Los chicos de izquierdas llegan manchados de porqueria

21 de abril de 2021

Hasta ahora era tradicional que las nuevas generaciones de políticos conservadores fueran masacradas por los de izquierdas por su absurda titulitis y exceso de masters inexistentes o logrados a vuela pluma o a cambio de acuerdos con profesores con una manga ancha de las  que hacen época.

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Eso había sido así hasta que llego el ínclito trilero de la Moncloa exhibiendo una tesis doctoral que ni era tesis, ni tan siquiera había sido elaborado con un mínimo de decencia universitaria , con independencia de que el examen fuese una especie de “terraceo” entre amiguetes en el que solo faltaron las cañas y las patatas fritas. Parecía, pues que, habíamos llegado al limite de este tipo de actuaciones, cuando hete aquí que nos enteramos que  de la izquierda lujosa de Errejon y Carmena, la flamante doctora García, es doctora , por su condición de licencia en medicina, pero no por haber realizado el correspondiente doctorado con lo que todo ello conlleva.

Pero es o no es lo malo, lo malo es que ha estado presmiendo de ser lo que no es.  “Soy licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid con doctorado y máster en gestión clínica (de los de verdad)”, señalaba en su candidatura a las primarias de Podemos en 2019 a la Comunidad de Madrid. Condición  que mantuvo en su perfil hasta hace tres semanas en la web de su formación, Más Madrid.
Ahora, su equipo aclara que “es doctora médica” y que, si bien “no tiene doctorado”, sí posee “estudios de doctorado” o “cursos de doctorado” que “sumaban puntos para el MIR”.
 
Y es que no escarmientan. Se creen sus mentiras porque su moral es tan laxa que para ellos todo es posible, como si los demás no supiésemos ni hacer la o con un canuto, y mire usted por donde el candidato que debía de ser un ser limpio de mentiras y tapujos llega ya, ciertamente, manchados de porquería que los debería de apartar de lo público, aunque solo fuera por pura decencia.
Los chicos de izquierdas no aprenden, porque si nos fijamos en Iglesias, con su indemnización lo ha dicho todo.
 
 

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