La posibilidad de confrontar las tres pinturas aporta luz sobre cada una de ellas y es el corazón de una exposición que reúne también otras obras del maestro del Barroco procedentes de museos españoles e internacionales. Pero aún más allá, la exposición revela como el eco de Zurbarán llega hasta nosotros a través de una serie de artistas que lo homenajean o que llevan a cabo una búsqueda paralela. En las obras de Alfons Borrell, Toni Catany, Joan Hernández Pijuan, Josep Guinovart, Antoni Llena, Francisco Martínez, Aurèlia Muñoz, Marta Povo, Antoni Tàpies, y Eulàlia Valldosera es posible apreciar una continuidad en la síntesis formal y en la aspiración espiritual. Como Zurbarán, estos artistas nos muestran el modo de acceder a una experiencia estética trascendente a través de la materia, la luz y la geometría. Francisco de Zurbarán (1598-1664) es uno de los maestros más representativos del Siglo de Oro español. Los principios fundamentales de su arte están vinculados al naturalismo barroco, a Caravaggio y el tenebrismo. Zurbarán pinta con precisión aquello que pueden ver los ojos, pero con la voluntad de ir más allá de la realidad tangible para descubrir una dimensión profunda y espiritual de la vida, algo que hoy en día parece una necesidad a menudo compartida.
El punto de partida de la exposición es La visión de san Francisco por el Papa Nicolás V, en la que Zurbarán plasma un episodio legendario según el cual el Papa solicitó ver el cuerpo momificado del santo en la cripta de la basílica de Asís. El pintor condensa una acción narrativa compleja poniendo el foco en lo esencial y mostrándonos solo la visión subjectiva del Papa. El pintor dispone la figura de san Francisco como una obra de arte en un museo, trabajando con la luz, el espacio y los volúmenes. Le otorga así fuerza y una presencia prodigiosa, haciendo que parezca que la momia del santo toma vida propia. A partir de la contemplación de lo real, las imágenes nos transportan más allá de la realidad, o a su interior, su alma.
Esta exposición reunirá también otras obras de Zurbarán, entre ellas las dos versiones gemelas, sutilmente diferentes, de su célebre Bodegón con cacharros, la versión del Museo del Prado y la del Museu Nacional d’Art de Catalunya. En ellas Zurbarán genera una estética del vacío, de la distancia y de la presencia, y del silencio, en la que no distinguimos entre lo cotidiano y el misterio religioso.
Zurbarán demuestra que el arte modela imágenes que no replican la realidad, sino que la trascienden en algo que nos acerca al misterio de la vida. En él la naturaleza deviene reveladora de aquello sobrenatural. Sus obras son dispositivos para la contemplación profunda, para la meditación que nos abre a una experiencia espiritual. La simplicidad y la pureza de sus formas nos fascina y se acerca a una sensibilidad contemporánea. La manera de tratar los temas es en sí misma una metáfora del arte, pero también de la potencia de las imágenes, de su capacidad para generar ilusión de realidad, una experiencia que conocemos tan bien en el siglo XXI.
Esta exposición mostrará también como la obra del maestro del barroco llega a la contemporaneidad y la situará en relación a obras de artistas contemporáneos con quienes se aprecia una continuidad en la síntesis formal y la aspiración espiritual, como Alfons Borrell, Toni Catany, Joan Hernández Pijuan, Josep Guinovart, Antoni Llena, Aurèlia Muñoz, Marta Povo y Antoni Tàpies, así como también Antoni Llena y Eulàlia Valldosera, que han creado obras especialmente para esta exposición.
ZURBARÁN (SOBRE) NATURAL El misterio de la realidad
Museu Nacional d’Art de Catalunya
Del 21 de marzo al 29 de junio de 2025