A nadie se le oculta que la gestión de gobierno suele ser el principal motivo por el que un equipo conduce a la derrota de su partido, Pues bien, en estos momentos el propio Sánchez con su forma de entender la política había propiciado una recuperación de votos de la derecha que colocaba a los dos partidos que en estos momentos la representan en nuestra democracia en el punto de inflexión que les permitiría gobernara a muy corto plazo.
Pues bien, justo en ese momento. El partido que mas votos concita en esa área y que tenía todas las papeletas para triunfar está a punto de autodestruirse como alternativa a los socialistas. El simple hecho de tener que organizar y elegir candidato a secretario del partido en la CC AA de Madrid ha servido para poner de manifestó que el liderazgo de Casado no es tal y que queda mucho para que el PP vuelva a ser un partido fuerte, unido y capaz de ganar al socialismo progre reinante.
Y es que ganar las generales conlleva hacerse son un montón de votos no pertenecientes a ninguna fuerza concreta, que buscan y votan al líder que les prometa cuatro años de crecimiento, de buena gestión, de ese país tranquilo y exento de peleas en que nos hemos convertido. Y el simple hecho de presenciar la pelea callejera de los populares en Madrid que Casado ha consentido, supondrá la desaparición de esos miles de votos necesarios para ganar.
Y lo peor de todo es que ya no tiene solución. El mal está hecho y la opción de gobernar ha desparecido, por mucho que las encuestas todavía recojan esa situación previa cuando todo era de color rosa para los de Génova y el viento soplaba a su favor.