La biometría de voz permite que las personas mayores den fe de vida 

22 de agosto de 2021

La voz se posiciona como la forma de identificación digital más segura y la aplicación de biometría de voz se amplía hasta nuevas funcionalidades. El cobro de pensiones sin desplazamientos o la verificación de la identidad de clientes en centros de atención telefónica son solo los primeros pasos de una tecnología en plena expansión.

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Certificar que somos quien decimos ser, se hace  imprescindible en el entorno digital en el que vivimos. Hay numerosas técnicas que nos ayudan a autenticar nuestra identidad en remoto, la mayoría de ellas basadas en datos o en biometría facial o de huella digital. Pero existe un nuevo elemento que está adquiriendo fuerza en el ámbito de la verificación digital de la identidad y que está suponiendo toda una revolución: la voz.
Busca una clave de entre 8 y 12 caracteres, que incluya mayúsculas, minúsculas, símbolos y números. Renuévala cada mes y repite esta operación para cada app, suscripción o red social en la que tengas usuario. Un tedioso ritual que afortunadamente va hacia el desuso en favor de la verificación digital de la identidad. Y la voz tiene mucho que decir en este aspecto.

“Con biometría de voz ya estamos consiguiendo que las personas mayores den fe de vida con su voz, sin la necesidad de acudir presencialmente a la sucursal. La biometría nos resuelve muchos casos de uso, de una manera más humana y mucho más segura”, asegura Losa, Global Head of Security Architecture/TISO en BBVA. 

Este es uno de los muchos proyectos relevantes que BBVA ha puesto en marcha junto a Veridas, empresa participada por la entidad financiera y líder internacional en el ámbito de la verificación digital de la identidad. “Además del ahorro en costes y la mejora de la seguridad, las capacidades tecnológicas que nos aporta Veridas nos permiten habilitar nuevos negocios que eran impensables hace cuatro años”, recalca Losa.
“Hoy en día, la firma electrónica más avanzada que existe, la firma cualificada, se compone de un archivo y una contraseña, algo que se puede perder o se puede robar. Con mi voz esto no sucede; nadie puede firmar por mí. La biometría nos da certeza”, afirma Azanza, CEO y fundador de Veridas.

La seguridad, sin que suponga un lastre en la experiencia de usuario, es la razón de ser de la empresa tecnológica. “Cuando empezamos hace cuatro años, identificamos que la primera barrera hacia la transformación digital es la identidad. Si no sabemos quién está al otro lado de la pantalla o al otro lado del teléfono, entonces tenemos una transformación digital de plástico, de poca entidad. En cambio, si yo sé con quién estoy operando, yo puedo elevar el nivel de la transacción que yo realizo”, recuerda Azanza.

Para que la tecnología biométrica pueda ser implementada y con ello mejore la vida de los clientes de una empresa o de los ciudadanos de un país se necesita de un marco regulatorio que acompañe. En ese sentido, Azanza recuerda cómo el pasado 21 de abril la Comisión Europea emitió la propuesta de regulación de la inteligencia artificial con el objetivo de convertirse en regulación obligatoria en todos los países de la Unión y en donde específicamente habla de biometría.
La voz ya es la puerta de entrada a muchos de los servicios y aplicaciones que se usan en el día a día. Su uso intuitivo y la facilidad que ofrece esta interfaz la sitúan con ventaja frente a otros sistemas a la hora de relacionarnos de una forma natural con nuestros dispositivos. Pero esto solo es una parte: la biometría completa los beneficios de la voz.

Es precisamente en la adaptación del marco regulatorio de cada país donde España sigue tomando un papel muy relevante, al igual que lo hizo hace unos años: “Ha habido un avance muy importante en España en estos dos últimos meses, del cual yo diría que ha sido el avance más importante de los últimos diez años en relación a la regulación de la biometría. Y en ese sentido nuestro país está siendo líder ahora tal y como lo fue en 2016 con SEPBLAC, cuando BBVA lideró la apertura de cuentas corrientes de forma remota”, asegura Azanza.

Mucho se ha escrito sobre los posibles riesgos que la biometría puede traer a la sociedad. Miedos fundados en algunos escándalos en relación a la tecnología y en el mal uso que han hecho de la misma determinadas organizaciones, públicas y privadas. Por todo ello, desde Veridas insisten en el cumplimiento estricto de la regulación como garantía de la protección de los derechos individuales y de la privacidad: “Se está vinculando la biometría con ciertos mitos que no son ciertos. La tecnología de biometría basada en inteligencia artificial desarrollada por Veridas convierte la cara o la voz de en un vector biométrico irreversible, ni por otro motor ni siquiera por el nuestro. Además de diseñar la tecnología de esta forma privada y segura, cumplimos con todas las exigencias regulatorias españolas, europeas y de demás países donde operamos”.
 

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