Objetivo: no equivocarse

20 de abril de 2022

La historia política de la gestión de la pandemia, guste o no al socialismo, es la mejor manera de ejercer el “no gobierno”. Evidentemente, con ello se logra evitar cualquier error, pera también se le muestra al votante el camino de cambiar de partido por inoperancia del propio.

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Ese es el detalle que los cientos de expertos de La Moncloa no terminan de trasmitir al superlíder que trata de recuperar el especio y los votantes perdidos en estos dos largos años de pandemia, volcán, inflación y demás “catástrofes” que nos está tocando vivir en una retahíla de desgracias nunca previstas, y mucho menos gestionadas con buen criterio.

Durante la pandemia y ante la perdida de imagen que supuso la decisión de encerrar al personal, Sánchez decidió que nunca mas se le podría acusar de nada, bueno o malo, da lo mismo, y hasta hoy así lo ha hecho cumpliendo a rajatabla con la política de que sean los demás los que tomen decisiones y , si se equivocan, que la culpa sea de ellos y no del líder.
Durante meses hemo visto como eran la CC AA las que tenían que enfrentarse a todos los problemas que la pandemia generaba día tras día con cientos de muertos miles de internados y muchos mas fallecidos.
No vamos a hablar de la inflación, puesto que a la vista esta el desastre que las familias soportan cada fin de mes, pero parece evidente, y mas viendo el final, no fin de las mascarillas, que estamos ante el mejor ejemplo del mas ruin y ruinoso modo de gobernar, en el que el miedo atenaza la gestión de cualquier asunto por muy urgente que este sea.

Lo único importante es la foto, pues eta sustituye al ingrato trabajo de gobernar y de ahí el afán continuo de la imagen aquí y allá como si eso sustituyese el trabajo de horas y horas analizando, tomando decisiones y ejecutando programas. Y si la foto es en Ucrania o con Biden o Merkel, mejor que mejor.

Pero eso mimo puede ser el gran error, como lo del espacio de fulanita. Al tiempo.

 

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