No solo no cumple, sino que ahora lo de la luz se queda para 2023

11 de noviembre de 2021

Lo de la mentira compulsiva de Sánchez empieza ser una constante que como todos apuntan hace imposible cualquier intento de arreglo de la difícil situación por la que atraviesa la economía de las familias, la suya y la mía querido lector, porque si hace unos días anunciábamos que el cumplimiento de la promesa de rebajar la tarifa eléctrica antes de fin de año era imposible, a los niveles de 2018, ahora resulta que la buena noticia llegara en 2023, justo coincidiendo con su despedida y después del cierre abundante de negocios

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Y es que el bueno de Sánchez ha anticipado este miércoles ante el Pleno del Congreso que España contará, gracias al impulso de las energías renovables, con «uno de los precios más competitivos» de la electricidad en Europa a partir de 2023, «con mejores perspectivas aún en 2025», para lograr unos costes de la energía «sensiblemente inferiores» a los países de su entorno.
Bueno., y ahora ¿que hacemos con el recibo que no podemos pagar o con los costes industriales que no podemos asumir?

Porque lo que ha contado a sus señorías de que hay que emprender una reforma del sistema de fijación de precios «lo más ambiciosa posible» para desvincular el precio de la energía más cara, el gas en estos momentos, con el precio real del mercado mayorista, pero también la fijación de un precio máximo de gas, un sistema de compras conjuntas, una apuesta por los contratos a largo plazo y mecanismos contra la especulación en los mercados de derechos de emisión de CO2, y todo lo que se quiera no nos vale a los ciudadanos para nada en estos momentos de angustia y de llegada del frio, con lo que ello supone de coste energético.

Todo lo que cuenta, todo lo que argumenta, el traspaso de responsabilidades a Europa, etc, no es mas que una confirmación de su ineptitud para resolver los problemas de los españoles.
Lo malo es que estamos a mitad de la Legislatura más nefasta para la economía de nuestro país y por lo tanto, quedan otros dos años de destrozo que luego nos costara sudor y lágrimas levantar.

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