Examen de conciencia, pero para todos

20 de junio de 2022

Las buenas practicas morales de tradición cristiana que se mantienen en nuestro subconsciente hablan y recuerdan una y otra vez la importancia del llamado examen de conciencia como origen de toda acción encaminada a mejorar pasadas actuaciones, corregir errores ya cometidos y olvidados y en general a tratar de enfrentar los nuevos retos con cierto fundamento de no repetir errores.

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Y esta forma de actuar, muy recomendable en la actualidad para nuestra clase política no se la deben aplicar, única y exclusivamente los perdedores y defenestrados andaluces, sino también los que ahora sacan pecho y presumen de mayorías, en las que muchos de ellos ni creían, ni soñaban. Guste o no guste  esa es la única manera de mantenerse en el poder, porque de no hacerlo así, tarde o temprano caerán en los errores y tendrán que dejar el sillón.

Ali, tras las felicitaciones los populares deben de ponerse a trabajar sin descanso,  porque los dias vuelan, los compromisos son infinitos y en cuatro años hay que cumplir un sin fin de programas y promesas.

 

El problema es distintos en el socialismo. Su destrozo ha sido tal que hay que comenzar, prácticamente desde cero. Si Sanchez creía que podía salvar algo de toda su entelequia política sujeta a base de parches, esta muy equivocado. Su partido, incluido Ferraz es un solar, un páramo abrasado. Las explicaciones de Lastra de que Moreno ha ganado gracias a los dineros que le ha mandado el Gobierno para luchar contra la COVID es tan ridículo que pone a la portavoz en su sitio: por favor prescindan de ella cuanto antes y empiecen de cero si es que quieren que quede algo del socialismo que conocimos y que gobernó España unos cuantos años.

 

Los insufribles chiquillos de la izquierda progre ya pueden quedarse en casa otra larga temporada. Ni la sonriente y meliflua vice gallega es capaz de levantar ese proyecto y menos de la mano de Sanchez. Y de la brillante y prometedora Olarra, o coque decir, el principio de “peters” es lo que tiene.

 

Pero lo peor de todo es que, no hay tiempo para lamentaciones, la crisis económica galopa hacia nosotros mucho mas deprisa de lo que Calviño y sus niñas calculaban. El tsunami ahora es la economía y no hay tiempo ni para respirar. En un año, España puede ser también un páramo económico y eso sería mucho mas complicado de solucionar que una derrota electoral.

 

El que no sepa, no quiera o no se atreva que se vaya, señor Sanchez, pero con nuestro dinero y nuestra economía no juegue o sus hijos y nuestros herederos lo pasaran muy mal en las próximas décadas.

 

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