La deuda supera ya los 3,4%

09 de octubre de 2022

El rendimiento de la deuda a 10 años rozó máximos anuales este viernes al traspasar de nuevo la barrera del 3,4%, en plena resaca de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, que contemplan un nuevo incremento del endeudamiento público, aunque al cierre de los mercados europeos cedía dicho rendimiento.

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Aunque el Gobierno espera moderar el volumen de emisiones el próximo año, anticipa un incremento de la deuda neta en circulación en 70.000 millones (75.000 en 2022). Si bien, en términos de PIB, descendería del 115% al 112,4% por ciento entre 2022 y 2023. En este escenario, el encarecimiento de la deuda impacta directamente en el presupuesto para el pago de intereses, que resta capacidad de gasto. El Ejecutivo contempla desembolsar más de 30.000 millones por la deuda viva el año que viene y ya está notando un encarecimiento de su coste en las colocaciones más recientes. Al cierre de agosto, el de las nuevas emisiones había escalado al 0,89%, frente al -0,04% de 2021. El empujón desde entonces hace prever que dicha curva previsiblemente podría incrementarse más.

El bono español no superaba la barrera del 3,4% desde la última semana de septiembre, en plenas turbulencias por el cambio de política fiscal del Reino Unido. Un día después el Banco de Inglaterra intervenía para frenar la sangría de la deuda y la libra y desde el 27 de septiembre la deuda a diez años española no registra un cierre por encima de la zona del 3,4%. La subida de la rentabilidad del bono español, sin embargo, no parece ligada a una lectura negativa de los Presupuestos presentados este jueves, ya que la prima de riesgo de España frente a Alemania se mantuvo estable; en la zona de los 120 puntos y también afectó a otros activos, como las bolsas. El mercado español con el Ibex fue uno de los ejemplos, ya que no pudo sostener los 7.500 puntos tras la apertura de Wall Street, que arrancó la jornada con significativos números rojos.

Al cierre de los parqués europeos, el S&P 500 se dejaba casi un 2%, amedrentado por la posibilidad de que el escenario de subidas de tipos de interés en Estados Unidos no se amortiguara, reflejándose también en la cotización del bono estadounidense, que escalaba al 3,857 por ciento, calentado por los datos de empleo que se habían conocido.

 

 

 

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