La tensión se masca

24 de enero de 2022

La verdad es que ni el peor enemigo de Sánchez le podría haber previsto una Legislatura con mas complicaciones, no solo internas, que esas se las fabrica el solito, sino además las externas que no deja de golpear la economía, una y otra vez sin casi dar tiempo a la más mínima recuperación.

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De ahí que la tensión se masque en los despachos de los distintos ministerios ya que da la impresión de que en cualquier momento pueda pasar algo peor. En concreto, y cuando Sánchez y sus niñas se las prometían felices con una economía a toda maquina gracias a la gestión de los populares va y aparece el bichito de marras que no solo mata, sino que además provoca la peor crisis económica después de la Guerra Civil y cuando todo parecía indicar que la cresta de la sexta ola podía ser el inicio del fin de la crisis de la Covid, va y el oso moscovita decide invadir Ucrania y una nueva crisis amenaza el ligerísimo respirar de nuestra economía.

Si a todo esto resultase que, nos gobernase un equipo medio decente de políticos, que se dejase asesorar por expertos profesionales la situación sería totalmente distinta, Pero no, nuestro futuro depende de una serie de desgarra-mantas profesionales que en muchos casos todavía no entienden como han llegado a ser ministros, secretarios de Estado o directores generales y así lo único que hacen es pelearse por intereses particulares sin pensar en el estado, el futuro o los ciudadanos.

Y así el espectáculo que dan cada vez que abren la boca es tan deprimente que ni la prohibición de asistencia a ruedas de prensa a algunos medios o la celebración de estas sin poder hacer preguntas, resulta una novedad o una gran dificultad para los medios independientes. Es mas, la información sigue fluyendo, porque son ellos los primero que la filtran ante el nerviosismo y el no saber hacer, que tratan de echar la culpa al otro, sea el que sea para salvarse de la quema de una gestión que les empieza a abrasar y a enfrentarse a la derrota primero en el Congreso y después en las urnas sin solución de continuidad.

Solo cabe esperar que la invasión rusa sea un mal sueño invernal y que las aguas vuelvan a su cauce, porque de lo contrario el desastre sería descomunal y el daño irreparable durante años.

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