Las sanciones occidentales y la amenaza nuclear de Putin golpean los mercados

01 de marzo de 2022

La evolución de la invasión rusa de la vecina Ucrania ha seguido dominando los mercados financieros en lo que llevamos de semana. La noticia de que Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales habían impuesto nuevas y más duras sanciones a Rusia durante el fin de semana, junto con la advertencia de Putin de que ponía a las fuerzas nucleares rusas en "alerta máxima", sacudieron de nuevo los mercados el lunes.

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Sin duda, el movimiento más notable fue el del propio rublo ruso, que llegó a desplomarse casi un 30% en un momento de la mañana del lunes, llegando a alcanzar un nuevo mínimo histórico frente al dólar estadounidense (gráfico 1). Sin embargo, la divisa recuperó alrededor de la mitad de las pérdidas después de que el Banco Central de Rusia anunciara una medida sin precedentes: duplicar su tipo de interés de referencia hasta el 20%, desde el 9,5%.
El "risk off" ha seguido dominando los mercados, por lo que los
inversores han preferido divisas seguras de menor riesgo, a expensas
de las divisas de los mercados emergentes. Al igual que ocurrió el
jueves pasado por la mañana, este lunes las pérdidas en el espectro
de los mercados emergentes fueron lideradas por las monedas de
Europa Central y del Este, en particular el zloty polaco, el forint
húngaro y la corona checa. En general, desde el fin de semana las
divisas europeas no han tenido un buen rendimiento, mientras que
las de refugio seguro han vuelto a ser las líderes. El dólar
estadounidense se ha convertido en la divisa de refugio preferida por
los inversores, superando al yen japonés y al franco suizo. Lo
atribuimos a la naturaleza en gran medida autónoma de la economía
estadounidense en relación con sus pares, particularmente Europa, y
al menor impacto de la crisis en los planes de subidas de tipos de
interés de la Reserva Federal en comparación con el Banco Central
Europeo. Las divisas de los mercados emergentes de Asia continúan
resistiendo, en particular el yuan chino, que se ha convertido en una
especie de refugio regional.
Tal y como anticipamos en nuestro informe de reacción inicial del
viernes, las divisas dependientes de las materias primas también han
recibido apoyo. La divisa con mejor rendimiento la semana pasada
fue la corona noruega, seguida de cerca por el dólar canadiense, el
australiano y el neozelandés, cuyas economías dependen en gran
medida de la producción de materias primas. La crisis ha provocado
una nueva subida de los precios del petróleo ante el temor de una
caída de la oferta de petróleo ruso, segundo productor mundial de
dicha materia prima. Los futuros del crudo Brent volvieron a subir
brevemente por encima de los 105 dólares el barril esta mañana,
justo por debajo de los máximos de 8 años alcanzados el jueves. Los
precios de las materias primas, en general, han registrado ganancias
adicionales en lo que va de semana, especialmente el carbón, el gas
y el trigo. Esto tiene claras implicaciones inflacionistas en un
momento en que los bancos centrales de todo el mundo ya están
luchando por frenar el aumento de los precios al consumo.

¿Qué sanciones a Rusia se han anunciado hasta ahora?

Las sanciones contra Rusia anunciadas el fin de semana son bastante
extraordinarias y sin precedentes, con sólo un puñado de
excepciones, especialmente las impuestas por Estados Unidos a
Irán, Cuba, Corea del Norte y Venezuela.
Hasta ahora, las más destacadas han sido las impuestas al banco
central y al sistema financiero de Rusia. EE.UU., la UE, Reino Unido y
Canadá anunciaron el sábado en una declaración conjunta que un
número "selecto" de bancos rusos será eliminado del sistema de
pagos internacionales Swift, aunque estos bancos aún no han sido
identificados formalmente.
Según la Presidenta de la UE, Ursula Von der Leyen, la congelación
garantizará que estos bancos queden "desconectados del sistema
financiero internacional" y "bloqueará efectivamente las
exportaciones e importaciones rusas". Esta medida, considerada en
general como un último recurso, tendrá sin duda daños colaterales.
Alemania, por ejemplo, que en un principio era reacia a aplicar
dichas medidas, depende de Rusia para el 34% de sus
importaciones de crudo y el 55% del total de sus importaciones de
gas. Es tal la oposición global a la invasión que los líderes de todo el
mundo están dispuestos a asumir un golpe económico en sus
economías en nombre de la paz, y con razón.
En un movimiento crítico, las naciones mencionadas también han
anunciado que bloquearán al banco central de Rusia el uso de sus
enormes reservas de divisas, casi el 60% de las cuales están
compuestas por el euro, el dólar estadounidense y la libra esterlina.
Antes de la invasión, manteníamos una opinión alcista sobre el rublo
ruso, en gran parte debido a las amplias reservas de divisas del
Banco de Rusia, que disuaden de los ataques especulativos y
permiten intervenir en el mercado para revertir cualquier
depreciación no deseada. La incapacidad del banco central para
utilizar un gran porcentaje de sus reservas supone un riesgo
importante para la estabilidad financiera. Ya hemos visto a rusos
acudir en masa a retirar dinero en efectivo, en una clara señal de
advertencia de que puede estar en marcha una estampida bancaria (
fenómeno social que ocurre cuando una gran cantidad de clientes
de un banco realizan en un corto espacio de tiempo una retirada
masiva de sus depósitos bancarios, por temor a quedarse sin poder
sacar todo su dinero en el futuro).
En cambio, los responsables políticos rusos han recurrido a medidas
alternativas para apuntalar el rublo, en particular la mencionada
subida de los tipos de interés. Aunque la subida de 1050 puntos
básicos de los tipos de interés ha puesto un límite temporal bajo el
rublo, supone un nuevo riesgo a la baja para el crecimiento en un
momento en el que la economía rusa está todavía en pleno proceso
de recuperación de la pandemia del COVID-19. Está claro que los
tipos de interés tienen un límite, y sin el uso de la mayoría de sus
reservas de divisas, vemos muy probable que el rublo siga perdiendo
terreno.

¿Cuáles son las consecuencias económicas de las
sanciones?

De nuevo, como mencionamos en nuestro informe de reacción
inicial del viernes, en este momento vemos que el impacto en el
crecimiento mundial es relativamente menor. Las sanciones
occidentales destinadas a paralizar el sistema financiero de Rusia
suponen claramente un importante riesgo a la baja para la economía
del país. Esperamos que los índices bursátiles rusos sigan bajando y
que el rublo se deprecie, lo que provocará un aumento de los
precios de los productos importados y dificultará el pago de la
deuda externa. También vemos un golpe sin precedentes a las
exportaciones rusas, que representan alrededor del 30% del PIB del
país. Lo más probable es que Rusia sufra una profunda recesión en
los próximos meses, y será difícil que el país crezca en absoluto en
2022, tal y como están las cosas.

Fuera de Rusia y Ucrania, como mencionamos la semana pasada,
esperamos que el mayor golpe lo sufran los países que más
dependen de las exportaciones de energía y materias primas de
Rusia. Consideramos que las economías de Europa Central y del
Este son las que corren más riesgo. De los países que cubrimos regularmente, las exportaciones a Rusia,
su aliado Bielorrusia y Ucrania representan más del 2% del PIB en
Hungría, Polonia y la República Checa, según datos de 2019.
Además, las importaciones de gas de Rusia también suponen más del
80% en la República Checa, el 70% en Polonia y el 60% en Hungría.
Esta dependencia es mucho menor en la mayoría de los países de la
eurozona, y bastante insignificante en el Reino Unido (menos del 5%).
Entre los principales países que dependen poco del comercio ruso, el
riesgo más importante para el crecimiento lo vemos en el
empeoramiento de la confianza de las empresas y los consumidores.
En nuestra opinión, es probable que esto sea relativamente menor y
muy probablemente temporal. En general, consideramos que la
prima de riesgo Rusia-Ucrania es bajista para las divisas de Europa
Central y del Este a expensas de las que dependen del petróleo y del
dólar estadounidense, dada su condición de refugio seguro y su
relativo aislamiento de la economía rusa.
Las noticias sobre un posible alto el fuego y las conversaciones entre
rusos y ucranianos en la frontera bielorrusa son un motivo de
optimismo. De hecho, la reacción en el mercado de divisas hasta
ahora sugiere que los inversores tienen la esperanza de que se pueda
lograr una resolución de forma relativamente rápida. La volatilidad en
los principales pares de divisas ha aumentado en respuesta a las
noticias, aunque en realidad sigue siendo bastante contenida según
los estándares recientes e históricos

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