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Ostras Fine de Claire, n 2
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Mejilloes "Bouchott",
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Foie gras mi-cuit
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Raviolis de Langostinos
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Atun de Barbate plancha
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Tartar de buey belga

Un belga en el barrio de las letras

24 de noviembre de 2012

Desde hace algún tiempo el llamado barrio de las letras se está convirtiendo en un emporio gastronómico en el que la comida con apellido extranjero busca darse a conocer en la capital, con el apoyo de sus propios compatriotas que pululan por las callejuelas madrileñas buscando un conocimiento, que ni nosotros mismos poseemos de nuestros atractivos turísticos.

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Así, lo que antes eran viejas y cochambrosas tiendas de barrio con escaso éxito comercial se están reconvirtiendo en restaurantes mexicanos, indios, italianos o como es el caso belga. Sí, sí, Casani es un autentico bistró al mejor estilo  del país que hizo a nuestra Fabiola, su reina. Y claro está, la cocina hace honor a esas premisas que marcan los cánones  centro europeos con sus condimentos  y su materia prima: ostras, mejillones, foie, buey y como no chocolate.
La ocasión era propicia, porque además de todo ello el día era gris, mas propio de aquellas latitudes que de las nuestras y ello invitaba a degustar  las especialidades  mencionadas. Quizá nos falto pedir una buena sopa, pero he de confesar que las sopas, por muy apetecibles que sean no son "santo de mi devoción", sino todo lo  contrario, pero no hizo falta, porque la selección fue perfecta y deliciosa.
Comenzamos el almuerzo  con unas ostras. Evidentemente de origen belga, Fine de Claire, nº 2.  Su carne resulto especialmente atractiva, dura, fresca  y el paladar se lo agradeció, porque nos podíamos enfrentar al siguiente reto con él en perfectas condiciones. Lo que llego a la mesa, como no, fueron unos mejillones  de "Bouchott", al estilo de la casa.  Se trataba de esos mejillones de pequeño calibre, que solo una cocina como la belga es capaz de hacerlos famosos en el mundo entero. Todos, alguna vez los hemos podido degustar. Para aquel que este mejillón a si cocinado le traiga gratos recuerdos, puede acercarse a Casani, rejuvenecerá unos cuantos años y recordará aquel vieja o aquella ocasión en la que....

Necesariamente teníamos que probara foie. Un foie gras de pato mi-cuit con confitura de higos, lo que provoca un maridaje de sabores perfectos y hace de este plato una de las grandes combinaciones culinarias de toda la vida.   para completar esta tanda, llegaron  a la mesa unos raviolis caseros de langostinos con crema de curry y coco. Nada que ver con lo belga, salvo por la crema, pero hay que felicitar al cocinero porque la delicadeza del plato hace que, sino se tratase de una degustación, hubiésemos, probablemente, repetido.

Iniciamos el tercer escenario con una concesión a la cocina española, pues disfrutamos de un atún de Bárbate plancha, con espárragos verdes y vinagreta. La verdad, para ser un restaurante de cocina europea este plato estaba en su punto, y eso que darle el punto al atún no es sencillo.  Cerramos el almuerzo con un tartar de buey belga con unas patatas fritas.  La textura de la carne, finamente picada resulto un cierre jugoso de una comida que te hacia sentirte en otra parte de Europa y no ha escasos  metros del  Congreso de los Diputados.

Por cierto, que al que disfrute con el chocolate no le queda mas remedio que probar el pastel  de chocolate belga, tal y como hizo mi compañero de mesa, mientras mi café llegaba a la mesa.

Casanis
Ventura de la Vega, 9. Madrid.
Teléfono: 914 290 877.


Horario: 13:30h a 16:00h y de 20:30h a 24:00 h.
Web:
www.casanis.es
Precio medio: 35€

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