Arrimadas pide a los suyos resistir

18 de julio de 2021

Arrimadas puso el colofón a la convención nacional de Ciudadanos en la que el partido reivindicó de manera definitiva la ideología liberal como propia, relegando al PP al conservadurismo y al PSOE, a una socialdemocracia "en manos del sanchismo". 

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El partido naranja afronta su particular travesía en el desierto tras las crisis vividas (Murcia y Madrid esencialmente), pero la presidenta sentó las bases de la hoja de ruta, que ya parece irrevocable: Arrimadas luchará hasta el final por su partido, no habrá fusión con los populares ni integración con Pablo Casado y, sobre todo, pidió apoyo a sus filas para aguantar frente a la OPA lanzada desde la calle Génova con un mensaje claro: “Nuestra seña de identidad es que no nos rendimos nunca. Y no se puede vencer a quien nunca se rinde”.

La apuesta de Ciudadanos es la de una corriente liberal, lejos del objetivo que tuvo Rivera en su día para dar el sorpaso al PP, y asumiendo que su lugar será el de un espacio más reducido, bisagra, que defienda el liberalismo en todas sus vertientes. La operación es arriesgada e implica hacer pedagogía política en la sociedad española con ejemplos de otros partidos liberales europeos que tienen peso, como en Francia, Alemania, Rumanía o Hungría, y que participaron en el cónclave naranja para dar su respaldo a Ciudadanos como partido liberal. Ha sido una de las claves de la convención: “El nuestro es un espacio que no puede representar ningún otro partido”, insistió Arrimadas.

“Quiero que esta convención sea la convicción de Ciudadanos, de nuestros valores, principios, los motivos que nos hicieron afiliarnos y entrar en política. Esta convención es el punto de partida para relanzar el proyecto liberal y de centro en España”, dijo Arrimadas que no mencionó a Rivera, el padre del partido, en ningún momento de un discurso que duró más de una hora.
La presidenta del partido insistió en que en estas horas tan bajas la mayor reflexión interna es “si seguimos siendo necesarios” y os garantizo que “somos imprescindibles y por eso estamos aquí”. Miró a los principales cuadros del partido (Juan Marín, Francisco Igea, Begoña Villacís, eurodiputados como Luis Garicano), a los que les reconoció “la buena gestión” en sus gobiernos, que “no han tenido un solo titular de crítica”. A pesar del momento crítico, tampoco hubo ningún dirigente (ni siquiera los denominados críticos) que abriera una grieta en el discurso oficial. El propio Igea insistió durante el fin de semana en que “hay que seguir defendiendo la opción política que representa el partido”, cerrando la puerta a futuras integraciones. No ha habido división interna.

Como ayer reconoció la propia presidenta, el gran ‘hándicap’ del partido en los ejecutivos de los que forma parte está siendo el de hacer valer sus propuestas y medidas siendo el hermano pequeño de las coaliciones. Una decisión que también sitúan entre los errores de la anterior dirección en 2019. No hubo autocrítica en el discurso de la presidenta ni menciones expresas a la moción de censura de Murcia (la decisión que la mayoría de los dirigentes sitúa como la gran crisis que podría terminar con el partido si las cosas no van bien el próximo ciclo electoral), ni tampoco al hecho de haber desaparecido de la Asamblea de Madrid. “Claro que hemos cometido muchos errores en estos 15 años y tenemos que aprender de ellos”, dijo Arrimadas sin indagar en mayores detalles.
 

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