMI de actividad empresarial cerrarán esta semana tan activa, y la mayoría espera que todos ellos se mantengan en niveles de expansión.
EUR
La semana pasada nos dejó noticias mixtas para la economía de la Eurozona, donde se registró una fuerte contracción en la matriculación de automóviles, pero también una sorpresa favorable en la producción industrial correspondiente al mes de mayo. Los mercados pasaron por alto estos informes y se centran ahora en dos acontecimientos clave. Además de la reunión del BCE del próximo jueves, cabe destacar que ese mismo día se reanudará el suministro de gas a través del gasoducto Nordstream, lo que podría provocar una gran volatilidad en el mercado.
El mercado apuesta por una subida de 25 puntos básicos, lo que abriría una ventana para que el BCE sorprenda a los mercados y comience a restaurar su credibilidad en la lucha contra la inflación. Pero más que el movimiento político real, tal vez sea más importante el nivel de unanimidad que se logre en torno al conjunto de herramientas contra la fragmentación financiera, que es un eufemismo para reanudar la compra de bonos periféricos débiles utilizando euros recién impresos. Esta semana promete ser una de las más agitadas en muchos meses para la moneda común.
USD
La esperanza de que la inflación en EE.UU. haya tocado techo, avivada por el informe del PCE sobre el gasto en consumo personal del mes pasado, se vio frustrada por otra desafortunada sorpresa en el informe del IPC de junio. Sin embargo, creemos que es poco probable que se produzcan subidas de más de 75 puntos básicos y que los mercados se han adelantado a la hora de valorar su probabilidad, por lo que el vertiginoso repunte del dólar está siendo vulnerable a una corrección de esas expectativas.
Esta semana el dólar cederá el protagonismo a otras divisas, en particular al euro, ya que sólo se publican datos secundarios. Por una vez, el dólar debería cotizar en función de lo que ocurra en otros países

 

 

 

 

 

 

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