Belarra ha advertido con claridad al Gobierno que su partido no se sentará a negociar con Junts el traspaso de la competencia de inmigración a Cataluña hasta que el Gobierno cumpla antes con la regularización masiva de migrantes pactada con la formación morada.
El orden de los factores, ha venido a decir, no es negociable. “Primero regularización, primero derechos”, ha remachado ante los periodistas.
La dirigente ha insistido en que no basta con compromisos sobre el papel. Antes de abrir cualquier diálogo con el entorno de Puigdemont, el Ejecutivo debe ejecutar “efectivamente” esa regularización. Belarra ha mostrado un profundo escepticismo hacia las promesas del Gobierno, al que acusa de haber prometido en demasiadas ocasiones sin cumplir después. “Ya no nos valen las promesas vacías”, ha advertido. Eso no significa, ha subrayado, un rechazo frontal a la cesión de competencias. Si el Gobierno cumple, Podemos no pondrá obstáculos a las delegaciones a las comunidades autónomas. Pero en el caso concreto de Cataluña, Belarra el texto que se negocie debe estar libre de cualquier sesgo racista, no solo en el preámbulo, sino en el conjunto de la iniciativa. A su juicio, la política migratoria no puede construirse únicamente desde la lógica de la represión, una concepción que su partido no comparte.
