Sanchez o la imagen de un charlatán de feria devaluado

14 de junio de 2021

Los telediarios oficiales no han tardado ni medio segundo en anunciar a bombo y platillo que la reunión Sanchez / Biden había tenido lugar. Pero las imágenes que han servido a continuación han sido como un jarro de agua helada. Un fugaz paseíto sin tan siquiera mirarse a la cara y  sin despedida. 

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Simplemente Biden le ha dejado con la palabra en la boca y se ha alejado requerido por una secretaria de protocolo que le indicaba hacia donde debía de dirigir sus pasos. Si este es el gran éxito de la diplomacia de Redondo y García Laya después de seis meses de presidencia del señor Biden, mas vale que el asesor se vaya a su casa y la ministra, deje la cartera en el Palacio de Santa Cruz y no vuelva nunca mas al despacho ministerial.

La histori es muy triste. Tras la foto de familia de la cumbre
Sánchez se ha acercado a saludar a Biden como han podido captar las cámaras. En ese momento, todos los líderes se dirigían a la sala donde se iba a iniciar  la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN. Sánchez tiene previstos al menos cuatro encuentros informales aprovechando su asistencia este lunes a la cumbre de líderes de la OTAN, incluida la primera toma de contacto Biden.

Lo curioso del caso es que el cacareado encuentro no ha aparecido en agenda alguna y ha quedado reducido a un leve intercambio informal. Es decir, estamos  ante un hecho similar al curioso encuentro de Rodríguez Zapatero y Obama protagonizaron también en una cumbre de la OTAN en 2009, en aquella ocasión en un castillo de Praga. Aquel encuentro informal fue de pie en un pasillo de la sede en la que se celebró el cónclave aliado, aunque la diplomacia española colocó detrás unas banderas de ambos países para darle más solemnidad al apretón de manos y las breves palabras que ambos tuvieron delante de los periodistas.

Esta vez, al menos de momento, ni banderas, ni apretón de manos, simplemente cuatro pasos  y nada mas, porque además la sonrisa es imposible por la mascarilla.
Habrá que esperar  una nueva oportunidad pero de momento esta no sirve ni como propaganda para Moncloa,  aunque si como la imagen ruinosa de una España que no pinta nada en el concierto internacional.



 

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