Ceoe frena los planes de Diaz para la reforma laboral

16 de abril de 2021

El ´ahora no toca´ de la patronal a la reforma laboral planteada por la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la mesa de diálogo social, tiene una explicación jurídico-económica que no ha trascendido a la opinión pública pero que CEOE y Cepyme han plasmado de manera conjunta en un documento compartido con los agentes sociales. 

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El informe de consideraciones elaborado por los gabinetes técnicos de las organizaciones empresariales, señalan lo inicio del informe  su "oposición frontal" a las reformas planteadas por el Ministerio de Trabajo. Y a partir de ahí arranca una retahíla de argumentos por los que tanto CEOE como Cepyme no apoyarán a Díaz en esta ocasión. Para empezar, advierten de que las medidas puestas sobre la mesa merman la capacidad de adaptación de las empresas en un contexto de crisis sin precedentes y de gran incertidumbre sobre la evolución de la pandemia en el que la hoja de ruta debería pasar por otorgar confianza a la actividad empresarial y a los inversores. Se quejan, además, de que el marco de negociación no está delimitado, ya que la ministra ha optado por una reforma 'por fascículos', abordando en esta primera fase solo algunos aspectos de la negociación colectiva introducidos en la reforma laboral de 2012.

A ojos de la CEOE, las reformas que ha presentado Trabajo en este inicio de las conversaciones "se alejan de las recomendaciones de Bruselas". Por ello, los empresarios aseguran no sentirse "obligados" por ellas, ni por los acuerdos de Gobierno, aunque añaden que ello no supone "cuestionar su legitimidad para alcanzarlos por los cauces que estimen oportunos". Dicho lo cual, insisten en su planteamiento dando un espaldarazo a la legislación diseñada por la exministra Bañez incorporada en la patronal- al afirmar que "son numerosos los documentos de la UE que ponen en valor la última reforma laboral y sus efectos para la creación de empleo, como también la necesidad de dotar de herramientas de flexibilidad interna y adaptabilidad a las empresas, en la dirección contraria de las reformas planteadas por el Gobierno".

Y aquí la CEOE marca su línea roja: solo negociarán reformas dirigidas a eliminar las patologías del mercado laboral español, como las altas tasas de desempleo estructural, de larga duración y paro juvenil o la excesiva temporalidad, y a fomentar la flexibilidad del tiempo de trabajo. 
En el Plan de Recuperación, no obstante, el Ejecutivo salva este obstáculo al establecer que los dos enfoques de reformas -el planteamiento de Bruselas, que defiende la vicepresidenta Nadia Calviño, y las modificaciones del marco de relaciones laborales, que impulsa Díaz- se negociarán con los agentes sociales "en paralelo". Lo "más urgente", dice el documento, es asegurar la empleabilidad de los colectivos más afectados por la pandemia y reducir el paro (especialmente el juvenil), modernizando el SEPE y manteniendo un modelo "transitorio" de ERTE hasta finales de año que impulse la reincorporación de trabajadores. A la vez, se negociarán las reformas "de mayor calado", a saber: la simplificación de contratos, el nuevo mecanismo de ERTE, la modernización de la negociación colectiva, la regulación de las subcontratas y la revisión de bonificaciones.

Pero Díaz ha decidido empezar la negociación precisamente por esa reforma de mayor calado que implica cambios en la negociación colectiva y se ha puesto en contra a la CEOE. 

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