Ayuso contraataca, de momento, con el IRPF

06 de mayo de 2021

La arrolladora victoria de la candidata popular a la reelección en la presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que al sumar más escaños que la izquierda en los comicios del martes podrá gobernar en solitario con solo tener la abstención de Vox, promete liberarle las manos para poner en marcha el plan económico que, asevera, hasta ahora no había sido capaz de desarrollar al depender de la ultraderecha y de sus exsocios de Ciudadanos.

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Dentro del programa económico de corte liberal del que hace gala Ayuso, la joya de la corona de su estrategia es una política fiscal tendente a la progresiva reducción de todos los tributos que están en su mano. De hecho, en sus primeras declaraciones a la prensa tras descender de la celebración en el balcón de Génova durante la noche electoral, la presidenta regional avanzó que entre sus prioridades para el nuevo mandato está “bajar impuestos”.

El gran movimiento tributario que Ayuso ha comprometido en la campaña electoral del 4M no es nuevo. La líder del PP madrileño ha recuperado la promesa que ya lanzó en los comicios anteriores, y que de momento no había llevado a cabo, de recortar en medio punto el tipo de IRPF a todos los tramos de renta. De cumplirse, Madrid, que ya se sitúa entre las regiones con el gravamen sobre la renta más baja para todos los colectivos, pasaría a situarse ya de forma incontestable como el territorio de régimen común con menor tributación por IRPF.
Después de todo, la región ya cuenta con el menor tipo autonómico –aplicable para rentas de hasta 12.450 euros– que se sitúa en el 9%, lo que sumado al gravamen nacional arroja un tipo total de IRPF del 18,5%, solo igualado hoy por Canarias y La Rioja, destacan desde el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF). Cataluña, por poner la cifra en contexto, aplica aquí un 21,5%, y solo Navarra, de régimen foral, llega aplicar un tipo inferior. Reducir el tipo madrileño total al 18% situaría a la autonomía por debajo ya de todas las comunidades no forales, arrojando un ahorro medio por contribuyente de rentas bajas de unos 25 euros, según los cálculos de la asociación de técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha).

Del lado contrario, Madrid también aplica ya el menor tipo autonómico sobre las rentas altas, del 21%, lo que resulta en un 45,5% una vez sumada la cuota estatal, en este caso sin que ningún otro territorio, incluso foral, se le equipare. De hecho, existen enormes diferencias frente al 54% que llega a aplicarse en la Comunidad Valenciana, donde se aplica el tipo más alto. En este caso, el ahorro para los ciudadanos con mayor base de rentas que proporcionaría la reforma fiscal de Ayuso se situaría ya en los 519 euros al año, siempre según los cálculos de los técnicos del Ministerio de Hacienda.
En total, se estima que la medida supondrá una pérdida de recaudación de 430 millones y una rebaja de la tributación media de 163 euros por madrileño, si bien con severas diferencias por tramos, como se ha visto. De hecho, más de un tercio del coste lo concentra la reducción aplicable a las rentas más elevadas, el 9% del total de declarantes, mientras que el 26,7% de ciudadanos en el tramo salarial más bajo solo disfrutaría del 5% del esfuerzo público.

En paralelo, durante la campaña Ayuso se ha comprometido también a impulsar una nueva rebaja del impuesto de sucesiones y donaciones, que de nuevo goza ya de una de las tributaciones más bajas del país en la región madrileña al contar con importantes bonificaciones por hasta el 99% del total. En esta ocasión, la presidenta regional planea impulsar una ampliación de las bonificaciones entre tíos y sobrinos, que se eleva del 10% al 20%; así como entre hermanos, donde pasará del 15% al 25%.
La medida, según el propio Ejecutivo autonómico, tendrá un coste de unos 30 millones de euros anuales, si bien solo beneficiará a un total de 11.000 contribuyentes, el equivalente al 0,16% de todos los habitantes de Madrid.

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