Contexto económico de la actividad aseguradora

14 de julio de 2022

El crecimiento económico global en 2021 se situó en el 6,1% (-3,1% en 2020), lo que supuso una importante recuperación que llevó al PIB mundial por encima del nivel anterior al inicio de la pandemia del Covid-19, sustentado en el fuerte crecimiento de los Estados Unidos y de las economías emergentes y en desarrollo asiáticas, particularmente de China e India.

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Sin embargo, a pesar del buen comportamiento agregado, muchas economías no lograron alcanzar el nivel de PIB anterior a la pandemia. Tal fue el caso de la Eurozona, con un crecimiento económico del 5,3% en 2021, tras la acusada caída del -6,5% en 2020. En España, por su parte, el crecimiento económico en 2021 fue del 5,0%, frente al importante retroceso del -10,8% del año previo, especialmente golpeada por los efectos de las restricciones a la movilidad sobre el consumo, el comercio, la hostelería y los negocios relacionados con el turismo.
A lo largo de 2021, los bancos centrales y los gobiernos de las principales economías mundiales continuaron dando apoyo con la
aplicación de políticas monetarias ultra acomodaticias y extensos paquetes fiscales de apoyo con una abundante liquidez y condiciones financieras favorables para gobiernos, hogares y empresas, garantizando el buen funcionamiento de los mercados financieros. Asimismo, los importantes avances en la vacunación a lo largo del año 2021 consiguieron una drástica reducción del número de hospitalizaciones y fallecimientos por Covid-19 en muchos países, reduciendo en gran medida el nivel de
incertidumbre global. No obstante, el proceso de reapertura económica con la relajación de las medidas de restricción a la movilidad motivó una fuerte recuperación de la demanda (alimentada con la ayuda de los importantes paquetes de estímulos fiscales y monetarios que fueron implementados) de tal magnitud que generó un repunte importante en el precio de las materias primas y de la energía, al tiempo que provocó disrupciones graves en las cadenas de suministros, que no fueron capaces de acompasar el brusco aumento de la demanda.


Todos estos factores provocaron un efecto inflacionario que tomó más fuerza a lo largo de la segunda mitad del año 2021. Algunas economías emergentes comenzaron a retirar los estímulos monetarios, en algunos casos de forma acelerada (como Brasil o México) ante el fuerte incremento de la inflación y el deterioro que estaban sufriendo en sus tipos de cambio (que, a su vez, alimentaba la inflación). Sin embargo, en los mercados desarrollados todo parecía indicar que se trataba de un fenómeno
transitorio que se normalizaría a medida que las empresas y el comercio internacional volviesen a recuperar su plena capacidad y ese fue el mensaje que trasladaron a lo largo del año 2021 los bancos centrales de las principales economías desarrolladas, particularmente la Reserva Federal de los Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE), cuyas posturas fueron en favor de mantener una política monetaria acomodaticia para no perjudicar el empleo y el crecimiento económico, a pesar del repunte de la inflación que consideraban temporal. Buena parte de la abundante liquidez inyectada en el sistema se canalizó hacia la economía real, pero también se tradujo en un importante aumento del ahorro de los agentes económicos, lo que se trasladó a las valoraciones de los activos, especialmente a los de riesgo, que tuvieron un buen comportamiento a lo largo del año.

 

Este fue el contexto vivido durante el año 2021 con el que la economía global y la Eurozona entraron en 2022, hasta que el 24 de febrero comenzó la guerra en Ucrania con la invasión por parte de Rusia que volvió a tensionar los precios de la energía, de los alimentos y de las materias primas en general, a lo que se sumaron las fuertes restricciones a la movilidad impuestas por el gobierno chino para luchar contra la expansión de la variante Ómicron del virus SARS-CoV-2 que volvieron a acentuar los problemas generados en las cadenas de suministros provocados por el proceso de reapertura económica. Todos estos factores, tanto económicos como geopolíticos, están contribuyendo a acentuar el problema de la inflación, motivando un cambio de orientación hacia un endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales de las principales economías del mundo, en algunos casos de forma más acelerada (como es el caso de la Reserva Federal de los Estados Unidos) y con alguna notable excepción como son los casos de China o Japón.
En este marco, durante 2021 el sector asegurador mundial siguió beneficiándose de los amplios paquetes de ayudas y los mercados
aseguradores se mostraron dinámicos y rentables, aunque en menor medida que en el año previo por el aumento de la siniestralidad derivada del proceso de reapertura. De esta forma, el volumen global de primas ascendió a 6,9 billones de dólares, lo que representa un crecimiento nominal del 9,0% frente al 1% de 2020. A lo largo de 2022, la rentabilidad del sector podría seguir viéndose afectada de forma negativa por el efecto de unos niveles de inflación significativamente superiores a lo inicialmente previsto, así como por las dificultades que puede suponer trasladar los
incrementos en el coste de las reclamaciones y demás gastos operativos al precio de los seguros en un contexto económico marcado por el endurecimiento de la política monetaria en buena parte de las grandes economías mundiales, lo cual puede ralentizar el crecimiento económico aumentando el riesgo de entrar incluso en una recesión.

El sector asegurador español en 2021

En España, el volumen de primas a nivel agregado en 2021 ascendió a 61.831 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 5,0% (-8,2% en 2020), recuperando la senda de crecimiento, pero sin alcanzar los niveles previos al inicio de la pandemia. La recuperación parcial de la economía española y una mayor sensibilidad al riesgo a consecuencia de la pandemia ayudaron al desarrollo del negocio asegurador, especialmente en los seguros de Salud y los Multirriesgos que fueron los motores del crecimiento del negocio de No Vida y de los seguros de Vida, si bien en este último
segmento el efecto base fue importante, ya que si se compara con las primas previas a la pandemia todavía queda lejos de recuperarse.
De esta forma, el ramo de Vida, después de cuatro años consecutivos de caída de primas, creció un 7,9% (-20,7% en 2020), hasta los 23.552 millones de euros. Asimismo, las provisiones técnicas (ahorro gestionado) del seguro de Vida mostraron una ligera subida del 0,8% (-0,3% en 2020), alcanzando los 195.721 millones de euros, con un claro impulso de los productos del tipo “unit-linked”, que crecieron un 23,5% (representando un 10,1% del ahorro gestionado). Las primas de Vida Riesgo tuvieron un comportamiento favorable, creciendo un 3,4% (-0,4% en 2020), influido por la recuperación económica y de la actividad del mercado inmobiliario en 2021.


Por su parte, los seguros de No Vida (que a nivel agregado nunca llegaron a perder los niveles previos a la pandemia) mostraron, asimismo, un desempeño positivo en 2021, con unos ingresos de 38.279 millones de euros en primas, que representa una subida del 3,3% (1,1% en 2020). El ratio combinado para el segmento de los seguros de No Vida en 2021 se ubicó en 92,9%, lo que supone 2,5 puntos porcentuales (pp) más que el valor registrado en 2020 (90,5%), debido a un empeoramiento del ratio de siniestralidad de 2,2 pp, el cual se situó en el 69,2%. Por su parte, el ratio de gastos de administración se mantuvo sin cambios en el 5,3%, en tanto que el ratio de gastos de adquisición fue de 18,3% (creciendo
en 0,3 pp).
Cabe señalar que, con los últimos datos correspondientes al mes de mayo de 2022, el crecimiento de las primas de No Vida en términos interanuales se situaba en torno al 5,4% a nivel agregado respecto a las primas de los primeros cinco meses de 2021 (8,4%. si se compara con 2019). Por su parte, las primas del negocio de Vida crecían un 3,3% interanual en los cinco primeros meses del año (aunque representa todavía una caída del -18,8% si se compara con 2019).


El seguro de Automóviles continúa siendo la línea de negocio que aporta el mayor volumen de primas en los seguros No Vida, aunque su cuota sigue descendiendo progresivamente en las últimas dos décadas, desde el 46,9% que tenía en 2001 hasta el 28,7% actual. El importe de primas emitidas en este segmento de negocio descendió un -0,9% en 2021 respecto del año anterior, hasta alcanzar los 10.990 millones de euros. En este resultado ha influido la incertidumbre y crisis económica generada por la pandemia, pero también la escasez de microchips y los cuellos de botella en la
logística, que han impedido la recuperación en las matriculaciones en 2021, cerrando el año prácticamente en línea con los datos de 2020.
El parque automovilístico acabó el año con 35,2 millones de vehículos, que supone un ligero aumento del 1,2%, siendo uno de los más envejecidos de Europa, donde los vehículos con más de 10 años de antigüedad superan el 63% del total. A lo anterior deben añadirse los descuentos de primas aplicados en 2021 por la menor siniestralidad de 2020, como consecuencia del descenso de la movilidad. La prima media descendió un -2,7%, situándose en 337 euros, la cifra más baja de la última década. Por otra parte, debe destacarse que el ratio combinado en el seguro de Automóviles se incrementó sensiblemente durante 2021, situándose en el 94,1% (87,8% en 2020, año atípico por las restricciones de movilidad; 94,7% en 2019) impulsado por el aumento de la frecuencia siniestral tras el proceso de reapertura, en un entorno competitivo que ha motivado una nueva caída de la prima media.

El seguro de Salud, por su parte, ha aumentado progresivamente su cuota de mercado, hasta el 25,7% del negocio de No Vida, acercándose cada vez más al ramo de Automóviles. En 2021, volvió a producirse un incremento en la nueva producción debido a la mayor sensibilidad de la población respecto a la salud, con lo que el segmento mostró una subida del 5,0% en el volumen de primas emitidas, hasta alcanzar los 9.855 millones de euros. En cuanto a la rentabilidad, hay que señalar que, en 2021, los gastos sanitarios han aumentado de forma significativa debido a las atenciones no
urgentes que los asegurados habían retrasado por la situación vivida durante los primeros meses de la pandemia, lo que ha provocado que la siniestralidad, ratio combinado y resultado técnico-financiero hayan vuelto a niveles muy parecidos a los que había antes del coronavirus, situándose el ratio combinado en el 93,1% (90,2% en 2020).
Por lo que se refiere a los seguros Multirriesgo, estos mantienen su posición como el tercer ramo por volumen de primas de No Vida, con una cuota del 21,2% en 2021 y unos ingresos de 8.117 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 4,7% en su volumen de negocio (3,1% en 2020). Las modalidades que acumulan el mayor volumen de primas, Hogar con 4.878 millones de euros (60%) e Industriales con 1.548 millones de euros (19%), tuvieron un comportamiento muy positivo, con incrementos del 4,9% y 5,8%, respectivamente, y las primas de Comunidades y Comercio crecieron el 3,2% en ambos casos.

El ratio combinado conjunto, sin embargo, volvió a empeorar, situándose en el 97,1% (94,5% en 2020). En este empeoramiento del resultado técnico ha influido principalmente la borrasca Filomena, ocurrida a principios de año, con una afectación intensa en Madrid y ambas Castillas, siendo contingencia de nieve y, por tanto, no cubierta por el Consorcio de Compensación de Seguros. También se produjo un incremento en el ratio de gastos que se puede explicar por las medidas pospandemia que han tenido que asumir las entidades aseguradoras.


En cuanto a los indicadores de rentabilidad, el resultado del sector asegurador español alcanzó los 5.068 millones de euros en 2021, lo
que supone un descenso del -12,5% respecto al ejercicio anterior. En términos relativos, la rentabilidad del sector tuvo igualmente un
comportamiento negativo, volviendo a retomar una cierta tendencia a la baja de los años previos a la pandemia. De esta forma, registró
un retorno sobre fondos propios (ROE) del 10,4%, 1,9 pp menos que en 2020. De igual forma, la rentabilidad del sector, medida como la relación entre los resultados del ejercicio y los activos medios totales (ROA), muestra un ligero descenso de -0,2 pp con un 1,42% en 2021, frente al 1,62% de 2020.
El volumen total de inversiones de las entidades aseguradoras españolas en 2021 alcanzó los 332.915 millones de euros, lo que representa un descenso del 2,8% respecto al año previo. Del análisis de la estructura de las inversiones se desprende que la principal categoría de activos sigue siendo la de renta fija, predominando la renta fija soberana, la cual representa el 52,6% en 2021 (55% en 2020). El porcentaje correspondiente a la renta
fija corporativa, por su parte, supuso el 18% (18,7% en 2020) de la cartera (después de la deducción del efecto de la valoración de productos derivados y estructurados). La mayor de primas emitidas en este segmento de negocio descendió un -0,9% en 2021 respecto del año anterior, hasta alcanzar los 10.990 millones de euros. En este resultado ha influido la incertidumbre y crisis económica generada por la pandemia, pero también la escasez de microchips y los cuellos de botella en la logística, que han impedido la recuperación en las matriculaciones en 2021, cerrando el año
prácticamente en línea con los datos de 2020.

El parque automovilístico acabó el año con 35,2 millones de vehículos, que supone un ligero aumento del 1,2%, siendo uno de los más envejecidos de Europa, donde los vehículos con más de 10 años de antigüedad superan el 63% del total. A lo anterior deben añadirse los descuentos de primas aplicados en 2021 por la menor siniestralidad de 2020, como consecuencia del descenso de la movilidad. La prima media descendió un -2,7%, situándose en 337 euros, la cifra más baja de la última década. Por otra parte, debe destacarse que el ratio combinado en el seguro de Automóviles se incrementó sensiblemente durante 2021, situándose en el 94,1% (87,8% en 2020, año atípico por las restricciones de movilidad; 94,7% en 2019) impulsado por el aumento de la frecuencia siniestral tras el proceso de reapertura, en un entorno competitivo que ha motivado una nueva caída de la prima media.


El seguro de Salud, por su parte, ha aumentado progresivamente su cuota de mercado, hasta el 25,7% del negocio de No Vida, acercándose cada vez más al ramo de Automóviles. En 2021,volvió a producirse un incremento en la nueva producción debido a la mayor sensibilidad de la población respecto a la salud, con lo que el segmento mostró una subida del 5,0% en el volumen de primas emitidas, hasta alcanzar los 9.855 millones de euros.

Tendencia estructurales del seguro en España

En lo que se refiere al análisis de las tendencias estructurales de crecimiento, en 2021 el sector asegurador español volvió a sufrir una ligera pérdida de peso en relación al tamaño de la economía, medida en términos de PIB, retomando la tendencia iniciada en 2016, frente a lo que sucediera en 2020 que fue un año singular a consecuencia de la fuerte recesión económica provocada por la pandemia y un retroceso del negocio asegurador menor que el experimentado por la economía en ese año. Con ello, los índices de penetración, densidad y profundización siguen ubicándose
por debajo del promedio de las 15 principales economías de la Unión Europea.
La penetración del seguro español (primas/PIB), se ubicó en el 5,13% al final de 2021 (5,26% en 2020). La caída en el nivel de
penetración fue motivada por el segmento de los seguros de No Vida, con una penetración del 3,18% que fue inferior en 0,13 puntos
porcentuales a la registrada un año antes. En el negocio de Vida la tasa de penetración del ramo se mantuvo prácticamente invariable en 2021 en el 1,95%, rompiendo la tendencia descendente de la última década.
Por otra parte, la densidad de los seguros en España (primas per cápita) alcanzó en 2021 los 1.303,5 euros, lo que supone un incremento de 60,7 euros respecto al año previo, con subidas en ambos segmentos de mercado. En el caso de los seguros de No Vida, la densidad aumentó de 781,9 a 807,0 euros entre 2020 y 2021, y en el caso del seguro de Vida el indicador se situó en 496,5 euros per cápita, frente a los 460,8 euros de 2020. Así, la densidad en el segmento de los seguros de Vida aumenta después de cuatro años consecutivos de caídas y el segmento de los seguros de No Vida confirma la tendencia ascendente iniciada en 2013.Finalmente, el índice de profundización (participación de las primas directas de los seguros de Vida respecto de las primas directas totales del mercado) se ubicó en el 38,1% en 2021. El crecimiento registrado por el ramo de Vida en 2021 ha elevado 1,01 pp el nivel de profundización respecto del año previo, aunque el progresivo descenso que se ha producido a lo largo de la última década ha
llevado la tasa de profundización a niveles muy inferiores al 47,7% que se registraba en 2011.
El comportamiento de este indicador sigue confirmando el insuficiente nivel de desarrollo del segmento de los seguros de Vida dentro del mercado español, cuyo deterioro se observa de manera particular a partir de 2017.
Por otra parte, la Brecha de Protección del Seguro (BPS) del mercado español en 2021 se habría situado en 36,7 millardos de euros, 4,9 millardos de euros por encima de la medición de 2020. Esta ampliación de la brecha de aseguramiento del mercado español obedece primordialmente al deterioro del indicador de penetración, el cual se comportó de manera más desfavorable respecto al conjunto de mercados de referencia europeos. Desde el punto de vista de su estructura, la composición de la BPS sigue confirmando el insuficiente desarrollo del segmento de los seguros de Vida. Así, en 2021 el 99,6% de la BPS (36,5 millardos de euros) correspondió al segmento de los seguros de Vida, mientras que la BPS relativa a los seguros de No Vida (0,2 millardos de euros) representó apenas el 0,4% restante.
Desde el punto de vista de su estructura y d i n á m i c a de competencia , continúa observándose, en la última década, una cierta tendencia a la concentración del sector asegurador español tanto por la disminución del número de entidades en operación, como del análisis de los índices Herfindahl y del CR5, motivada por el aumento en la concentración del segmento de los seguros de Vida. No obstante, debe destacarse que los niveles de concentración siguen indicando la existencia de un alto nivel de competencia en la industria aseguradora española, de acuerdo
con los referidos indicadores, especialmente por lo que al negocio de No Vida se refiere.

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