El TS es quien gobierna

24 de noviembre de 2021

La estrategia estilo avestruz de Sánchez produce efectos no queridos entre socialistas y sus asociados, pero provoca una sonrisa sana entre el resto de los españoles, porque es el único consuelo que queda y faltan como mínimo dos años de este desgobierno en el que lo único que cuenta es la propaganda y los viajes en busca de no e sabe muy bien que, pero desde luego, no para bien de España.

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Y es que cuando no son los jueces los que ponen las peras al cuarto al Gobierno por su gestión de la pandemia y los encierros prohibiendo a las CC AA extralimitaciones un tanto autoritarias, es el TC el que le dice a Sánchez que es un pequeño dictador que ha evitado el control parlamentario para gobernar como hacen los dictadores bananeros con los que tan bien se llevan el su compañero Zapatero, o si no es el TC el que saca los colores a sus socios independentistas que le acaban de apoyar con las pensiones y los PGE a cambio de más inmersión lingüística e ideológica para que los niños y jóvenes catalanes se piensen que España no existe o es una nebulosa. Con una sentencia que obliga a la Generalitat a impartir un 25% de enseñanza en castellano.

Claro esta que sin esperar mucho el conseller de Educación de la Generalitat, Gonzàlez-Cambray, ha lamentado que el Tribunal Supremo haya reafirmado la obligación de un mínimo del 25% enseñanza en castellano dentro del sistema educativo de Cataluña que fijó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Los lamnetos es que claro, el tribunal no ha admitido el recurso de casación del Govern contra la sentencia del TSJC y ha sostenido que los centros no deben cambiar sus proyectos lingüísticos.
Según este señor, que se apellida Gonzalez, ya me dirán ustedes de donde viene su familia, estamos ante «un grave ataque a los fundamentos de la escuela catalana perpetrado por un tribunal alejado y desconocedor de la realidad de los centros educativos catalanes». Y a sus manifestaciones se ha unido , como no
Puigdemont, según el cual «España lleva siglos intentando liquidar el catalán, la lengua propia de Cataluña. Nunca ha abandonado esa obsesión». Es mas, en su opinión «sólo hay una única posibilidad de salvar la lengua», que es «materializar la independencia que proclamamos». Porque «está claro que el pactismo mágico no sirve de nada».

Eso sí, de pisar España y someterse a la Justicia, ni una palabra.

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