Don Pedro, mucho cuidado con Diaz, es un peligro 

05 de julio de 2021

Justo cuando el compañero Pedro, secretario general in pectore, se creía mas seguro con todo el personal adorándole cual ayatola máximo y sin barones enemigos a la vista le ha salido un "forúnculo" en forma de vicepresidente podemita que le puede hacer un siete, no solo entre su electorado, sin también entre las adhesiones de algún que otro ministro revoltoso

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Y es que esta vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo no para de pisarle los callos a don pedro y ahora le ha tocado el turno al salario mínimo; ese que todos menos esta gallega proge evitan porque los problemas que genera su incremento  son peor que un puerto de primera para un ciclista aficionado. 

Y es que además no se oculta. "Mi posición es conocida. Un Gobierno progresista debe mirar por los más débiles", ha afirmado la ministra, que ha añadido que no es tan importante cuánto se suba el SMI este año, como que se suba. Así, sus perceptores, que están fuera del convenio colectivo, están perdiendo poder adquisitivo con un IPC del 2,7% y con unos precios de la gasolina y de la luz "que no paran de subir", ha argumentado.

Pero esta ex master, como toda la progresía,  primero presume y luego tiene que borrarlos de su curriculum porque son falsos  cual duro de escayola, tiene una gran ambición, liderar el partido descabezado tras la salida de Iglesias y hoy sometido a unas tensiones que le pueden llevar al cubo de la basura, inmediatamente después de lo que  lo haga Ciudadanos.

Sin embargo, esta misma situación es la que tiene a Diaz indecisa y le hace reconocer  que no olvida que tiene una "vida propia" y "una mirada hacia Galicia". De momento, podría ser que no esté en "esto", pero los tiempos de la política son distintos a los de las manillas del reloj y ante una situación conflictiva, por ejemplo en el Parlamento contra el Gobierno del que forma parte, podría tener que tomar decisiones “paradójicas” y ser la clave de la permanencia en Moncloa de su jefe en el Gobierno, pero su enemigo ideológico en el Parlamento.

¿Se imaginan situación mas chusca que esa?

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