Una campaña incierta, pero clarificadora

14 de enero de 2022

Este fin de semana arranca, mal que nos pese, el tiempo electoral en el que vamos a estar inmersos durante muchos meses, puesto que nos guste o no, se suman procesos regionales, locales y nacionales. Total, veinticuatro meses pringados con campañas, campañitas, mítines, charletas, propaganda, publicidad y fines de semana, informativamente, insoportables.

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Al final todo se traduce en saber si los cambios son posibles o por el contrario el panorama político sigue tal cual. Sobre esa premisa, una de las primeras dudas que las primeras elecciones van a despejar es el del ser o no ser de los propios partidos políticos.
Es decir, en un mes podremos saber quien es quien en cada fuerza y que capacidad de convocatoria tiene cada una. En efecto, y por empezar por los mas votados en otras circunstancias veremos si el PP y sus peles han erosionado sus posibilidades, o si por el contrario mantiene todas sus opciones y Casado y sus chicos pueden tener opiniones de recuperar el poder central con el que sueñan desde la moción de censura sobre Rajoy.

Junto a ellos, al menos han gobernado conjuntamente varias comunidades hasta que el tándem Redondo/Sánchez intento el lio de Murcia que tan caro le ha salido al ex jugador de baloncesto, Ciudadanos. Todo paree indicar que estamos ante una nueva edición de exterminio del partido que otrora fundase Ribera en Barcelona y que enfila su recta final con bastante claridad. En situación parecida está el recién nacido España vacía, cogido a contrario y que puede ser un intento fallido que deberá esperar a una nueva oportunidad.

Mientras los socialistas se encuentran en terreno extraño y no espera nada positivo. Simplemente se consolaría con poder seguir siendo la segunda fuerza, y eso e posible si sus socios e Gobierno, los morados de Podemos pinchan y sus candidatos salen trasquilados. Los cambios de liderazgo no se han hecho bien y un partido o una coalición con tres cabezas es una locura. Si a ello se le une que se trata de tres personalidades opuestas – Belarra, Montero y Diaz- estaremos de acuerdo en que no pinta fácil. Si le añadimos el lio de las granjas y el chuletón cualquier cosa es posible.

Finalmente queda la incógnita de Vox que juega, casi casi, en terreno propio.
Si la operación les sale bien, habrá dado un gran paso. pero solo si saben controlar su euforia les habrá merecido la pena el esfuerzo, porque en el conjunto nacional cuentan muchas mas cosas que las estridencias de los Smith de turno.

 

 

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