Frente a la tormenta mediática y la presión política, Puente ha optado por la defensa cerrada de la gestión pública, reforzando el mensaje de transparencia y asunción de responsabilidades que exige el momento.
La oposición, rápida en señalar culpables, ha intentado capitalizar el drama para erosionar al Ejecutivo, pero la solidez del respaldo interno a Puente parece inquebrantable. El ministro, conocido por su contundencia y capacidad para polarizar, ha salido a la palestra sin titubeos, evidenciando que, al menos por ahora, ni el escándalo ni la tragedia amenazan su posición. Sin embargo, los próximos meses serán decisivos para comprobar si este dique de contención resiste o si las grietas empiezan a ensancharse bajo la presión de la opinión pública y la exigencia de resultados.
Y las papeletas no son del mismo color. Algunas de ellas apuntan claramente a que la cabeza del fiel escudero puede saltar por los aires en cualquier momento en función de los intereses del gran líder socialista y su necesidad de apoyos para seguir en La Moncloa.
Hasya ahora, se ha demostrado que ese es el único interés de Pedro, el secretario general de los socialistas y acaparador de un gran número de votos “cautivos” que le aguantan desde hace siete años al sillón del poder.
Si en su momento Iglesias le sirvió para convertirse en el adalid de una izquierda moderna y progresista, hoy es Puente quien se ha convertido en su gran parapeto, en su dique de seguridad, Las catástrofes han sido una constante en su devenir político y en cada una de las ocasiones siempre ha contado con la protección de uno o de otro.
En las circunstancias actuales la pareja Sanchez/Puente se necesitan. Entramos en una dinámica electoral de consecuencias impensables e impredecibles. Pero si en estos momentos esta pareja se rompe las consecuencias serán mucho mas rápidas. Si un Gobierno es el responsable de la muerte de cuarenta y cinco ciudadanos no puede intentar que las responsabilidades se evaporen como si esos ciudadanos siguiesen vivos y no hubiese pasado nada.
La corrupción que precede al desastre es el pero precedente que se le puede venir encima a un ministro y como consecuencia inmediata al jefe de ese ministro.
Otra cosa es que en este pais y en estas circunstancias eso no pase y en este caso habrá que pensar que nos sucede, pero esa es otro tema,
