Sánchez, cambia de cromo: Scholz por Biden

17 de enero de 2022

La experiencia con el presidente norteamericano no ha sido nada positiva. Sánchez no solo no ha conseguido empatizar con el presidente demócrata que en estos momentos vive en la Casa Blanca, sino que además ha hecho el ridículo tanto allí como aquí.

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Por eso desde hace meses el ejército de asesores de La Moncloa ha estudiado las distintas opciones que la diplomacia ofrecía a su líder para que su mundo de relaciones internacionales sea una agenda lustrosa que le permita, en u futuro no muy lejano amortizar su paso por la jefatura del Gobierno. El intento con Marruecos fue un enorme fracaso; sus inicialmente buenas relaciones con Macron ya son arte de la historia; Johnson no tiene nada que hablar con este hombrecillo recién llegado a esto de la diplomacia y Merkel era demasiada Merkel para el inexperto y caprichoso Sánchez.

Pero hete aquí que el amiguete Olaf ha llegado al poder en Alemania y el ejercito de asesores ha visto el cielo abierto. Así que hasta que no ha conseguido reunirlos no han parado, aunque para ello nuestro gran líder tuviese que hacerse socialdemócrata y abjurar del neoliberalismo. Y por fin el alemán ha viajado a España.

Y aquí, el patinazo, la sorpresa y las diferencias. Y es que un político alemán es un poco mas serio que la pandilla de desgarra mantas que nos gobiernan y de los que se ha rodeado don Pedro. Las crónicas ponen de manifiesto que a pesar de que a ambos el encuentro les supo a poco y anunciaron una futura cumbre bilateral más en profundidad donde tratar cuestiones, como la relación con Marruecos que hoy ha quedado fuera por falta de tiempo, sí han podido tratar y discrepar en algunas cuestiones. La principal, la que preocupa a España es la relajación de las reglas fiscales, para que o bien el plan de recuperación se prolongue o bien se mantengan suspendidas las ratios como hasta ahora o bien que todavía no computen como deuda los millones de euros en créditos que hemos pedido. Mientras que Sánchez ha defendido que las “reglas fiscales actualmente son difícilmente cumplibles en el contexto de la pandemia” y ha reivindicado la “importancia de reformarlas”; el canciller alemán ha defendido la importancia del plan de estabilidad como “marco necesario” y sobre la “base” que se debe avanzar como ha hecho Alemania en el pasado bajo los gobiernos de Merkel. Tampoco en la cuestión energética hay coincidencia, tal como reveló el propio Sánchez que habló de “visiones diferentes” sobre la compra conjunta de energía o el modelo energía verde.

En cuanto a la política sanitaria, el presidente español se ha visto obligado a rectificar su plan de “gripalizar” la Covid. Una estrategia que Sánchez anunció que el Gobierno ya estaba estudiando y que ahora emplaza a implantar en los próximos “meses o años” cuando se supere la sexta ola. Scholz felicitó a España por su estrategia de vacunación, pero recordó a su colega que “una pandemia que no se podrá vencer en un solo país”. En este ámbito, ambos volvieron a chocar sobre la obligatoriedad de la vacuna, porque mientras que Alemania defiende esta iniciativa para lograr que la inoculación se extienda en un país donde hay reticencias, el presidente del Gobierno no la considera necesaria en la coyuntura actual española.

En fin, mucho me temo que en muy poco tiempo Sánchez vuelva a estar solo y la política exterior española siga siendo inexistente. El cambio
de cromo es un error mayúsculo, pero con zoquetes como los que nos dirigen lo mejor que nos puede pasar e que se estén quietos, que no hagan nada o terminaremos en brazos de Maduro y compañía gracias a los buenos oficios de don José Luis Rodríguez Zapatero.
¡¡¡ Dios nos libre ¡¡¡

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