AL TENER QUE DAR CUENTAS DE SU GESTION

Iglesias ve conspiraciones en todas las esquinas

21 de noviembre de 2021

Un Iglesias, un tanto errático y enigmatico ha insinuado que existe una conspiración de jueces, policías, medios de comunicación y militares contra Podemos, que a través de "montajes" intentan dañar al partido morado y a otras fuerzas de la izquierda a través de los tribunales para "revertir" la expresión de las urnas.

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Eso si, cambiando de estilo ha evitado hacer esta denuncia de frente. Ha preferido parapetarse detrás de la retórica con la fórmula de "preguntarse" en voz alta si esto es así y si existe una "colaboración de poderes mediáticos con autoridades judiciales políticamente motivadas para perseguir a adversarios políticos".
Pero este tipo de “afirmaciones” llega tras de que el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional haya reabierto la investigación sobre la financiación de Podemos y haya ordenado una investigación a la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (Udef) por unos presuntos pagos de dinero por parte del régimen chavista de Venezuela.

Con esa investigación reabierta, Iglesias ha aprovechado un acto en Madrid junto al ex presidente brasileño Lula da Silva para alentar la teoría de la conspiración y del lawfare contra Podemos. "El lawfare", ha explicado Iglesias, "es el nuevo golpismo". "Es un conjunto de dispositivos donde poderes mediáticos conectados con los grandes poderes económicos se alían con autoridades judiciales para ganar de manera ilegítima en los juzgados lo que no pudieron ganar en las urnas. El lawfare va contra la ley, contra la independencia judicial y es una amenaza contra la democracia", ha continuado. Iglesias, que ha indicado que Lula fue víctima del lawfare en Brasil y que fue "condenado y encarcelado injustamente", ha querido "aprovechar" su presencia en el acto para "hacerse una pregunta": si el lawfare es un fenómeno exclusivo de Brasil o Latinoamérica "o si se puede hablar en España de lawfare".

Así, ha continuado preguntándose si en España han existido "montajes judiciales" y "policiales" contra dirigentes políticos de formaciones de la izquierda como Isa Serra o Alberto Rodríguez, condenados ambos por agresión a policías. "Cabe preguntarse si en España se ha perseguido a formaciones políticas a través de escándalos mediáticos, a través de unidades ilegales de funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía trabajando a las órdenes del PP para tratar de rectificar en los tribunales y en los medios lo que habían dicho las urnas. Cabe preguntarse si en España hay poderes del Estado, militares, altos mandos policiales y de la Guardia Civil y jueces que conspiran contra la democracia tratando de revertir lo que dijeron las urnas".

Y como no podía ser de otra manera, la todavía ministra de Derechos Sociales ha señalado que lo que pasó en Brasil con Lula "podría pasar en España" porque, en su opinión, "la derecha y la extrema derecha han demostrado una y otra vez que van a utilizar todos los recursos legítimos e ilegítimos, legales o ilegales, para evitar que las fuerzas progresistas" como Podemos "entren en los gobiernos". Y que si lo hacen, ha continuado, que "tengan que salir por la vía que sea". Más explícitamente, Belarra ha acusado al PP de no aceptar la democracia cuando pierden y de utilizar todos los recursos a su alcance, como no renovar el Consejo General del Poder Judicial, "para poder seguir controlando por la puerta de atrás" el órgano de gobierno de los jueces.

Diaz inicia la limpieza política

Las aguas en Unidas Podemos empiezan a agitarse a medida de que Díaz comienza a diseñar su nuevo proyecto político, cuyas primeras pistas esbozó en la llamada cumbre de lideresas de Valencia. Y entre esos movimientos de la nueva jefa de los morados está la posible renovación de los ministros de Unidas Podemos, para insuflar aire fresco al ala podemita del Ejecutivo y la preparación de las primeras candidaturas para las venideras citas con las urnas.

Y ahí todos los partidos comienzan a mirar a Andalucía, comunidad donde crecen cada día los rumores de un inminente adelanto electoral. Y justo en este escenario político ha comenzado a sonar el nombre del ministro de Consumo, Garzón, como posible candidato de UP a la Junta. Un reto aparentemente imposible con un PP favorito, un PSOE renovado, el pujante Vox y la formación de Rodríguez y el alcalde de Cádiz, Kichi, (Adelante Andalucía) ocupando el espacio a la izquierda de los socialistas.
Tal vez por eso, porque lo ve venir, el líder de Izquierda Unida ha comenzado ya a revolverse. Garzón ha afirmado este viernes, respecto a que se le tenga en cuenta como posible candidato para las próximas elecciones autonómicas que se celebren en Andalucía, que él ha "agradecido sistemáticamente todas aquellas declaraciones que han ido sugiriéndome esa posibilidad", pero también ha advertido de que ahora ejerce "otras funciones".

En este sentido y en rueda de prensa, tras participar en la Diputación de Córdoba en la inauguración de las jornadas Jóvenes de azar. Apostando por la salud, Garzón ha señalado que el hecho de que se le proponga ser candidato en las elecciones andaluzas, "al final, no deja de ser un reconocimiento, pero no está en mis intenciones" y es algo que "no está encima de la mesa".En cualquier caso, según ha explicado, "en este caso Izquierda Unida, junto con Podemos, tendrán que ser, desde Andalucía, los que decidan" al respecto, "independientemente de que yo sea de Málaga, e independientemente de que yo sea también militante de aquí". En consecuencia, según ha querido distanciarse Garzón de la posible operación en marcha, "son esas organizaciones las que tienen que decidir quién será su candidato o candidata", teniendo en cuenta, además, que él está "haciendo otras funciones, y para esas funciones se me eligió en su momento".

 

 

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