Rocacho apuesta por la brasa y la carne de Gordon

11 de septiembre de 2021

Hubo un tiempo en el que los asadores –los que salpicaban a puñados las verdes laderas y las abruptas costas del País Vasco, los escondidos entre los viñedos de Navarra y La Rioja y los pocos que despuntaban en la capital– eran la máxima expresión del lujo culinario en nuestro país. 

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Tras la irrupción de la vanguardia y la cocina de fusión, el hedonismo en la mesa vuelve a medirse ahora por sus productos y sus proveedores, nuevas estrellas del panorama gastronómico, convirtiendo restaurantes como Rocacho en auténticos templos del peregrinaje gourmet.
Rocacho responde al concepto de moderno asador, con un ambiente completamente alejado del carácter rústico y campechano de los originales, ya que cuenta con mesas bien separadas, un servicio ultraprofesional y una elegante decoración con materiales nobles, pero con la mejor materia prima posible por bandera. Es, de hecho, el único restaurante de Madrid que ofrece la carne que el ganadero José Gordón cría y envejece en su finca de Jiménez de Jamuz, en León; la misma que sirve en su restaurante El Capricho, que fue considerado como ‘la mejor carne roja del mundo’ por publicaciones como The Guardian o la revista Time y que Gordón solo suministra en exclusiva a un restaurante de cada ciudad importante.

Entre los platos más demandados del restaurante se encuentra su famosa chuleta de vaca con 40 o 90 días de maduración (a 70 y 95 € el kilo respectivamente) que se prepara vuelta y vuelta a la brasa de carbón de encina y que llega a la mesa en su punto óptimo, perfectamente atemperada y acompañada de unas estupendas patatas fritas caseras y pimientos de piquillo asados. Con la carne del archifamoso buey leonés sobresalen en carta y fuera de ella preparaciones con algo más de elaboración como los callos –con pata y morro, el punto justo de picante y el chorizo de buey de El Carpicho–, las gyozas de rabo, las carrilleras –un sápido guiso tradicional con escalope de foie– y la hamburguesa con pan de cristal, mostaza antigua y pesto de tomate y el tuétano. 
Mención especial merecen también los tacos de tuétano de vaca vieja a la brasa –con cebolla y rábano encurtidos, picante, lima y tortilla de trigo casera– y las croquetas de cecina de buey, una de las chacinas de El Capricho que en Rocacho sirven también al corte.
Aunque a Rocacho no solo se acude en busca de esta excelsa carne. En sus brasas se asan también pescados muy frescos traídos de las mejores lonjas de España por Pescaderías Coruñesas y han adquirido notable fama sus arroces, sabrosos y de grano perfecto. Es conveniente además dejar hueco para los postres, especialmente para su tiramisú, un must de la casa que se prepara en mesa delante el comensal.

En línea con su vocación de espacio de máximo hedonismo culinario, el restaurante ha incorporado, para rematar la comida, una selección de diez de los destilados más exclusivos del mercado que se ofrecen tanto por botellas como en vaso tipo old fashioned y en formato shot. Se trata de una oportunidad única de disfrutar de bebidas que, por su elevado coste, no suelen ofrecerse por copas: el precio de las botellas oscila entre los 250 € y los 950 €, el de las copas entre 40 € y 160 € y el de los chupitos entre 20 € y 80 €.  Todo ello puede disfrutarse en su salón interior –incluye un reservado para ocho comensales–, en la elegante terraza acristalada ubicada en el porche del restaurante –una extensión de la sala con mesas vestidas que ahora funciona en dos turnos al mediodía– o en su terraza al aire libre, donde se puede comer y cenar sin turnos –aunque sí es recomendable reservar–, tomar unas copas o picar algo a cualquier hora en mesas altas sin mantel.
 

Rocacho
Padre Damián, 38. Madrid
91 421 97 70
Precio medio restaurante: 60-70 €
Cuenta con delivery y take away

 

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