Las altas temperaturas provocan la pérdida del 20% en la cosecha de cereales

02 de junio de 2022

Los agriultores acusan a la ola de calor de mediados y finales de mayo de ser la culpable de que la cosecha de cereales sea mala y mucho peor de la estimada en un principio.

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En Castilla y León, una de las regiones más ricas en cereales a nivel estatal, lamentan que, si bien la previsión en abril era buena por las lluvias acaecidas, los 30oC que ha llegado a marcar el mercurio en esta comunidad, han hecho que en determinadas zonas de Valladolid, Ávila, Segovia o Zamora se haya perdido la cosecha en un 50%. La producción media a fecha de hoy podría rondar los 1.750 – 2.500 kg/ha en cebada, 1.500 a 2.700 kg/ha y de 1.000 a 2.000 kg/ha en centeno dependiendo comarca y provincia. En Palencia la estimación de la cosecha se ha visto muy mermada por la falta de lluvias tanto en el Cerrato como en tierra de campos.

Una situación similar se ha dado en la Comunitat Valenciana, donde las buenas expectativas se han ido al traste con la ola de calor de la pasada semana. Esta adversidad, cuando todo marchaba muy bien, ha provocado la pérdida de mucho grano y que la producción finalmente sea entre normal y baja.


Por su parte, en Cataluña se quejan de que ya la helada de abril ocasionada por la borrasca Ciril había perjudicado al sector que ha visto cómo todo se agravaba aún más con la ola de calor.
Las altas temperaturas afectaban en esa región a cereales, proteaginosas y oleaginosas y el grado ha sido en función de la especie, la variedad, intensidad y duración de las altas temperaturas, disponibilidad de agua del suelo, estado fenológico, fertilización de cobertera, etc.


También en Castilla la Mancha el calor consumió una ilusión de buena predicción de la cosecha, pero acabará produciendo al menos un 22% menos de cosecha en trigo blando y un 10% menos de cosecha en cebada.
Estas cifras son similares a las de Extremadura, cuya cosecha acaba de comenzar y según agricultores y maquinistas, se espera una reducción de alrededor del 20% - 30% también por las altas temperaturas.
Y todo ello agravado con unos costes de producción que no paran de subir. El incremento respecto al pasado año es considerable llegando a ser en gasoil de un 215%, en la electricidad de un 77% y en los fertilizantes y fitosanitarios más de 30%, no siendo compensado por la baja cosecha con independencia de que el precio en el mercado está al alza por la guerra en Ucrania.

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