Una guerra acaba y otra empieza

23 de febrero de 2022

A lo largo de estos días de tensión política nacional con el desaguisado cometido por la cúpula popular, tratando no se sabe muy bien de que o para que, las escaramuzas soviéticas para anexionarse Ucrania han avanzado a marchas forzada cual legión romana.

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Así mientras la guerra fratricida española ha legado a su fin con la desaparición de la cúpula que ha regentado la vida del Partido Popular durante casi tres años y el partido fundado por Fraga entra en una nueva refundación, Putin ha tomado velocidad y sus tropas están a punto de iniciar una guerra, de la que seremos capaces de ver casi al instante lo que esta pasando, pero de cuyas consecuencias nada sabemos.

Hasta ahora todo han sido amenazas, amagos de una y otra parte, escudándose en la necesidad de una relación diplomática que evitase la acción bélica. Ilusiones vanas. Desde un principio Putin estaba determinado a hacerse con un territorio que en su opinión debe ser ruso y por lo tanto estar bajo su bota.
Como buen dictador, lo que menos le preocupan son las personas y las consecuencias de sus decisiones, así que todos los paños calientes de Europa, Gran Bretaña o Estados Unidos no han sido mas que tiempo ganado para la invasión.

Putin no puede salir de estas escaramuzas sin un premio entre sus manos, el tamaño y valor sentimental es lo único que importa al amo de las rusias, al zar del siglo XXI.
Mientras Occidente no se tome en serio las amenazas del oso ruso y lo trate como a un enemigo en sus relaciones Putin seguirá dominando la situación. El dictador disfrazado de presidente democrático elegido en unas elecciones libres, no deja de ser eso, un tirano y a los tiranos o se les combate o siempre ganaran a Occidente y sus vaqueros.

Es muy triste, pero no debemos dejarnos engañar por enésima vez.

 

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