Syriza avanza hacia su división

13 de agosto de 2015

El partido Syriza, que gobierna en Grecia, se encamina hacia una escisión formal, incluso antes de que diputados rebeldes de la formación izquierdista voten en contra del nuevo acuerdo de rescate para mantener al país a flote. Con el apoyo de la oposición, el Gobierno ha pedido al Parlamento que apruebe el rescate de 85.000 M€ que Grecia necesita para evitar el impago de una deuda que vence la semana que viene.

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La votación, prevista para las primeras horas del viernes, pondrá a prueba la fortaleza de una rebelión de legisladores antiausteridad de Syriza, que podría aumentar la presión sobre el primer ministro, Alexis Tsipras, para que convoque elecciones anticipadas en septiembre.
El líder de los rebeldes, el exministro de Energía Lafazanis, dio un paso hacia la ruptura con Syriza, una coalición de grupos izquierdistas que llegó en enero al poder prometiendo acabar con la austeridad exigida por sus acreedores de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional. "La lucha contra el nuevo rescate empieza hoy, movilizando a la gente en cada rincón del país", señaló un comunicado firmado por Lafazanis y otros 11 miembros de Syriza publicado en el sitio web de la facción de extrema izquierda Iskra. El texto pidió fundar un "movimiento unido que justifique el deseo de democracia y justicia social del pueblo", aunque no pidió de forma explícita la creación de un nuevo partido o una escisión de Syriza.

No obstante, se prevé que el Parlamento apruebe el acuerdo por un cómodo margen, ya que los partidos de la oposición prometieron su respaldo al Ejecutivo para asegurar que Grecia no vuelva a sumergirse en el caos financiero.

Tsipras se ha enfrentado a la rebelión de cerca de una cuarta parte de sus 149 legisladores desde que dio el visto bueno el mes pasado al acuerdo de rescate, ante la amenaza de un colapso bancario y una salida de la zona euro. El primer ministro argumenta desde hace tiempo que Grecia no puede afrontar sus enormes deudas y exigió una condonación parcial. Sin embargo, sus acreedores -la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI- acordaron no estudiar el asunto hasta que no se revise en octubre el grado de cumplimiento de los acuerdos por parte del Gobierno heleno.

Los rebeldes insisten en que el Gobierno debe cumplir las promesas por las que fue elegido en enero para revertir los recortes de gastos y las alzas de impuestos, que han tenido un efecto devastador sobre una economía ya debilitada en los cinco últimos años.

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