Unas vacaciones amargas

16 de agosto de 2022

Puede que estas vacaciones en La Mareta sean las últimas de Sánchez, nadie, ni el mismo lo sabe, todo dependerá de tal cumulo de circunstancias que ni el gran trilero del Reino es capaz de discernir el futuro mas próximo, y eso a pesar de su continua afirmación de que va a agotar la Legislatura y que no habrá cambio de Gobierno.

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Efectivamente su afirmación puede ser verdad, pero con la misma puede ser mentira. La debilidad de un gobierno como este no se ha conocido. Ademas, los pactos entre los coaligados son ta efímeros como los de una bolsa de caramelos a la puerta de un colegio. Es decir, ademas de ser un grupo inexperto y desconocedor en muchos casos de la propia Administración su formación no responde a nada mas que a la fidelidad al señorito y así es imposible que el equipo sea tal y que los temas se analicen, estudien y se solucionen. Somos, por citar un ejemplo, el país que mas ayudas de la UE recibirá para salir de la crisis. Pues bien, también somos el que mas trabas burocráticas impone para la obtención de estas ayudas a las empresas, con lo cual mas de la mitad de los fondos duermen el suelo de los justos en los cajones de los ministros.

A pesar de ello, Sánchez, ha negado, por enésima vez, que vaya a llevar a cabo una crisis de Gobierno y ha acusado a los medios de «intoxicar». En este sentido, ha afirmado que se encuentra con noticias que ni siquiera ha pensado, en relación a una posible revolución en el Ejecutivo con cambios de carteras como ya sucedió en el verano de 2021. Así lo ha afirmado el presidente del Gobierno durante una comparecencia ante los medios de comunicación durante una visita a la isla de La Palma. «No entra en mis planes hacer ninguna crisis de Gobierno», ha exclamado antes de apuntar que cree que lo que se publica es para que él responda que no va a haber crisis de gobierno y después acusarle de que su Ejecutivo no es estable.

Lo que reflejan sus declaraciones es que cuando los demás hacen lo mismo que el, le sienta mal, muy mal, lo cual no deja de ser razonable. Lo que debiera hacer, en ese contexto, es aplicar esa misma medicina , esa misma tabla de medir a la venta masiva de fake-mensajes sobre ayudas, propuestas o planes de ayudas y mejoras que nunca cumple y a partir de ahí construir una gestión de Gobierno que saque a España del atolladero en el que se encuentra con todo el trabajo por hacer si es que queremos que 2023 sea un año de recuperación y no de hundimiento.

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