Ahora resulta que, la solución se llama AENC

04 de marzo de 2022

Aunque parezca mentira y nos hayamos acostumbrado a depender de las soluciones gubernamentales de los problemas económicos, - y así nos va, no hay mas que ver lio que pasa con la tarifa de la luz, por ejemplo- la realidad que es muy tozuda nos esta indicando que finalmente el problema lo tendrán que solucionar los empresarios, clon la colaboración de los sindicatos

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En teoría, lo hemos oído millones de veces, 2022 iba a ser el año en el que España saliera del agujero de la Covid, pero Putin con su guerra ha tirado por los suelos el protagonismo gubernamental, y la solución de los fondos europeos que tan contento tenían a Calviño y Sanchez. Tan es así que ahora, en estos momentos todo el Gobierno tiembla porque no sabe garantizar el sostenimiento de las rentas para evitar una merma masiva de la capacidad de compra de los hogares ante la imparable subida de los precios.

De hecho un día si y otro también, andan todos ellos pidiendo un pacto salarial. Un acuerdo que no es otra cosa que resucitar el AENC que tan bien resultado dio en época de Rajoy para salir de la sima en que nos había dejado Zapatero. Pero lo curioso y así lo comentan los agentes sociales es que "levan dos años sin preocuparse por el AENC y ahora nos piden que lo cerremos y que sea rápido". Y es que, desde que caducara el anterior acuerdo en 2020, ningún miembro del Gobierno se había pronunciado sobre este asunto. La pandemia lo paralizó todo y la prioridad fue crear una red de seguridad para evitar el desplome del mercado laboral por las restricciones sanitarias. Pero la guerra ruso-ucraniana lo ha cambiado todo. El Ejecutivo ya da por descontado que el efecto transitorio de la inflación que se estimó inicialmente se ha convertido en un problema que va a ser duradero y frente al que hay que tomar decisiones para paliar su impacto en la economía.
Pero así como puede manejar la legislación o los impuestos, los sueldos de los trabajadores no es un ámbito en el que pueda influir directamente. De ahí la estrategia de presionar en público y en privado a sindicatos y empresarios para que rápidamente lleguen a un acuerdo que salve la situación.

Pero el acuerdo salarial parece estar muy lejos. Las posturas que aparecieron ayer mismo en la primera reunión del acuerdo salarial, están tan alejadas que puede que no lleguen a converger.
Sobre todo, porque por mucho que los sindicatos no se bajen de un incremento mínimo del 5%, los empresarios comentan que incrementos de costes laborales en un momento en el que muchas empresas todavía no han superado el golpe de la pandemia y cuando la mayoría de ellas están soportando la subida de precios sin repercutir ese encarecimiento a los precios finales, puede terminar en cierres abundantes.

Y eso sería el fin de la recuperación. Así que nos esperan jornadas complejas y delicadas.

 

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