Dura reunión de la patronal

23 de diciembre de 2021

Garamendi ha tenido que emplearse a fondo para que la cúpula de la organización empresarial apoye la reforma laboral prepactada con el Gobierno. Tras hacer un alegato sobre los logros conseguidos en las negociaciones, el líder de los empresarios ha solicitado el voto a favor de sus socios, si bien se ha topado con los recelos de grandes patronales territoriales, como la catalana Foment o la madrileña Ceim, así como sectoriales de peso en el ámbito del motor, como Anfac, y agrario (Asaja).

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Durante las deliberaciones, los representantes de Foment, Ceim, Anfac y Asaja han manifestado sus recelos a otorgar su apoyo a una reforma que sospechan que puede perjudicar a sus intereses empresariales. En las deliberaciones previas a la votación del cónclave empresarial se han puesto de manifiesto las distintas sensibilidades que confluyen en el entramado de la cúpula patronal. Tras el alegato inicial de Garamendi en defensa de una reforma que ha vendido como buena para las empresas, al mejorar en aspectos que inicialmente no se contemplaban en las negociaciones, varios de sus socios se han posicionado en contra, por considerar que las medidas pactadas suponen un retroceso respecto a la legislación actual, sobre la que, han insistido, tampoco votaron a favor.

Tanto Foment como Ceim llevan semanas advirtiendo de que no apoyarían una contrarreforma laboral a cualquier precio y mostrando sus reticencias sobre el contenido de los borradores gubernamentales. La presión dentro de casa también se ejerce desde algunas sectoriales del motor como Anfac y Ganvam o del sector agrario, como Asaja, de gran peso, que han manifestado sus dudas sobre los cambios previstos en la estructura de la negociación colectiva o la contratación temporal y subcontratación de obras y servicios.
La abstención de algunos de los integrantes de la cúpula de la organización empresarial en la votación final impediría a Garamendi vender el apoyo unánime de la CEOE a una reforma que ha sido negociada bajo la estrategia del "control de daños". El presidente de la patronal considera que una reforma pactada es más beneficiosa para los suyos que una que no cuente con su firma y así se lo ha trasladado a sus socios, que a estas horas muestran algunas reticencias. Garamendi va a seguir intentando convencerles de que el 'sí' unánime es la mejor opción en estos momentos.

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