3 años, 3 locales y más de 1.000 carbonaras al mes

01 de octubre de 2022

Con el comienzo del otoño de 2019 abría sus puertas esta tasca veneciana que nos hizo aprendernos el impronunciable nombre de su calle en Chamberí. Un local modesto, con aforo de 26 comensales, que pronto se quedó pequeño para la calidad de su cocina, que tantos supieron apreciar, y la fama adquirida de uno de los platos más emblemáticos del talentoso chef.

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El Bacaro de Fabio Gasparini pronto empezó a sonar como “el sitio de la carbonara” -de la buena, e incluso algunos opinan que la mejor que hay en Madrid-, y aunque la pandemia truncó de alguna manera su despegue, el Grupo Mimosa de los hermanos Guerrero, al que pertenece, fue capaz de extender su fama y ‘ampliar’ esa pequeña sala a todas las casas en las que se cansaron de cocinar. Sus buenísimas pinsas primero y prácticamente casi toda su carta después, llegaron a tanta gente, que, con la vuelta a la normalidad, en 2022, abrieron dos nuevas sedes -en La Latina y en Pozuelo que también gozan del cariño de sus vecinos.

Así da gusto cumplir años, con el beneplácito de una clientela fiel a la que ahora Fabio y su equipo quieren sorprender con una nueva receta que fusiona dos de sus especialidades: la carbonara -de cuya pasta venden más de 1.000 platos al mes- y las pinsas, con su esponjosa y ligera masa. ¿Quién va a poder resistirse a la Pinsa Carbonara de Gasparini? Hecha, como tiene que ser, con pecorino, guanciale y yema de huevo.

 

Si hablamos de 3 años, de 3 locales, y 3 socios, también podríamos hablar de sus 3 imprescindibles, para allanar el terreno a quienes aún no hayan pasado por su sala. Estamos en un ‘bacaro’, una tasca pensada para tapear y tomar el aperitivo, así que sí o sí hay que empezar con sus Sardinas en saor, el plato más clásico de la cocina veneciana, un escabeche muy suave. Del siguiente ya hemos hablado bastante, su Carbonara originale, hecha con yemas de huevo, guanciale, queso pecorino y pimienta; y de su apartado sobre masa de fermentación lenta, además de la recién llegada, recomendamos la Pinsa picante de El Bacaro, que por algo lleva el ‘apellido’ de la casa… Se hace con tomate, mozzarella, salame picante, nduja y tomates cherry. Los 3 llevan en carta desde aquel otoño del 19 y son sus bocados estrella por algo.

 

La carta se completa con recetas tradicionales interpretadas por el chef con gran maestría, como los Paccheri al ragú o el Vitello tonnato y otras más creativas como el Raviolo poché o los Tagliatelle salmón y vodka. En su lista de pinsas encontramos las de mortadella y burrata; scamorza ahumada, calabacin y pesto; 4 quesos… y sus postres merecen sin duda un hueco. El Tiramisú casero, o la Tarta tres quesos son el broche perfecto a la experiencia en uno de los italianos más auténticos de la capital.

 

Cualquiera de las tres sedes de El Bacaro de Fabio Gasparini (www.elbacarodefabio.es/) son ideales para socializar, tomarse un vino, un aperitivo y comer o cenar como si estuviéramos en el país de la bota. El local de Chamberí tiene capacidad para 26 personas y su horario es de martes a sábado de 13:00 a 17:00 y de 20:00 a 00:00 horas, y el domingo solo a mediodía. En el de Pozuelo pueden sentarse 25 pax en la terraza abierta, 30 en la cubierta y 35 más en sala. Abren todos los días de la semana de 13:00 a 17:00 horas y de 20:00 a 00:00 h. En La Latina el interior tiene aforo para 34 comensales, más 14 en un reservado y 48 en el exterior, en la animada Plaza de la Paja. Aquí abren de lunes a domingo en horario continuo de 12:00 a 00:00 horas. El precio medio en carta es de 25-30 €.

Chamberi (Hartzenbusch, 9. Tel. 91 445 46 68)

La Latina (Plaza de la Paja 2. Madrid. Tel. 910 39 04 57)

Pozuelo (Atenas, 2. Pozuelo de Alarcón. Tel. 91 351 22 22)

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