¡ Qué vergüenza ¡

28 de abril de 2022

Las cosas de la gobernanza siempre son complicadas cuando uno gobierna en minoría como es el caso de Sánchez, pero llegar a los límites que este personaje ha llegado empiezan a rozar lo socialmente rechazable y quizá por eso el habitante de La Moncloa apura al máximo sus prebendas, porque sabe que el siguiente examen no lo pasa.

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Y no es que uno quiera que se vaya de una vez y llegue alguien que de verdad pueda hacer algo mejor las cosas, pero la realidad es que la situación, por mucho que traten de ocultarla empieza a ser insostenible. Cada poco tiempo la gestión del Ejecutivo alcanza los límites de lo insufrible, porque las propuestas que llegan al Parlamento pueden rayar lo imposible, lo absurdo o lo ruinoso. Esa es la única explicación de todo este trapicheo con unos y con otros que empezó en el mismísimo momento en el que don Pedro eligió a sus socios de Gobierno.
Sus muchas frases y propuestas preelectorales terminaron con un arrodillamiento servil ante las hordas de Iglesias que nos han traído hasta aquí, momento en el que ya no es que se pacte con los herederos del PC mas sectario de nuestra historia, sino que se cede ante los asesinos etarras y se compra su voto, nadie sabe a qué precio.

Mientras, los independentistas de Junqueras y Aragones seguirán amenazando, pero ya con la boca pequeña. Y es que no se dan cuenta de que enfrente tienen al mayor trilero político de la historia, capaz de cualquier cosa, con tal de aguantar en el marchito. Evidentemente no es fácil y hay que valer para ello, pero Sánchez ha demostrado que no solamente vale, sino que tiene unas tragaderas y una capacidad de vendernos a cualquiera como pocos.

El problema, ahora puede venirnos de fuera. No hay mas que mirar al sur y ver como Argel nos puede hacer un siete económico cortando, al mas puro estilo Putin el suministro de gas por los errores y provocaciones de Sánchez.

Así que ¡ojito¡ las complicaciones ya no son de carácter interno, sino externo y ahí, en ese terreno los regates son mucho más arriesgados, porque la compraventa es mucho más dura y el trapicheo o el engaño se pagan muy caro, aunque a Sánchez siempre le quedara la ultraderecha para echarle las culpas.

 

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