El  PP se rearupa para la batalla

18 de julio de 2021

Lo últimos acontecimientos políticos, la crisis del Gobierno, los indultos, el debate de Cuba y el ataque al Tribunal Constitucional han dejado claro que un Sánchez presidencialista y autoritario es el bastión al que se enfrenta el PP de Pablo Casado. 

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Mientras Aznar y sus leales intentan desestabilizar a Casado para imponer a Isabel Ayuso en la cabecera electoral del PP y en la Convención de Cs, Arrimadas busca resucitar su partido pintándolo de ‘verde liberal’. Es por todo esto que en el ‘conclave’ del PP gallego, donde este domingo se renovó el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo, el presidente de Galicia afirmó y proclamó que ‘solo Pablo Casado puede vencer a Pedro Sánchez en las urnas’. Lo que vino a ser una firme apuesta y una seria advertencia a las ambiciones inconfesables de Isabel Ayuso.
La que recientemente y tras entrevistarse con Pedro Sánchez en La Moncloa declaró que ‘los ciudadanos deberán escoger entre Sánchez y España’. En vez de decir la presidenta madrileña ‘entre Sánchez y Casado’. Porque ella se considera ‘España’, y cree que acabará siendo la cabecera del cartel del PP en las elecciones generales que Sánchez adelantará al otoño de 2022, si se acaba la pandemia y se confirman el relanzamiento de la economía y del empleo y la recuperación electoral del PSOE.

La pretendida ‘operación Ayuso’ que promueve Aznar con elogios en favor de la presidenta madrileña, con la ayuda de Cayetana Alvarez de Toledo, Miguel Ángel Rodriguez, y la extrema derecha mediática -‘los federicos’ a los que ahora se suma Telemadrid- empieza a conocerse como ‘la variante Aznar’. Y busca la bicefalia en el PP al estilo del PNV, con Casado al frente del partido y la populista Ayuso en el cartel del PP del otoño de 2022. Una operación muy arriesgada que rompería el PP en beneficio de Vox y de lo que queda de Cs, y sobre todo en beneficio de Pedro Sánchez. Y a lo que desde luego no están dispuestos a consentir ni Pablo Casado, ni el resto de los barones del PP empezando por Feijóo y siguiendo por Moreno y demás jefes regionales del partido, pase lo que tenga que pasar en Madrid. Lo que va a quedar meridianamente claro en el esperado congreso del otoño del PP, para cuando se haya despejado la incógnita sobre el fin Cs.

Buena prueba de que en Génova 13 se han tomado en serio las amenazas de Ayuso y de Aznar está en que Casado ha decidido relanzar la ‘Fundación Propósito’ del PP, que preside Juan Costa, en el menoscabo del centro de operaciones ocultas que Aznar promueve desde FAES.
Al fondo de todo ello reaparece el duelo entre Aznar y Rajoy (que estuvo muy locuaz en Galicia) y está claro que Feijóo, que ha sido durante mucho tiempo líder ‘in pectore’ del PP y tiene mucha ascendencia en el Partido no está dispuesto a permitir una operación rupturista con Ayuso de por medio.

Y menos aún en la grave situación política española a la que le espera en el otoño el regreso rampante del desafío catalán. Y cuando este fin de semana Arrimadas intenta, inútilmente y a la desesperada, la reanimación del cuerpo exhausto y moribundo de Cs, disfrazado lo que queda de Cs, que según las encuestas conduce a ‘cero diputados’, de ‘liberalismo verde’.

Lo que además de incluir una flagrante contradicción, porque el liberalismo económico suele estar enfrentado a la ecología, es una burdo disfraz (como el de Más País en la izquierda), y un oportunismo en línea con el ascenso de ‘los verdes’ en Alemania, ahora frenado por el plagio que se ha descubierto en un libro de su líder Annalena Baerbock. Arrimadas debió haber dimitido, tras su fracaso estrepitoso del 14-F en las elecciones catalanas, o tras su escandalosa y fallida moción de censura en Murcia de la mano de Pedro Sánchez. Y no digamos después de hundirse Cs en las elecciones del 4-M en Madrid donde Cs quedó completamente fuera de la Asamblea madrileña.

Pero Arrimadas y su fiel ambicioso Bal, siguen encadenados a sus escaños del Congreso y a cargos en el partido a sabiendas que casi nadie les votará y que no son alternativa de nada ni de nadie. Lo que les lleva al callejón sin salida de buscar un pacto razonable para integrarse en el PP o diluirse poco a poco mientras muchos de su dirigentes autonómicos y municipales se van  al PSOE como hemos visto en Granada o al PP como ocurre en Madrid. Que el centro político en España existe y sigue ahí es una realidad, pero en este momento el debate político se dirime en torno a la única disyuntiva de:  Sánchez no o Sánchez sí. O como proclama Feijóo entre Sánchez y Casado. Y ante esa situación el voto útil del centro será determinante -como lo fue en las elecciones de Madrid en beneficio del PP- y no dejará espacio para un resurgir de Cs.

Partido que ya perdió su oportunidad con Albert Rivera en abril de 2018 para intentar liderar la derecha y que ha terminado por hundirse en Cataluña y en Madrid. Y que pretende reanimar a militantes y dirigentes en la Convención de este fin de semana que a nada que se produzcan nuevas fugas al PP se quedará obsoleta en un santiamén.

 

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