La divisas emergentes se comportan mejor

14 de julio de 2022

La mayoría de divisas de mercados emergentes se han comportado de manera bastante admirable frente al dólar estadounidense en los últimos meses, especialmente teniendo en cuenta la agresiva postura de endurecimiento adoptada por la Reserva Federal. Los dos principales índices sobre las divisas de los mercados emergentes que analizamos, el de JP Morgan y el MSCI, se han mantenido bien en lo que va de año.

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 El segundo de ellos (en el que las divisas de los BRICS ponderan más de la mitad) ha caído únicamente alrededor de un 4% desde el 1 de enero. El de JP Morgan, que se enfoca más en Asia, se ha comportado aún mejor y ha caído únicamente alrededor de un 2% en lo que va de año. Durante el mismo periodo, el índice del dólar estadounidense ha subido alrededor del 10%, lo que indica que la mayoría de las divisas de los mercados emergentes han tenido un mejor rendimiento frente al dólar estadounidense que sus principales pares. 


Atribuimos una serie de factores al buen comportamiento general de las divisas de los mercados emergentes, pero hay dos en concreto que destacan particularmente. En primer lugar, en el último año el ritmo de subida de tipos de interés por parte de los bancos centrales de los países emergentes ha sido rápido, y en muchos casos ha sido incluso mucho más agresivo que el de los principales bancos centrales. El fuerte aumento de los precios de las materias primas a nivel mundial es también un factor positivo para los países emergentes, ya que la mayoría de los países en desarrollo dependen de las exportaciones de materias primas más que las grandes áreas económicas. El índice de precios de las materias primas del CRB ha subido aproximadamente un 30% desde principios de año, debido en gran parte a las interrupciones en la cadena de suministro y la guerra en Ucrania. De hecho, la comparación del comportamiento de las divisas de los mercados emergentes con los precios de las materias primas sugiere que hay margen para una rápida recuperación de estas divisas. 


En general, las cinco divisas que componen el grupo de los BRICS han superado a la mayoría de sus pares en los últimos meses. El real brasileño, una de nuestras monedas favoritas desde hace tiempo, ha subido alrededor de un 10% frente al dólar estadounidense en lo que va de año, debido en gran parte al aumento de los precios de las materias primas a nivel mundial y a los mayores tipos de interés del Banco Central de Brasil. Por otro lado, el rand sudafricano volvió a cotizar por encima de su valor anual a principios de mes, ya que un carry trade más atractivo le benefició, aunque ha vuelto caer desde entonces. El yuan chino y la rupia india se encuentran en el otro extremo. El yuan (que durante mucho tiempo ha sido una de las divisas del grupo de mercados emergentes que mejor ha resistido) se ha depreciado en los últimos meses debido a las draconianas restricciones para frenar la pandemia impuestas en muchas de las principales ciudades chinas. La creciente preocupación por la ralentización de la actividad en China ha pesado sobre muchas de las divisas asiáticas, incluida la rupia india. 
Tras la invasión rusa de Ucrania excluimos el rublo ruso de nuestro análisis de los países BRICS hasta nuevo aviso. En lo que va de año, el rublo ha sido la divisa con mejor desempeño del mundo. Actualmente el par USD/RUB cotiza en torno al nivel de 60, tras haberse disparado al 135 a comienzos de marzo. Sin embargo, la apreciación de la divisa ha sido artificial, producto de los controles de capital impuestos por el gobierno de Rusia, que han impedido las salidas de capital, como de un aumento de las entradas netas de rublos, ya que las sanciones occidentales han paralizado las importaciones y los altos precios de la materias primas han hecho que aumenten los ingresos por exportaciones. Esto hace que cualquier forma de análisis y previsión basada en nuestro marco tradicional sea casi totalmente redundante. Mantenemos una opinión generalmente positiva sobre las monedas de los BRICS que se analizan en este informe (excluyendo el rublo, como hemos mencionado anteriormente), y prevemos que se aprecien o se mantengan estables frente al dólar estadounidense en nuestras previsiones. Creemos que la mayoría debería seguir beneficiándose de los elevados precios de las materias primas, de un amplio repunte del apetito por el riesgo y de la continua postura agresiva adoptada por la mayoría de bancos centrales, muchos de los cuales continúan con la subida de tipos. También observamos que en esta ocasión las economías de los países BRICS que se cubren en este informe se encuentran en una posición mucho más sólida que en la que se encontraban en los anteriores ciclos de de endurecimiento de la Reserva Federal. Esta situación se caracteriza por unos niveles de deuda externa comparativamente bajos, unas reservas de divisas suficientes (en relación con los meses de cobertura de las importaciones) y unos saldos por cuenta corriente sólidos. 


El real brasileño ha sido una de las divisas con mejor rendimiento del mundo en lo que va de año, repuntando brevemente hasta casi alcanzar el nivel de 4,60 frente al dólar estadounidense en abril, su mejor posición desde marzo de 2020. Desde finales de diciembre, y en línea con nuestras previsiones alcistas, el BRL se ha apreciado y ha sido la divisa con mejor rendimiento entre los mercados emergentes en lo que va de 2022. Son varios los factores que han contribuido a esta subida del real, entre los que destacan la postura hawkish adoptada por el Banco Central de Brasil (BCB) y los sólidos fundamentos macroeconómicos del país. El repunte de los precios del mineral de hierro (una de las principales exportaciones brasileñas) a principios de año también ayudó al real, aunque el repunte se ha desvanecido desde entonces. El aumento de los precios de las materias primas ha tenido un efecto favorable en las relaciones de intercambio del país. Sin embargo, un empeoramiento de la situación económica del país supone un riesgo para el real. 
En los últimos meses el BCB ha emprendido uno de los ciclos de endurecimiento de política monetaria más agresivos del mundo, subiendo los tipos de interés en 1075 puntos básicos en el último año, en un intento de luchar contra el fuerte aumento de la inflación nacional. En su última reunión celebrada en junio, el banco central elevó el tipo de interés de referencia del país en otros 50 puntos básicos, hasta el 13,25%, desde el mínimo histórico del 2% de marzo de 2021, lo que supone la undécima subida consecutiva. Aunque previamente el banco había indicado que probablemente el ciclo de subidas terminaría en mayo, el continuo aumento de los precios ha justificado la prolongación del endurecimiento de la política monetaria. Los comunicados del banco tras la reunión de junio volvieron a ser hawkish, y el comité dijo que ve otra subida "de igual o menor magnitud" en la próxima reunión en agosto. El Copom (Comité de Política Monetaria) se mostró preocupado por el rebasamiento de la inflación, y afirmó que los datos sobre la misma habían empeorado desde la reunión anterior. También señaló que los indicadores de actividad económica habían mostrado un crecimiento más fuerte de lo que habían previsto el mes anterior. A falta de una señal clara por parte de los responsables políticos sobre el fin del ciclo de subidas, creemos que existe la posibilidad de que se produzcan más subidas de tipos después de agosto, lo que sería más agresivo de lo que el mercado valora actualmente. Hasta ahora, estas subidas masivas de tipos no han logrado reducir la subida de los precios internos: la inflación brasileña sigue siendo elevada y se extiende a varios componentes. La inflación también está siendo más persistente de lo que había previsto el BCB, y podría aumentar todavía más debido a la subida de los precios de las materias primas tras la invasión rusa de Ucrania. La tasa de inflación se redujo al 11,7% en mayo desde los máximos de 20 años del 12,1% alcanzados en abril, marcando el noveno mes consecutivo en el que el crecimiento de los precios se sitúa en dos dígitos. A pesar de la elevada inflación, los tipos de interés reales siguen siendo modestamente positivos en Brasil. En un entorno en el que los tipos de interés reales han caído en muchos casos a territorio profundamente negativo, esto es una condición atractiva para los inversores y, en nuestra opinión, debería proporcionar un fuerte apoyo al BRL. 


Creemos que probablemente la recuperación económica de Brasil emprendida tras la pandemia del COVID-19 se verá obstaculizada tanto por la inflación en dobles dígitos como por la fuerte subida de los tipos de interés. Tras dos trimestres consecutivos de contracción, la actividad repuntó en el último trimestre de 2021 (+0,7%) y el crecimiento se aceleró al 1% en el primer trimestre de 2022. El Banco Central de Brasil elevó su previsión de crecimiento para el 2022 al 1,7%, como respuesta en parte a la mejora en la pandemia, que debería tener un impacto positivo en la economía brasileña este año. Recientemente Brasil ha alcanzado un hito no deseado de 650.000 muertes registradas por COVID-19, aunque el presidente Jair Bolsonaro ha adoptado oficialmente la narrativa de que el virus ha alcanzado una etapa "endémica". Bolsonaro ha insistido en que la economía de Brasil no puede permitirse otro cierre y, con casi el 80% de la población ya totalmente vacunada, es probable que la pandemia presente un riesgo mucho menor para la economía este año. 


Los datos macroeconómicos publicados en lo que va de año son alentadores. El PMI compuesto de Brasil subió a un nivel récord de 58,5 en abril, en gran parte debido a una marcada aceleración de la actividad del sector servicios, aunque se redujo a 58 en mayo. El índice manufacturero volvió en marzo a territorio expansivo por primera vez desde octubre, y mostró una expansión decente en abril y mayo, cuando alcanzó su nivel más alto desde septiembre (54,2), a pesar de los continuos cuellos de botella en las cadenas de suministro y del aumento de la inflación. Parece que el gasto de los consumidores también se está recuperando bien, ya que las ventas al por menor registraron un crecimiento intermensual positivo en los primeros cuatro meses del año. Creemos que la mejora de las condiciones en el mercado laboral debería apoyar la demanda interna este año. La tasa de desempleo de Brasil bajó más de lo esperado (al 9,8%) en los tres meses anteriores a mayo, por debajo de las expectativas del mercado del 10,2%. Esperamos que el efecto bajista del año pasado (marcado por los cuellos de botella en las cadenas de suministro mundiales y la mayor crisis hídrica que ha azotado Brasil en casi 100 años, que afectó negativamente a la actividad industrial y agrícola) impulse el crecimiento. 
Nos mantenemos optimistas por los sólidos fundamentosmacroeconómicos de Brasil, y creemos que deberían seguir proporcionando un buen respaldo al real. Las reservas de divisas siguen siendo elevadas y actualmente equivalen a unos 16 meses de importaciones. Esto es una buena munición para que el Banco Central de Brasil intervenga con éxito en el mercado para proteger la moneda. Las relaciones de intercambio se mantienen por encima de 100, lo que es positivo, ya que los precios de las exportaciones son más altos en relación con los de las importaciones. El aumento de los precios de las materias primas está teniendo un efecto favorable en la relación de intercambio del país, y en general debería apoyar la economía del país este año. Estos factores, junto con la postura agresiva del Banco Central de Brasil, deberían, en nuestra opinión, permitir que el BRL siga avanzando frente al USD este año.
Teniendo en cuenta los factores favorables mencionados anteriormente, creemos que el real tiene margen para seguir apreciándose. Seguimos apostando por una subida de la moneda frente al dólar hasta finales de 2022. Sin embargo, prestaremos mucha atención a las elecciones generales de octubre, que esperamos que provoquen una mayor volatilidad en el tipo de cambio.


Rupia india (INR)

La rupia india sigue cotizando a niveles bajos de volatilidad en comparación con la mayoría de sus pares de AsiaCon la ayuda de los esfuerzos intervencionistas en ambos lados del mercado por parte del Banco de la Reserva de la India (RBI), la rupia ha resistido bien en los últimos meses frente a un dólar estadounidense más fuerte. El par USD/INR cotizó dentro del rango de 73-76 durante la mayor parte del año pasado, aunque la rupia ha seguido una senda de depreciación gradual, y en junio cayó a un mínimo histórico. A pesar de lo anterior, cabe señalar que se ha mantenido razonablemente bien en comparación con algunos de sus pares en un momento marcado por la tendencia a la venta de activos de riesgo (provocada por las preocupaciones sobre el crecimiento mundial y el aumento de los tipos de interés de los principales bancos centrales).
La intervención del Banco de la Reserva de la India ha evitado que la rupia sufra mayores pérdidas en los últimos meses. En el primer semestre de 2021 pareció adoptar una postura menos intervencionista, favoreciendo la estabilidad de los precios en vez de la competitividad de las exportaciones. Desde mediados de 2021 (concretamente desde octubre) las intervenciones se han intensificado en respuesta a la amplia fortaleza del USD. Las reservas de divisas han caído desde principios de año tras una continua acumulación en las últimas dos décadas, y el banco central ha vendido parte de las reservas en dólares para sostener la moneda. Las reservas de divisas se redujeron de 576.000 millones de dólares en julio de 2021 a 534.000 millones en abril (ya que el banco trató de mitigar los flujos de salida tras la invasión de Ucrania y la venta generalizada de los activos considerados de riesgo derivada de las preocupaciones sobre el crecimiento en China). 
Dado que la inflación en la India está empezando a subir, creemos que que el Banco de la Reserva de la India (RBI) realizará nuevas y modestas intervenciones para garantizar la estabilidad de la rupia. A pesar de la reciente depreciación, el tipo de cambio real efectivo (TCRE) se ha mantenido bastante bien, y cotizó al alza en la segunda mitad de abril (un periodo marcado por la volatilidad). Esto debería servir para contener la venta de dólares por parte del RBI y para aliviar la presión alcista sobre los precios internos. Como hemos mencionado, la inflación ha seguido subiendo desde nuestro último informe sobre la rupia, alcanzando el 7,8% en abril (su nivel más alto desde mayo de 2014). Aunque se redujo al 7% en mayo, sigue estando por encima del objetivo del banco (2-6%). En su reunión de abril, el Banco de la Reserva de la India mantuvo los tipos de interés sin cambios, como lo había hecho desde el inicio de la pandemia. Sin embargo, durante una reunión no programada a principios de mayo el banco sorprendió a los mercados al anunciar una subida de 40 puntos básicos del tipo repo. Después, en la reunión de junio, el banco volvió a anunciar otra subida de 50 puntos básicos, llevando los tipos al 4,9%. Las declaraciones del Gobernador Shaktikanta Das han tenido un tono hawkish, llegando a decir que la combinación de las alteraciones de los precios de las materias primas y de la cadena de suministro, junto con la resistencia de los indicadores de crecimiento, han hecho que el control de la inflación sea la prioridad del banco. En junio, el RBI elevó su previsión de inflación para el presente año fiscal al 6,7%, frente al 5,7% previsto en abril. El banco mantuvo su previsión de crecimiento para el ejercicio 2022-2023 en el 7,2%. 
Los mensajes del RBI nos hacen pensar que se avecinan nuevas subidas de tipos. En nuestra última revisión mencionamos que la subida de los tipos del RBI estaba supeditada a la mejora de las perspectivas de crecimiento, aunque el cambio de prioridades del banco hacia el control de la inflación significa que ahora no es así. Dicho esto, seguimos pensando que las perspectivas de crecimiento para este año son relativamente alentadoras. Ante el aumento de casos de ómicron, las restricciones para frenar el virus se volvieron a endurecer en enero. El índice de rigor de la respuesta gubernamental frente al COVID-19  de la India, elaborado por la Universidad de Oxford, aumentó a 83,9 a finales de enero (su nivel más alto desde septiembre de 2020). Sin embargo, la situación ha mejorado desde entonces, y tanto en febrero como en marzo se suavizaron las restricciones. Creemos que esto debería permitir a la India seguir siendo la principal economía mundial que más rápido crezca en 2022.
Debido a la reciente sorpresa hawkish del RBI, esperamos otra subida de tipos en la reunión de agosto, posiblemente de 50 puntos básicos. Creemos que el ciclo de subidas será más agresivo de lo que habíamos previsto en un principio, y las tasas terminales pueden ser más altas de lo esperado. Dado que se espera que la inflación se modere este año, los tipos de interés reales, que cayeron en marzo a mínimos de un año y medio, deberían incrementarse. Creemos que esto, junto con los relativamente sólidos fundamentos macroeconómicos de India, deberían ayudar a que el sentimiento hacia la rupia mejore. A pesar de las recientes intervenciones, las reservas de divisas siguen siendo abundantes y cubren aproximadamente 9 meses de importaciones. En caso de que el sentimiento empeore, esto debería ser suficiente para que el banco central pueda intervenir y así proteger la moneda. La balanza por cuenta corriente de la India también ha mejorado, aunque el reciente y pronunciado aumento de los precios del petróleo es negativo para la balanza comercial y la cuenta corriente del país, dado que la India es un importador neto de esta materia prima.
Nos mantenemos relativamente neutrales con respecto a la rupia, aunque creemos que está bien situada para repuntar desde los niveles actuales frente al dólar. La postura más agresiva del Banco de la Reserva de la India en cuanto al endurecimiento de su política debería favorecer a la rupia. En nuestra opinión, los sólidos fundamentos de la India (que creemos que se encuentran entre los más fuertes de la región) también deberían ayudar a la moneda. Cabe destacar que, en nuestra opinión, el RBI tiene mucho margen para seguir interviniendo en el mercado y mantener la rupia dentro de un rango más estrecho que muchos de sus homólogos. A principios de mayo el RBI confirmó que estaba actuando en el mercado y señaló que seguiría haciéndolo con el fin de proteger la moneda. Por lo tanto, prevemos que la rupia se mantenga prácticamente sin cambios frente al dólar, justo por debajo de los niveles actuales.
Yuan chino (CNY)

El yuan chino ha sido hasta hace muy poco una de las divisas que mejor se ha comportado en todo el mundo, aunque cayó a finales de abril por el temor de los inversores a que la mayor economía de Asia sufriera una brusca desaceleración en 2022. La divisa superó en 2021 a todos sus pares del G10 y los de los principales mercados emergentes, subiendo casi un 3% frente al dólar estadounidense. El yuan se mostró extraordinariamente resistente a principios de 2022 a la venta de activos de riesgo inducida por la invasión de Ucrania, mostrando niveles de volatilidad que normalmente se asignarían a una de las principales divisas del G10. Sin embargo, las restricciones en China y los temores a medidas incluso más estrictas pesaron mucho sobre el yuan a finales de abril. El par USD/CNY ha subido hasta situarse en torno al nivel de 6,80, el más alto desde septiembre de 2020.
En los últimos meses varias ciudades de China han estado bajo las medidas más estrictas que hemos visto durante toda la pandemia, ya que las autoridades se han ceñido a la controvertida estrategia de "covid cero" (las más notables han sido las de Shanghái). En la actualidad, China está suavizando algunas de estas restricciones, lo que debería permitir a la economía recuperarse. No obstante, sigue siendo improbable que este año se cumpla el objetivo de crecimiento del 5,5% fijado por el gobierno. El PIB de China aumentó un 8,1% en 2021, el mayor nivel de crecimiento en casi una década, en parte por las estadísticas de 2020, cuando sólo creció un 2,2%. Sin embargo, en lo que va de año los datos de actividad se han deteriorado. Hemos visto unos peores datos en el lado del gasto de los consumidores. Las ventas al por menor cayeron un 1,9% en marzo, su mayor descenso desde el inicio de la pandemia, y un 0,7% en abril. Los dos principales indicadores de la actividad privada manufacturera, el de Caixin y el de la Oficina Nacional de Estadística, se situaron en marzo, abril y mayo por debajo del nivel de 50, que representa la contracción. El índice Caixin de servicios se desplomó en abril hasta el nivel de 36,2, el nivel más bajo de los dos últimos años, ya que los nuevos pedidos y las ventas a la exportación se redujeron debido a la imposición de las restricciones más estrictas. El índice se recuperó en mayo, aunque siguió siendo moderado, situándose en los 41,4 puntos. Sin embargo, en junio hemos visto una mejora en los datos oficiales de la oficina nacional de estadística, debido a la relajación general de las restricciones relacionadas con la pandemia.
Con el fin de hacer frente a la desaceleración y apoyar a la economía en medio de los crecientes riesgos, el Banco Popular de China (PBoC) ha flexibilizado la política monetaria, lo que ha supuesto una menor presión sobre el yuan. Desde julio del año pasado, el banco ha llevado a cabo una serie de acciones para relajar la política. Los cambios más notables en la política monetaria han sido  los siguientes:➢ El tipo de interés preferencial de los préstamos a un año, base de la mayoría de los préstamos, se redujo 5 puntos básicos en diciembre y otros 10 puntos básicos en enero, hasta el 3,70%.➢ El tipo de interés preferencial de los préstamos a 5 años, referencia de los tipos hipotecarios, se redujo 5 puntos básicos en enero, y otros 15 puntos básicos en mayo, hasta el 4,45%.➢ El tipo de interés de la Facilidad de Préstamo a Medio Plazo a un año se redujo en 10 puntos básicos en enero, hasta el 2,85%.➢ El tipo de interés de las reservas obligatorias para los grandes bancos se ha reducido en 125 puntos básicos desde julio, hasta el 11,25%, y en 125 puntos básicos, hasta el 8,25%, para los pequeños bancos. Además de estas medidas generales, China ha recurrido a medidas específicas, como la reducción de los tipos de su servicio de représtamo en 25 puntos básicos en diciembre, con el fin de apoyar el desarrollo rural y las pequeñas empresas. También ha introducido otras medidas, y una de las más recientes está orientada a apoyar la innovación científica y tecnológica. Hasta hace poco, el PBoC también parecía estar bastante cómodo con una moneda más débil, estableciendo en ocasiones fijaciones del yuan sorprendentemente débiles, lo que puede actuar como una forma de flexibilización en sí misma. Sin embargo, el grado de tolerancia hacia un yuan más débil parece tener límites, ya que el banco redujo su coeficiente de reservas de divisas en un intento de apoyar la moneda.
La flexibilización de China ha aprovechado la quietud de la inflación, lo que contrasta con la mayor parte del mundo. La tasa de inflación general del IPC se mantuvo en mayo sin cambios en el 2,1%, aunque sigue estando muy por debajo del objetivo del banco central de aproximadamente el 3%. Sin embargo, el Índice de Precios del Productor (IPP) ha sido mucho más alto en los últimos meses, aunque ha disminuido bastante desde su máximo. El crecimiento de los precios de producción descendió al 6,4% en mayo, frente al 13,5% de octubre, su nivel más bajo en más de un año. El énfasis del PBoC en garantizar la estabilidad de los precios en el actual entorno inflacionista, que el gobernador Yi Gang subrayó como objetivo principal del banco en abril, ha limitado la necesidad de mayores recortes de los tipos de interés. 
Desde principios de año somos cada vez menos optimistas respecto al yuan y hemos revisado a la baja nuestras previsiones. Creemos que la economía china no alcanzará el objetivo de crecimiento del gobierno este año, ya que las autoridades siguen manteniendo su enfoque de tolerancia cero frente al COVID-19 y están aplicando algunas de las restricciones más duras que hemos visto durante toda la pandemia. La postura dovish del PBoC, que contrasta fuertemente con la de la mayoría de los países que analizamos, presenta un riesgo extra para la moneda. Creemos que una mayor flexibilización monetaria es posible, sobre todo si se refuerzan las restricciones por covid. Sin embargo, seguimos siendo generalmente optimistas sobre las perspectivas del yuan, y esperamos que la moneda recupere parte de sus recientes pérdidas una vez que mejore la situación interna de covid. Creemos que una situación relativamente favorable de la balanza de pagos, caracterizada por el superávit de la balanza por cuenta corriente, debería apoyar a la moneda. Reconocemos que existen riesgos para las perspectivas de la divisa, entre los que destaca la política china de covid cero, pero no creemos que esta política sea sostenible a largo plazo. El impulso crediticio del país, que representa el flujo de nuevos créditos emitidos por el sector privado, también ha cambiado de rumbo y podría pasar a ser positivo en 2022.

Rand sudafricano

El rand sudafricano (ZAR) ha vuelto a caer frente al dólar estadounidense en las últimas semanas, y en junio el tipo de cambio USD/ZAR ha vuelto a superar el nivel de 16, su nivel más bajo desde noviembre de 2020. Sin embargo, la caída del rand ha sido relativamente contenida desde principios de año, y la divisa ha superado a la mayoría de sus pares de los mercados emergentes en este primer semestre. Aunque la fortaleza general del dólar y el deterioro del sentimiento de los mercados mundiales han pesado sobre el rand, la subida de los tipos de interés nacionales y el mayor atractivo de la moneda desde el punto de vista del carry trade han limitado la magnitud de la caída. En nuestra opinión, uno de los factores que apoyó al rand a principios de año y que debería seguir impulsando su apreciación es el endurecimiento de la política monetaria del Banco de la Reserva de Sudáfrica (SARB). El banco comenzó a subir los tipos en noviembre, con una subida de 25 puntos básicos desde el mínimo histórico del 3,50%, y los ha vuelto a subir en otras tres ocasiones desde entonces. La última subida, llevada a cabo en mayo, fue el doble de la anterior y la mayor en más de seis años: los tipos se incrementaron en 50 puntos básicos, hasta el 4,75%. Es importante destacar que la distribución de los votos dentro del Comité de Política Monetaria cada vez ha sido más agresiva, ya que 4 de los 5 miembros apoyaron una subida de 50 puntos básicos, con sólo un voto en contra que optó por un movimiento de 25 puntos básicos. Los halcones del comité habían votado a favor de aumentar los tipos en 50 puntos básicos en la reunión de marzo, pero se quedaron a un voto de alcanzar la mayoría. A juzgar por la reciente retórica del gobernador Lesetja Kganyago, el banco ha seguido luchando para determinar la persistencia del actual exceso de inflación (al igual que muchos de sus homólogos mundiales). Los riesgos para las perspectivas de inflación están sesgados al alza, y se puede considerar que el reciente giro hacia una postura hawkish es una señal de que el SARB está dispuesto a evitar un desanclaje de las expectativas de inflación. En los últimos meses, el crecimiento de los precios al consumo ha estado cerca del límite superior del objetivo de inflación del SARB (3-6%), aunque en mayo subió al 6,5%. La subida de los precios de los combustibles y el aumento del coste de los alimentos han impulsado la inflación al alza, aunque la inflación subyacente, que excluye el coste de dichos elementos, también ha aumentado, alcanzando el 4,1% en mayo, su nivel más alto en más de dos años.
En mayo, el banco elevó ligeramente su previsión de inflación para 2022 y 2023, hasta el 5,9% y el 5% respectivamente, al tiempo que realizó una pequeña revisión a la baja de su estimación de crecimiento para 2022: ahora espera que la economía se expanda un 1,7% este año y un 1,9% en 2023. Es probable que se produzcan nuevas subidas de tipos: el modelo de trayectoria implícita de los tipos de interés oficiales del banco, una guía para los responsables, estima que los tipos alcanzarán el 5,30% a finales de 2022, el 6,21% a finales de 2023 y el 6,74% a finales de 2024, frente al 5,06%, el 6,1% y el 6,68% estimados en marzo.

Teniendo en cuenta el aumento de los precios de las materias primas y el tono hawkish en los últimos comunicados del banco (sin olvidar tampoco el giro agresivo de los principales bancos centrales), creemos que es probable que el SARB suba los tipos de interés al menos en 75 puntos básicos en julio, y que se produzcan nuevas subidas a lo largo del año. En nuestra opinión, esto debería apoyar al rand, ya que aumenta el atractivo de la moneda desde la perspectiva del carry trade. El banco además parece estar más preocupado por la inflación que por las perspectivas de crecimiento. La actividad económica ha repuntado en los dos últimos trimestres, con un crecimiento que aumentó al 1,9% en el primer trimestre desde el 1,4% del cuarto trimestre de 2021.Los datos macroeconómicos han mostrado algunos signos de debilidad desde finales de 2021. Las ventas minoristas han sorprendido a la baja, registrando desde febrero tres meses consecutivos de crecimiento negativo. Los datos de producción industrial se han mantenido ligeramente mejor, al igual que el PMI manufacturero, que aumentó a 54,8 en mayo, cómodamente por encima del nivel de 50 que separa la expansión de la contracción. El mercado laboral sudafricano no está en su mejor momento: la tasa de desempleo subió al 35,3% en el cuarto trimestre de 2021 (una de las tasas más altas del mundo), aunque en el primer trimestre disminuyó por primera vez en siete trimestres hasta el 34,5%. 
Los fundamentos macroeconómicos de Sudáfrica, que en nuestra opinión son los más débiles de los países BRICS, también suponen un riesgo para el rand, ya que hacen que la moneda sea vulnerable a las perturbaciones externas. Sudáfrica tiene más deuda denominada en moneda extranjera que sus pares en relación con el tamaño de la economía y una elevada relación deuda/PIB de en torno al 70%. En 2021 se redujo un poco, gracias al fuerte crecimiento económico, aunque el crecimiento limitado, junto con los déficits públicos previstos para los próximos años, sugieren que esta cifra se deteriorará. De manera más positiva, en los últimos tiempos las "tres grandes" agencias de calificación han mejorado la perspectiva de la calificación del país. Tras su revisión en abril, Moody's considera ahora la perspectiva como "estable", al igual que Fitch, que mejoró su perspectiva para el país en diciembre. S&P también revisó su perspectiva a "positiva" en mayo, en medio de la subida de los precios de las materias primas y el progreso fiscal, lo que sugiere que la calificación podría mejorar más adelante.

Las reservas de divisas del banco central aumentaron hasta los 60.300 millones de dólares en abril (el mayor valor registrado), aunque se redujeron en mayo y siguen siendo comparativamente bajas, cubriendo apenas algo más de 6 meses de importaciones. Teniendo en cuenta el resto de fundamentos y el alto grado de volatilidad de las divisas, esta cifra es algo baja. Esto puede significar que la disposición del SARB a intervenir en el mercado para apoyar el ZAR en tiempos de tensión puede ser menor, aunque el banco ya es conocido por no ser particularmente activo, ya que tiende a intervenir en el mercado sólo en casos extremos. Dicho esto, la cuenta corriente sudafricana se mantiene en territorio positivo (+2,2% del PIB en el primer trimestre de 2022). Creemos que la balanza por cuenta corriente de Sudáfrica va a registrar un superávit este año, aunque menor que en 2022.
Seguimos siendo optimistas en cuanto a  las perspectivas del rand. Creemos que el banco central seguirá endureciendo su política de forma relativamente agresiva, lo que debería hacer que los tipos reales aumenten aún más. Los altos precios de las materias primas también son favorables, ya que deberían apoyar tanto la cuenta corriente como el crecimiento del país a través de un aumento de las exportaciones. También observamos que el sentimiento hacia Sudáfrica parece haber mejorado. Las agencias de calificación han mejorado sus perspectivas y, según los datos de posicionamiento neto de la CFTC (Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos), la divisa se ha visto favorecida por los especuladores desde marzo. Entre las divisas de los mercados emergentes, la moneda sudafricana es una de las más volátiles y dependientes del sentimiento. Esto significa que la opinión relativamente positiva que tenemos sobre las monedas "de riesgo", y nuestras expectativas de un dólar estadounidense más débil, deberían beneficiar al rand. Por lo tanto, seguimos previendo una apreciación del ZAR, aunque revisamos ligeramente a la baja nuestras previsiones.

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