Sesión de control = bronca

23 de junio de 2021

La situación de la política española no es precisamente lo mas brillante de la temporada post covid, ni mucho menos. El sentido de Estado de Sánchez es tan peculiar y particular que hace imposible que la oposición piense o colabore con sus planteamientos que como todo el mundo sabe se limita a permanecer en La Moncloa, al precio que sea.

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Así, las llamadas “sesiones de control” se reducen a una broca semanal en la que unos y otros hablan en paralelo, sin que  la construcción de áreas o sectores afines pueda dar lugar  a un trabajo en común en beneficio de los ciudadanos. Si a ello se suma el objetivo de los socios de Sánchez, esos que le mantienen en La Moncloa, por destruir todo lo que suene a España, a Constitución o Menarquia parlamentaria  estaremos ante un espectáculo dantesco en el que la oposición  acusa a Sánchez de su modo de gobernar, e incluso pida su dimisión y este conteste con ese estímulo chulesco que le caracteriza eso de: "Cuando se siente aislado es cuando sale el Casado más faltón. Me dice que quién soy, pues tengo más confianza de este Parlamento que usted. Viene cada miércoles a insultar a todos, a los curas catalanes, a mí, a los empresarios... Que hay empresarios que le dan más vueltas que lo que ha hecho usted en la vida".

Y claro la contestación ha sido en el mismo tono"¿ Se ha leído la Constitución?:¿en qué lugar queda el Supremo y los catalanes constitucionalistas?" tras la medida de gracia concedida por el Gobierno. "Se ha colocado en el lado equivocado de la historia. Si le queda dignidad debería dimitir. Ha incumplido su palabra y ha engañado a esta Cámara", 

Y lo peor de todo es que estamos ante una situación e n la que las diferencias y tensiones irán en aumento. 
¡Vaya dos años nos esperan¡ A no ser que de repente los independentistas no obtengan lo que quieren y pongan de patitas en la calle al actual habitante de la Moncloa, que todo puede ser.

 

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