El caos a la vuelta de la esquina

23 de marzo de 2022

La situación es tal que en cualquier momento, una imple cerilla puede convertir la convivencia de los españoles en un polvorín en llamas en el que las explosiones sean ya incontrolables y nadie sepa como poner freno a la rodada hacia el abismo económico del que no costara salir años de sacrificios y penuria.

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Pero, a pesar de que la visión es casi apocalíptica, tanto Sánchez como sus ministros andan jugando al ratón y el gato con todos y cada uno de lo problemas que les afectan, como si el tiempo pudiese solucionar el desastre que entre la pandemia, la subida de precios de la energía y la invasión de Ucrania por las tropas rusas y el excesivo gasto de nuestro aparato público se ha organizado.

De momento, todo este conjunto de líos ha desembocado en una huelga de camioneros que de momento ya ha abierto la puertas del caos en la cadena alimenticia con desabastecimientos crecientes que pueden soliviantar a muchos ciudadanos y tras la cadena alimenticia el problema está llegando a la industria que empieza a saborear la mieles del cierre de fábricas por falta de materia primas o acumulación de producto terminado.

Y ante ello, el gobierno se mantiene tranquilo a la espera de que la soluciones vengan del cielo, como el maná de los egipcios. El problema es que España no es el pueblo judío y de momento no huimos hacia la tierra prometida, sino mas bien todo lo contrario.
Pero di que pasa, minuto que el segundero cumple la situación empeora y ninguno de ello, ni de izquierdas ni comunistas, da respuestas, es que ni tan siquiera dicen esta boca es mía.

Quizá el día 29, el día elegido por Sánchez para arreglar todos estos problemas sea de verdad el día de las soluciones, pero conociendo al personaje nos tememos lo peor y que todo esto termine con una huida hacia adelante con aún peores consecuencias.

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