Las autonomías encrucijada de España

17 de enero de 2017

Estas líneas, publicadas hoy, 17 de enero de 2016, en la inauguración de la Gran Conferencia de Prensa de las Autonomías, son –en realidad-- un homenaje personal a Laureano López Rodó cuyó libro, "Las Autonomías, encrucijada de España" tengo, cariñosamente dedicado, entre mis manos y conservé siempre como un tesoro de bien hacer. Laureano, aparentemente, era un hombre serio y así me lo pareció en la primera ocasión que pude conversar con él.

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Pero  tuve que cambiar de opinión después de oirle hablar de sus años estudiantiles y sus primeras andanzas en la Cátedra. Y conservé para siempre, hasta su muerte, un recuerdo muy agradable, del que siempre salí enriquecido. El libro, que fué actualidad desde su publicación, hoy lo es doblemente.  “A nadie se le oculta que la cuestión de las autonomías –dice Rodó-- es un problema real que la Constitución había de afrontar. Sin remontarnos a más antiguos antecedentes históricos, es un hecho cierto que durante el último siglo y medio ha venido planteándose con reiteración la cuestión autonómica a la que no se ha sabido encontrar todavía solución satisfactoria”.
Inmediatamente Rodó traza una Historia de Foralismo y Federalismo, de Regionalismo y Mancomunidad de Cataluña.
Movimiento autonomista que prende en otras regiones  españolas, como la Unión Regionalista  Aragonesa  de 1914.
La Dictadura del Estatuto Provincial  de Calvo –cuenta López  Rodó recogió, por primera vez,  en un texto  legal la palabra y el concepto de la Región.
Los autonomistas comprendían que la República es  más propicia a las  fórmulas autonómicas o federales. El 14 de abril de 1931 Companys, antes de que fuera proclamada  la  República, la proclamó desde el Balcón de la Casa Consistorial.
Durante la  Guerra Española las tensiones entre la Generalitat y el Gobierno central fueron constantes y muy graves. Azaña   describe, en sus Memorias, el grado de descomposición a que llegó Cataluña.
Tras la conquista de Lérida, fué derogado el  Estatuto de Cataluña por  Ley de Jefatura del Estado, el  5 de abril de 1938, pero se produjeron fuertes desavenencias en Cataluña y País Vasco.
López Rodó señala la necesidad  del reconocimiento  de entidades supravovinciales a partir del Estatuto de  Gobernadores Civiles de 1958. “No se trata de plantear problema alguno sobre si  debe o no subsistir la actual división del territorio nacional  en provincias”.
Finalmente, en 1975, Rodó recoge la base de Mancomunidades:
“1 . Las Provincias podrán asociarse entre sí para el adecuado planteamiento, coordinación y gestión de obras
 2.  Tales Asociaciones revestirán la forma de Mancomunidades provinciales, dotadas de personalidad jurídica.”
   
“Las autonomías, encrucijada de España” de Laureano López Rodó, cuando se ha abierto  la Gran Conferencia de Las Comunidades bajo la Presidencia del Rey de España, D. Felipe  VI, ha sido un acierto. Ha entrado en el terreno de las cosas bien hechas.
    
 

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