La historia supera cualquier comparación

"Chez Pepe": lugar de culto de la jet set en los años 60

13 de septiembre de 2014

Byblos, 15 km al norte de Beirut, seduce al visitante desde el primer momento: puerto pesquero, ruinas (fenicias, romanas, medievales,…), su pequeño y coqueto zoco,… Es una de las ciudades más antiguas del planeta: hay vestigios ya de 5000 años adC. Aquí empezó el alfabeto moderno.

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En los años 60 era lugar de culto de la jet set: estrellas del cine, políticos, reinas de la belleza,... La guerra los asustó, y mucho, porque aún no han vuelto.
El centro de sus encuentros era el Restaurante Pepe o ByblosFishing Club, en el puerto. Pepe Abed, conocido como el pirata de Byblos, nació en Méjico, de padres libaneses. Gran animador de las fiestas de la jet set. En 1963 abrió su restaurante, muy visitado por personajes de lo más variado: Marlon Brando, Paul Anka, BrigitteBardot, Fraga Iribarne,…Pepe falleció en 2007, a los 95 años. Ahora son sus descendientes quienes regentan el local.

El restaurante tiene una serie de encantadoras terrazas encadenadas, que dan al pequeño puerto. El pescado lo traen cada día barcos propios, y lo exponen. Se trata de elegir, y decidir cómo se quiere: frito o a la brasa (de carbón, a la vista). Su cocina es bastante buena.
Nos decidimos por “regar la plaza” con una cerveza local, Almaza, bastante buena, que venía acompañada de un aperitivo típico: zanahoria cruda, aliñada y perfumada. Pasamos al primer plato, unos Kreykats (rollitos crujientes) de pasta filo, rellenos de gambas y frutos de mar. Recién fritos, como corresponde: una delicia. Venían con una salsa opcional, de soja. De segundo, seleccionamos en el expositor un par de doradas que llegaron cuando estábamos eligiendo el pescado: más frescas, imposible. Cuando nos sentamos a la mesa, estaban aún acabando de amarrar el barquito que las había traído. Las pedimos fritas. Hay que reconocer que aquí bordan los fritos. Es lógico, es tierra de olivos y aceites estupendos. Aviso a navegantes: ojo con la salsa tártara, que acompaña a los fritos, porque suele ser tumbativa.

En cuanto a los vinos, la carta es algo pobretona. Incluso no tienen todas las referencias que aparecen. Optamos por el “Blanc de blancs” 2012, de la Bodega Ksara, Valle de la Bekáa. Un curioso coupage de Semillon, Chardonnay y Sauvignon blanc.Un vino más bien sencillito, pero que en verano, fresquito, y mientras se contempla el puerto de Byblos, sabe a gloria.
El final, lógicamente, fue un café turco, pastoso.
Aunque ha perdido el esplendor de los años 60, se trata de un restaurante de visita obligada en Byblos. Sus dos vecinos, más recientes, tienen también muy buen nivel, y vistas iguales o mejores al puerto. Pero “quien tuvo, retuvo”, y en el “Byblos Fishing Club” sigue aleteando el espíritu de Pepe: su caricatura aparece en las servilletas de papel, y las paredes estás llenas de fotografías de Pepe con los personajes de la jet. En torno al restaurante hay otros montajes vinculados a la figura de Pepe: un Museo (con la gorra de Jacques Cousteau, entre otras cosas), una Fundación, La Hacienda de Pepe (más para copas y cócteles veraniegos).

“Byblos Fishing Club” o “Chez Pepe
Rue Pepe Abed,
BYBLOS (Líbano).
Tel. + 00 961 9 540 213

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