La Fed vuelve a subir los tipos a lo grande y señala más subidas en el futuro

22 de septiembre de 2022

Tal y como esperábamos, la Reserva Federal subió los tipos de interés en otros 75 puntos básicos el miércoles; además, también indicó que aún le queda camino por recorrer antes de plantearse poner fin a su ciclo de subidas.

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Antes de la reunión, gran parte del debate entre los participantes del mercado se centraba en si el FOMC mantendría una subida de 75 puntos básicos o si sobrecargaría el ciclo de subidas con un aumento de tipos de un punto porcentual. Los futuros de los fondos de la Reserva Federal preveían una posibilidad no despreciable de un incremento de 100 puntos básicos esta semana, por lo que la subida llevada a cabo puede percibirse como bajista para el dólar. Sin embargo, los comunicados de la Fed fueron inequívocamente agresivos, indicando que se avecinan nuevas subidas de tipos y provocando un repunte del dólar hasta alcanzar nuevos máximos de dos décadas.
La votación sobre los tipos de interés fue unánime, lo que no supone una gran sorpresa. Sin embargo, el "diagrama de puntos" de la Fed se revisó mucho más al alza de lo que los inversores habían previsto. Los responsables de la política monetaria ven ahora el tipo de interés de los fondos federales en el 4,4% a finales de 2022, una considerable revisión al alza respecto al 3,4% indicado en junio. Al faltar únicamente dos reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto este año, esto indica que se producirá otro movimiento de 75 puntos básicos en noviembre, seguido de una subida de 50 puntos básicos en diciembre. La mayoría de los economistas, incluidos nosotros mismos, esperaban que el punto medio para fin de año se situará en torno al 4% (o tal vez un poco por encima), por lo que es claramente mucho más agresivo de lo previsto. También parece haber un fuerte consenso a favor de esta postura agresiva entre los miembros votantes del FOMC.
Tal vez sea aún más intrigante la opinión de la Fed sobre los tipos de interés en 2023. Según el "diagrama de puntos", los miembros del FOMC creen que es probable que sea necesario un endurecimiento adicional el próximo año. El punto medio para 2023 se elevó al 4,6% (desde el 3,8% de junio), lo que efectivamente supone el punto de vista de la Fed sobre la tasa terminal. Esta cifra también es más alta de lo que esperaban la mayoría de los economistas, y está por encima de lo que valoraba el mercado antes de la reunión, que preveía un aumento de los tipos por debajo del 4,5%. Si bien esto no descarta necesariamente que se produzcan recortes en los tipos de interés en algún momento del próximo año, al menos envía una señal a los mercados de que un retroceso en el proceso de subida es menos probable de lo que muchos inversores creían anteriormente. De cara al futuro, la Fed prevé un tipo de interés del 3,9% en 2024 (desde el 3,4%), del 2,9% en 2025 y del 2,5% a largo plazo (desde el 2,5%).

La postura ultra agresiva de la Fed es una clara señal de que sigue preocupada por la persistente y elevada inflación de EE.UU., que ha demostrado ser mucho más rígida y amplia de lo que el banco central esperaba. Los comentarios del presidente Powell sobre la economía estadounidense fueron más bien pesimistas, reconociendo aparentemente que una recesión está en camino, pero que la Fed debe dar prioridad a la reducción de la inflación, incluso si eso significa un gran sacrificio económico a corto plazo.
En palabras de Powell, "nadie sabe si este proceso desembocará en una recesión o, en caso de ser así, cuán significativa sería esa recesión", aunque advirtió que las posibilidades de un aterrizaje suave "probablemente disminuirán" debido a que la política será más restrictiva durante más tiempo. Aunque las previsiones macroeconómicas actualizadas de la Reserva Federal no apuntan explícitamente a una contracción total, las previsiones del PIB se revisaron a la baja de forma significativa. El FOMC redujo su proyección del PIB para final de año al 0,2% (desde el 1,7%), y ahora espera un crecimiento de sólo el 1,2% en 2023 (desde el 1,7%) y del 1,7% en 2024 (desde el 1,9%).

La sorpresa agresiva de las proyecciones de tipos de interés de la Reserva Federal cogió a los inversores desprevenidos el miércoles, y el dólar estadounidense subió de forma generalizada inmediatamente después del anuncio. El EUR/USD se desplomó a mínimos de dos décadas por debajo del nivel de 0,99, y la libra esterlina también cayó a mínimos de 1985, en torno al nivel de 1,125 frente al dólar. Dicho esto, el billete verde revirtió algunas de estas ganancias durante la rueda de prensa, tal vez debido a que las expectativas del mercado en cuanto a los tipos de interés en 2023 ya eran bastante agresivas y al comentario de Powell de que cree que los tipos ya se sitúan en niveles restrictivos. Los rendimientos de los bonos estadounidenses también retrocedieron tras un movimiento inicial al alza, y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años terminó prácticamente sin cambios el miércoles.

A la luz del anuncio del miércoles, es probable que volvamos a revisar al alza nuestras previsiones sobre el dólar en los próximos días, ya que los tipos de interés en Estados Unidos van a subir mucho más de lo que nosotros, y de hecho el mercado, habíamos previsto. La Fed sigue plenamente comprometida con la reducción de la inflación, y parece muy probable que se produzca otra subida de los tipos de interés de 75 puntos básicos en la reunión del FOMC de noviembre. La magnitud de la subida de diciembre dependerá de los próximos datos sobre la inflación en EE.UU. pero, salvo que entretanto se produzca una notable relajación de las presiones sobre los precios, creemos que es probable que veamos al menos otra subida de tipos de 50 puntos básicos, antes de que el ciclo de subidas llegue quizás a su fin en febrero. Sin embargo, que la Reserva Federal haya indicado que los recortes de los tipos de interés no se producirán hasta finales de 2023, como muy pronto, puede mantener al dólar en una buena posición, al menos a corto plazo.


El Banco de Inglaterra sube tipos en medio punto

El Banco de Inglaterra ha elevado hoy los tipos en otro medio punto, hasta el 2,25%, a pesar de las señales que apuntan a una contracción de la economía británica ya en este tercer trimestre. La prioridad sigue siendo combatir la inflación, que la institución prevé toque techo en octubre cerca del 11% y se mantenga por encima del 10% en los próximos meses.

La inflación se ha convertido en la principal amenaza y los bancos centrales están dispuestos a acelerar el proceso de subida de tipos, aunque esto suponga ahogar las economías. Esa fue la premisa utilizada por la Reserva Federal para elevar por tercera vez consecutiva las tasas en 75 puntos básicos, hasta situarlas en la banda entre el 3% y el 3,25%. Con esta alza los tipos regresan a máximos de 2008, antes de que Ben Bernanke se embarcara en una rebaja continuada del precio del dinero como fórmula con para paliar los efectos de la crisis financiera. La decisión contó con el visto bueno de todos sus miembros a pesar de que no fue tan agresiva como esperaban algunos analistas, que estimaban un alza de 100 puntos básicos.
“La guerra y sus efectos están causando una mayor presión al alza en la inflación y están afectando a la actividad económica global. El Comité está muy atento a los riesgos de inflación”, subraya la institución. Aunque son ya cinco los incrementos consecutivos de los tipos en lo que va de año, las últimas proyecciones auguran tipos más altos este año y el próximo.

Hasta el simposio de Jackson Hole el mercado confiaba en que la desaceleración económica terminaría por abocar a la Fed a recortar las tasas a partir de la segunda mitad de 2023. Sin embargo, los elevados precios y la fortaleza que sigue mostrando la economía y el mercado laboral estadounidense dan margen a la institución para continuar con el proceso de normalización monetaria. Según el diagrama de puntos, el banco central espera que las tasas sigan subiendo el próximo año, pero a un ritmo más moderado, hasta situarse por encima el 4,5%. La rebaja del precio del dinero se aplaza así a 2024. “Llevaremos los tipos a un nivel que sea lo suficientemente restrictivo para devolver la inflación al objetivo del 2%, remarcó el presidente de la Fed, Jerome Powell.

Junto a la subida de los tipos, la Fed seguirá reduciendo el balance de deuda que amasa. Hasta el momento la institución ha ido bajando la tenencia al ritmo de 47.000 millones de dólares al mes (30.000 millones en bonos del Tesoro y 17.000 millones en valores respaldados por hipotecas). A partir de ahora el volumen subirá a 95.000 millones de dólares mensuales (unos 90.917 millones de euros).

La institución aprovechó la cita para actualizar sus proyecciones económicas. La agresividad que viene mostrando Powell en los últimos nueve meses, la mayor desde principios de los 80, rebajará el crecimiento del PIB al 0,2% este año, lejos del incremento del 1,7% que se esperaba hace tres meses. Para 2023 espera que la economía repunte un 1,2%, cinco décimas menos de lo previsto anteriormente, y un 1,7% en 2024. La inflación, que tras las cifras de agosto amenaza con enquistarse, seguirá en niveles elevados lo que queda de año (5,4%) y durante gran parte de 2023 (2,8%). Pero es la inflación subyacente la que más preocupa. A cierre del ejercicio rondará el 4,5%, inferior al 6,3% de agosto, pero no será hasta 2024 cuando se aproxime al objetivo del 2,3%, unos niveles que respaldarían la rebaja de los tipos entonces. Por su parte, el mercado laboral seguirá respaldando el endurecimiento monetario. La tasa de paro cerrará 2022 en el 3,8% y no será hasta los próximos dos años cuando suba al 4,4%.

La subida de tipos de hoy sigue a la decisión de ayer de la Fed de elevar el precio del dinero en otros 75 puntos básicos. De hecho, en el seno del Banco de Inglaterra ha habido partidarios de un alza de tipos en Reino Unido de esa misma magnitud. En la reunión de hoy ha habido 5 votos a favor de la subida de medio punto, tres votos a favor de un alza de 75 puntos básicos y un voto a favor del incremento de un cuarto de punto.


El bono a dos años supera el 4%, máximos de 2007

La mayor contundencia mostrada por la Reserva Federal en su lucha contra la inflación se dejó sentir en la renta fija. Como viene siendo una constante en 2022 y más especialmente en las tres últimas semanas, las rentabilidades de la deuda prolongaron la tendencia alcista. Este movimiento fue mucho más acusado en los plazos cortos, los más sensibles a la política monetaria.

La rentabilidad de la deuda estadounidense a dos años superó la barrera del 4% por primera vez desde 2007. Más estable se mostró el bono con vencimiento en 2032, que al cierre se situaba en el 3,5%. Es decir, rondaba máximos de 2011. Superior a la rentabilidad de la deuda a 10 años, es también la deuda con vencimiento en 2027 (3,74%), una tendencia que se viene prolongando desde que en mayo la Fed acordara elevar los tipos en 50 puntos básicos, el doble de lo que venía acostumbrado en la última década.

El empeño de Powell por devolver los precios al entorno del 2% está acentuando la inversión de la curva de tipos en EE UU a unos niveles que no se veían en 22 años. Las letras a seis meses se sitúan ya en el 3,85% mientras la deuda a un año cotiza en el 4% frente al 3,5% que registran los títulos a 30 años. Los inversores empiezan a poner en precio una recesión. Es decir, el afán de la Fed por lograr un aterrizaje suave está cada vez más lejos.


Japón interviene en el mercado de divisas por primera vez desde 1998

Japón ha intervenido hoy en el mercado de divisas por primera vez desde 1998 para apuntalar al maltrecho yen, tras el decisión del banco de mantener tasas de interés ultra bajas que han estado haciendo caer la moneda.


"Hemos tomado medidas decisivas (en el mercado cambiario)", dijo a los periodistas el viceministro de finanzas para asuntos internacionales, Masato Kanda, y respondió afirmativamente cuando se le preguntó si eso significaba una intervención. El dólar prolongó su caída frente al yen y cayó por última vez más de un 2% a 141,15 yenes tras la confirmación de la intervención. Anteriormente había cotizado más de un 1% frente a la moneda japonesa, que alcanzó nuevos mínimos de 24 años.

La medida se ha producido horas después de la decisión del BOJ de mantener tasas de interés súper bajas para respaldar el crecimiento económico, contrarrestando una marea mundial de cambios monetarios. endurecimiento por parte de los bancos centrales que luchan por controlar la inflación galopante.

"No hay absolutamente ningún cambio en nuestra postura de mantener una política monetaria expansiva por el momento. No subiremos las tasas de interés por algún tiempo", dijo el gobernador del BOJ, Haruhiko Kuroda, en una sesión informativa después de la decisión de política.

La decisión del BOJ se produjo después de que la Reserva Federal de EE. UU. publicara su tercer aumento consecutivo de tasas de 75 puntos básicos el miércoles y señalara más aumentos, lo que subraya su determinación de no cejar en su batalla contra la inflación. El yen se ha depreciado casi un 20% este año, ya que el BOJ ha mantenido una política muy relajada mientras que muchos de sus pares globales, como la Fed, han elevado agresivamente las tasas de interés para combatir la creciente inflación.
En una medida ampliamente esperada, el BOJ mantuvo las tasas de interés ultra bajas en una reunión de dos días que finalizó el jueves y dejó sin cambios la promesa de mantener las tasas en "los niveles actuales o más bajos".

La intervención de compra de yenes ha sido muy excepcional. La última vez que Japón intervino para respaldar su moneda fue en 1998, cuando la crisis financiera asiática desencadenó una venta masiva de yenes y una rápida salida de capital de la región. Antes de eso, Tokio intervino para contrarrestar las caídas del yen en 1991-1992.
El Banco de Japón mantuvo el jueves tasas de interés ultrabajas y prometió mantenerlas allí, mientras nadaba contra un marea mundial de endurecimiento monetario por parte de los bancos centrales que han optado por luchar contra la inflación galopante por encima del apoyo a sus frágiles economías.

La decisión se produjo después de que la Reserva Federal de EE UU publicara su tercer aumento consecutivo de tasas de 75 puntos básicos y señalara más alzas futuras, lo que subraya su determinación de no cejar en su batalla contra la inflación.

La divergencia de políticas llevó al yen a un nuevo mínimo de 24 años y superó el observado de cerca 145 por dólar, destacando el dilema que enfrenta Tokio al tratar de apoyar una economía frágil con tasas ultra bajas sin acelerar una caída no deseada del yen que infla el costo de las importaciones.

Los mercados se están centrando en la conferencia de prensa del gobernador del BOJ, Haruhiko Kuroda, más tarde en el día para conocer sus puntos de vista sobre las perspectivas de inflación y las consecuencias de las fuertes caídas de la moneda japonesa.

"El BOJ era consciente de que un anuncio como este seguramente provocaría una debilidad del yen superior a 145 por dólar", dijo Hiroaki Muto, economista de Sumitomo Life Insurance.

"Está claro que 145 yenes no era la línea en la arena de Kuroda". Como se esperaba ampliamente, el BOJ mantuvo sin cambios su objetivo de -0,1% para las tasas de interés a corto plazo y 0% para el rendimiento de los bonos del gobierno a 10 años por unanimidad. El banco central también decidió eliminar gradualmente un préstamo de alivio de pandemia. y, en su lugar, ampliar una operación de liquidez dirigida a una gama más amplia de necesidades de financiación empresarial.

"El BOJ espera que las tasas de interés de política a corto y largo plazo se mantengan en sus niveles actuales o más bajos", dijo el banco central en un comunicado anunciando la decisión sobre la tasa, sin hacer cambios en su orientación moderada. El yen cayó a un mínimo de 24 años de 145,405 por dólar inmediatamente después del anuncio del BOJ, pero posteriormente se negoció alrededor de 144,90.
El BOJ sigue siendo un caso atípico entre una ola global de bancos centrales que retiran el estímulo para combatir la inflación galopante, y probablemente se convertirá en la última autoridad monetaria importante en el mundo con una tasa de política monetaria negativa.
La inflación básica al consumidor de Japón se aceleró al 2,8% en agosto, superando el objetivo del 2% del BOJ por quinto mes consecutivo, a medida que se ampliaba la presión sobre los precios de las materias primas y las caídas del yen.

Pero Kuroda ha descartado la posibilidad de una retirada del estímulo a corto plazo por considerar que los salarios deben aumentar más para alcanzar de forma sostenible su objetivo de inflación del 2%. El mensaje moderado de Kuroda ha funcionado para debilitar el yen, contradiciendo los esfuerzos del gobierno para frenar la caída de la moneda a través de amenazas verbales de intervención para comprar yenes.


 

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