La incógnita económica se llama Diaz 

16 de marzo de 2021

Los cambios que el movimiento de Iglesias ha provocado tienen mucho que ver con la política económico del Gobierno. Las tiranteces Iglesias/Calviño poco tiene que ver con las que se pueden generar entre la nueva vicepresidente y la vieja, entre Diaz y Calviño, entre políticas económicas y políticas sociales. La posición de Calviño es conocida, la de la nueva vicepresidenta, que además estará protocolariamente por encima de ella, no.

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Y de sus primeras manifestaciones poco se puede deducir. la primera manifestación de Diaz aceptando el encargo de Iglesias: “En este último año he puesto todo mi esfuerzo en la protección del empleo y de las personas trabajadoras. A esta labor, siempre de la mano del diálogo social, se une ahora el reto de la Vicepresidencia. Será un honor seguir trabajando en este Gobierno y con Pedro Sánchez”. Es decir, nada o casi nada que interpretar.

Por otra parte, su recorrido de un año al frente de lo laboral no es malo. Ha propiciado la firma con patronal y sindicatos de ocho grandes acuerdos sociolaborales. Nada más llegar al cargo arrancó a los empresarios una subida del salario mínimo interprofesional del 5,5% hasta los 950 euros. Posteriormente, ha sido una de los principales artífices – junto con el titular de Seguridad Social – del diseño del esquema de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) adaptado a la crisis del Covid-19 para mantener el empleo de hasta 3,6 millones de trabajadores en los peores momentos de la pandemia. Junto a su negociación inicial, Díaz ha recabado también el apoyo de patronal y sindicatos para las tres prórrogas de este diseño de ERTE.
En paralelo, negoció y volvió a pactar con empresas y organizaciones sindicales una ambiciosa regulación del teletrabajo, que pasó de ser prácticamente inexistente en el ordenamiento jurídico español a ser uno de los marcos más regulados de la Unión Europea en esta materia. También negoció la reglamentación de las normas sobre planes de igualdad e igualdad retributiva, que contó también con el respaldo patronal, hasta el último minuto en el que CEOE-Cepyme decidieron no firmar, pero que sí contó con el apoyo sindical. Y, hace tan solo una semana, vio la luz, la ley que, en propias palabras de la ministra, ha sido fruto de la negociación más difícil que ha llevado a cabo en el último año: la denominada ley de riders, que ha regulado las condiciones laborales de los repartidores de las plataformas de reparto a domicilio y el acceso a los logaritmos de carácter laboral de todas las empresas. Con ello ha sido pionera en este tipo de regulación en Europa y lo ha hecho, nuevamente, con el respaldo patronal y sindical.

Pero de ahí a vicepresidir un gobierno y liderar los intereses de un partido, cuyo líder puede fracasar y encontrarse sin nada que hacer, es algo mucho mas complicado y mas cuando esa persona se llama Iglesias, es el fundador del partido y no deja de ser un gran dictador con sus propios partidarios. Y además, cuando a todo  ello habría que añadir que lo que se trata de negociar es la nueva reforma laboral en un gobierno como el de Sánchez en el que las tendencias económicas son dispares y el presidente nunca fija una postura clara. En esas condiciones las peleas pueden ser de las que hagan historia, con un añadido, nada despreciable, todo eso habrá que aderezarlo con una posible convocatoria electoral por agotamiento del proyecto político. 

El maremagnum es de los que harán historia
 

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